1 Amor para todos los míos, Jesús - .En testimonio de respeto y de obediencia con relación al

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    Amor para todoslos mos, Jess

    Volumen 3

    Por La hija del s a JessLes ditions FJ

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    Este Libro editado (en francs) en Longueuil, Canad, el 8 de octubre de 2003 y la presente versin ha sido traducida al espaol por Sabino y Sulema Alas

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    NOTA PRELIMINAR(derechos de autor)

    Segn el deseo de Jess manifestado a travs de su instrumento La Hija delS a Jess , este documento ha sido gratuitamente puesto a la disposicin de todapersona interesada, permaneciendo protegido siempre conforme a la Ley sobre losderechos de autor. Se puede leer directamente en la computadora o hacersecopias, con la condicin expresa que no se utilice con fines comerciales y que no secambie en absoluto su texto, comprendiendo en ello la puntuacin.

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    En testimonio de respeto y de obediencia con relacin aldecreto del Soberano Pontfice Urbano VIII, declaramos noatribuir a los hechos narrados en este libro que la fe quemerece todo testimonio humano.

    Declaramos igualmente que los juicios expresados no involu-cran en absoluto a los de la Santa Madre la Iglesia a quien sesomete devotamente la autora.

    PRESENTACINNunca se dir lo suficiente, el Espritu sopla a donde l quiere. De la Jerusaln

    de los apstoles hasta el mundo de hoy, l sopla de un alma a la otra, de un hogarde amor al otro. La accin de Dios, o mejor dicho, el amor de Dios, comienza conla Creacin, salva a Israel de Egipto, se amplifica en la Resurreccin de Cristo Jessy prepara el advenimiento del Hombre nuevo. Este pequeo libro es un buen testi-monio del lenguaje de Dios, creador del amor. Es necesario recibirlo recordando elepisodio de los Hechos de los Apstoles, del captulo 11, cuando Simn Pedro explicaa sus hermanos su visita a un oficial de la armada de nombre Cornelio, habitante dela ciudad de Cesarea. l constata que este pagano haba recibido al Espritu, l, sufamilia y sus amigos. Pedro no pudo ms que darles el bautismo: En el momento enque yo tomaba la palabra, el Espritu Santo se ampar de los que estaban ah, comolo haba hecho al comienzo por nosotros. Entonces, yo me acord de la palabra delSeor que haba dicho: Juan ha bautizado con el agua, pero ustedes, es con elEspritu Santo que sern bautizados. Si ellos recibieron de Dios el mismo don quenosotros, creyendo en el Seor Jesucristo, quin era yo para impedir la accin deDios? La accin de Dios es el amor de Dios.

    Simn Pedro es el apstol que reconoce la accin de Dios. l mismo recibi elEspritu Santo. No perteneca a alguna lite religiosa que sabe de antemano lo quedebe ser dicho, pensado y ejecutado. Pedro aprende por s mismo. Nosotros tam-bin aprendemos en el lugar de trabajo cmo ser discpulos de Cristo, de los cristia-nos. Pero, quines somos nosotros si llevamos el ttulo de cristianos, o an ms, decatlicos, sin vivir del Espritu del Padre y del Hijo? He aqu el objeto de este libro:un llamado de Dios para volverse hijos e hijas del Amor de Dios.

    Quin es el autor de este libro? Una persona que escucha el lenguaje deDios. Los creyentes se quejan habitualmente de hablar a un Dios sordo, que no losoye. En este libro, Dios habla y no le falta la saliva. Esta persona que escucha no esseguramente la primera en hacerlo; la tradicin religiosa seala muchos ejemplosde esta clase; pensemos en los Dilogos de Catalina de Siena. La persona que escu-cha a Dios nos entrega aqu las locuciones interiores. El Seor habla a un alma ele-gida, sorprendida y un poco inquieta de recibir tales confidencias. El alma de estelibro lleva el nombre de la Hija del S a Jess. Es una mujer de la regin de Montrealsemejante a muchas otras. Es una confidente y una mensajera de la palabra oda.

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    Su nombre no es un seudnimo. Esta denominacin fuertemente simblica,designa el vnculo nico y sagrado entre un ser humano y Dios, segn la tradicinjuda-cristiana, vnculo que nos refiere directamente a la respuesta de la VirgenMara al ngel Gabriel. El S bblico es el acto de fe por excelencia. Los cristianossiempre han inventado nombres que representan la memoria del vnculo religioso:Ren, Dios dado, Navidad, Cristin, Pascual.

    Una pregunta importante se impone realmente sobre este libro. Es permitidode escribirlo o de leerlo en una sociedad secular? Porque hay una inquietud frente auna literatura religiosa que no utiliza una visin liberal del mundo: se catalogacomo integrista y conservadora. Se la denigra como atrasada y de otra poca. Unmoderno puede tener este libro en sus manos y tomar un alimento otro que terres-tre? Las pginas que se leern aqu no cuestionan la laicidad de nuestra sociedad,ellas an se adaptan. Pero se vuelve a discutir el secularismo totalitario que estruc-tura nuestra vida. Su publicacin en s es un acto de contestacin. Otros escritos delmismo gnero ya han sido publicados. Todos pretenden la autenticidad pero tienenvalores desiguales. Hay pocos que resisten al tiempo. En muchos casos, se trata deun proceso literario cmodo para hacer pasar los mensajes. No creo que este seael caso aqu. En efecto, no hay que leer este libro en silencio, en su cabeza. Es nece-sario escucharlo de la misma manera que se escucha la msica. Se puede leer lamsica con los ojos, se puede tambin escuchar con los odos. Hay que dejarse con-mover por la sonoridad de las palabras y el ritmo de las frases. Este escrito es un dis-curso hablado que no se comprende bien si lo leemos en silencio. No es sinocuestin de amor. Un Dios abandonado que grita su tristeza y su dolor. l quieretocar los corazones indiferentes. Es aqu que el discurso toma toda su fuerza. llogra tocar la parte de s mismo que est insensible y recogido. Este discurso escapaz de conmover una conciencia confundida y reanimar un corazn muerto.

    Las catequesis, si se puede decir, forman la trama de este escrito sobre temasbien precisos: escoger el amor; convertirse; el dinero; el origen del sufrimiento; lamsica. Nada de nuevo que el catecismo no haya subrayado. Lo importante no esten el contenido, sino en una lnea directora que se desprende netamente, o sea, laconfrontacin entre la voluntad humana y la Voluntad Divina. El desarrollo deltema de la Divina Voluntad conduce directamente a una afirmacin de la obedien-cia en el sentido del abandono al amor. Por otra parte, explicaciones teolgicas,muchas veces olvidadas o no conocidas, aparecen en este discurso. Por ejemplo, elde la presencia de la Creacin en Dios, en el interior de Dios. Se podra verificartoda la pertinencia objetiva consultando la sabia obra del telogo alemn Molt-mann, Dios en la Creacin. O ms an, el de la contestacin radical de la idea filos-fica de la felicidad que se quiere sustituir por el tema del abandono al Amor.

    El estilo? Nada de rebuscado. Las palabras y las expresiones son ordinarias.La repeticin es abundante y muchas veces redundante. He aqu por qu hay quehacer sonar este escrito con un propsito sonoro. Todo est en el sonido del textohablado. El corazn sencillo tomar all una gran dulzura y una ternura conmove-

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    dora. La comparacin con la poesa me parece necesaria para dar justicia a la sim-plicidad de este discurso del amoroso herido. Los sonidos de las palabras evocan lasemociones poderosas que no tienen cuenta de las convenciones literarias. Se verque las faltas de estilo y los errores de sintaxis son otro tanto de medios que dirigena escuchar y fuerzan a la atencin.

    La religin moderna se interioriza a gran paso. Se dira que se repliega en lavida privada. Yo no estoy seguro de la veracidad de este lugar comn. De hecho,no sabemos leer las Seales de los tiempos. La toma de conciencia personal nece-saria a la fe, que es una verdadera exigencia moral moderna, est tomada por lanegacin de las dependencias colectivas de otro tiempo. Se quiere probar el fin delas religiones mostrando la desaparicin progresiva de la adhesin masiva de lospueblos a una confesin. Se da como ejemplo el pluralismo religioso de las grandesciudades actuales como siendo el signo alentador de la marginalizacin de los reli-giosos. Pues bien, el pluralismo religioso no es una innovacin de nuestro tiempo.Se olvida tambin que el pasado est lleno de ejemplos de desafeccin religiosamayores.

    Un hecho caracteriza, sin embargo, la religin actual cristiana. El Evangelioest en oposicin directa con la voluntad de poder de nuestra civilizacin occiden-tal. El asentamiento de la Iglesia al margen de la sociedad es parte del juego virilque se despliega desde el afrontamiento de Jess con Herodes y Pilatos. Es un epi-sodio, un asalto de la batalla. La desafeccin colectiva hacia la institucin reli-giosa es real, pero ella ya fue percibida como una purificacin de las superticionesque llenan siempre al pensamiento. Los especialistas del fenmeno religioso debe-ran inclinarse por este libro que viene a sentarse en pleno modernismo norteameri-cano y que define la religin a la manera de Pascual y de Moiss, ms bien que a lade Kant y de los neopositivistas. La esencia del hecho religioso, es el simple hechodel encuentro entre Dios que habla y el hombre que sabe escuchar. Qu pasadurante el encuentro? El pavor de la nada ante el Otro? La capacidad de lo finitode amar como lo Infinito? El relato de la Hija del S a Jess aporta su contribucin ala respuesta que an nosotros no tenemos terminada.

    Andr Chevalier, Ph.D. Sacerdote, agosto 2003

    AGRADECIMIENTOSPresento a todos los que me han ayudado a realizar mi obra los agradecimien-

    tos por su presencia para conmigo. Yo soy el Amor que reuno a todos los que se hanunido al equipo para hacer de mi obra un vnculo de amor con todos los hijos queleern este volumen y a los que ellos portan. Yo, el Amor, doy gracias a mi Padrepor tantas maravillas que le pertenecen; no son ustedes de su Todo?

    Hijos mos, Dios ha realizado su obra y, a travs de ustedes, todo l resplan-dece. Es el Espritu Santo que les hace descubrir su don de la amistad. Ustedes que

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    leern este vo