Kerigma+Joven+Levantate

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ENCUENTRO DEL JOVEN CON JESUCRISTO VIVOMEDIANTE EL PRIMER ANUNCIO DEL KERIGMA

OBJETIVO: CONDUCIR AL JOVEN AL ENCUENTRO CON CRISTO QUE ES CAMINO, VERDAD Y VIDA, PROCLAMANDO LA BUENA NUEVA, SUSCITAR LA CONVERSIN Y LA ADHESIN HACIA EL, PARA QUE ASI AFLOREN LAS INTERROGANTES Y ANHELOS MS PROFUNDOS DE QUIENES INICIAN UN CAMINO, COMO DISCPULOS Y MISIONEROS EN EL MUNDO DE HOY.JOVEN LEVANTATE: Dar a conocer los males funestos del vicio de la impureza, y a su vez los medios que deben poner para salir de l y ser verdaderamente felices hasta conseguir ser apstoles de otros jvenes.Dios te espera, y si ests en pecado oye a Cristo que te dice: "Joven, levntate... ", levntate de tu estado de pecado... Dios es el buen Pastor que sale a tu encuentro con gran amor como a oveja extraviada, y te invita a seguirle. Vulvete a El.T puedes verte libre del pecado de impureza, si vas por el camino que aqu te sealo; mas si tienes la dicha de tener el alma limpia no mancillada an por le culpa, puedes perseverar en el estado de gracia y viv cada da en l con mayor dicha y paz. La alegra nace de corazones puros y limpios.

Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creacin (Mc. 16,15). La Evangelizacin es la vocacin esencial de la Iglesia naci de la proclamacin de la Buena Nueva realizada por Jess y vive para Evangelizar. Esta es su propia identidad ms profunda (E.N 14). Siendo fieles a esta vocacin y retomando la tarea que tiene la Pastoral Juvenil de privilegiar procesos de maduracin en la fe, como respuesta de sentido y orientacin de la vida y garanta de compromiso misionero; as como el de ayudar a formarse de manera gradual, para la accin social y poltica y el cambio de estructuras (DA. 446 d y b), urge presentarles a Jesucristo Vivo, como nico Salvador, para que evangelizados, evangelicen y contribuyan con una respuesta de amor a Cristo, a la liberacin integral del hombre y de la sociedad, llevando una vida de comunin y participacin (DP 116).De esta manera, el joven crecer en una espiritualidad autntica y apostlica, desde el espritu de oracin y conocimiento de la Palabra de Dios.Por eso algo muy importante, es que el Primer anuncio, no es una Catequesis, sino precisamente EL ANUNCIO DE LA BUENA NOTICIA, PROCLAMADA CON ALEGRA Y GOZO Esta forma de Retiro de Evangelizacin Kerigmtica, el Primer anuncio, prioridad pastoral en la Iglesia y cimiento bsico de toda vida cristiana. No es para pertenecer o por pertenecer a una Pastoral o Movimiento eclesial, sino que es para ser simplemente cristiano, raz del rbol, absolutamente anterior a todas las espiritualidades especiales que vendrn despus, como ramificaciones posibles de ese rbol, pero que suponen primero la raz y el tronco para fundamentar el ser cristiano y el ser Iglesia.Es necesario que los integrantes del Equipo Evangelizador, tanto los que dan el anuncio como los que apoyarn en el acompaamiento de los grupos, estn presentes en todo el desarrollo del mismo, sobre todo en los temas, para que despus se pueda dar el acompaamiento personalizado y grupal a los participantesEn la Liturgia Penitencial, se necesita la participacin de Sacerdotes para facilitar el Sacramento de la Reconciliacin, en su momento oportuno dentro del proceso de la Liturgia.Tratar de que cada uno de los integrantes del Equipo tenga el material necesario para el desarrollo de todo el Retiro y favorecer as toda la dinmica del mismo.El MTODO a seguir es muy sencillo. Se trata de un anuncio gozoso y vivo de la Palabra de Vida, de todo lo que el amor de Dios ha hecho por cada uno de nosotros y nos lo ha manifestado hasta el extremo, en la Persona de Jesucristo su Hijo nico, muerto y resucitado. Por lo tanto el uso de la Sagrada Escritura es fundamental.Despus de los temas por lo general se tienen momentos de silencio para la interiorizacin y profundizacin del anunci, acompaado con citas Bblicas y preguntas como medio de ayuda.Tambin habr momentos de compartir en grupo y es aqu en donde el equipo que conduce podr estar con cada grupo, no para volver a dar el tema, sino para orientar en caso de que el mensaje no haya sido captado con claridad. Pero se trata de que los integrantes del grupo sean los que hablen.El horario, slo se maneja a nivel interno del equipo, para que los participantes no se distraigan y todo vaya siendo novedad de lo que sigue.Es importante que se adapte un lugar como oratorio y de preferencia que se tenga el Santsimo para facilitar a los participantes el encuentro ms personalizado con el SeorEL RETIRO DE EVANGELIZACIN FUNDAMENTAL (KERIGMA)

Comprende los tres bloques de iniciacin cristiana: Bautismo, Confirmacin y Eucarista. En el desarrollo de cada bloque, contiene: UN ANUNCIO, UNA INVITACIN Y UNA RESPUESTA.

DESARROLLO:

ORACIN INICIAL CON EL SANTSIMO (momento importante de inicio).

Se necesita: El Santsimo, Custodia, de preferencia grande, altar, mantel, velas, una fuente transparente con agua, un camino pedregoso de papel caf o tela tosca, una caja transparente agrietada; bolsitas de plstico para cada uno con su nombre, papeletas para cada uno, la letra del canto.) MOTIVACIN INICIAL:Dios quiere encontrarse contigo y trasformar tu vida, hacindote un hombre nuevo y una mujer nueva.Nada en nuestra vida es por suerte o por casualidad como el estar aqu, ms bien es Dios quien te da esta oportunidad como un regalo, para hacer un alto en tu camino como peregrino que eres, pues es necesario equiparnos de lo que necesitamos. Dios es quien te hizo la invitacin para estar aqu.Disponte a recibir la gracia de Dios, quitndote tus prejuicios, olvidndote de tus preocupaciones y quitar otro obstculo que te impida encontrarte con Dios.Por eso es importante que pidamos esta gracia y nos presentemos a l as como venimos, porque l nos conoce bien.

EXPOSICIN DEL SANTSIMO CANTO Tomemos una postura cmoda y escuchemos un canto, hacindolo nuestro y abriendo el corazn de par a par.

LECTURA DEL EVANGELIO DE JUAN: 5, 1-9

Reflexin guiada:En la Puerta de las Ovejas de Jerusaln se encuentra la piscina de Betesda, que significa CASA DE MISERICORDIA. El agua de esa piscina se revuelve de vez en cuando, probablemente como resultado de un manantial intermitente. Por la informacin suministrada sabemos que el volumen de agua suba dos veces por da en verano, y una en otoo. Diariamente tomaban posiciones a la entrada de la piscina numerosos enfermos en espera de que el agua se pusiera en movimiento porque el agua as agitada se le atribua en ese momento cierta virtud curativa.Los enfermos eran ciegos, tullidos, cojos, gentes agotadas Entre los enfermos haba uno que llevaba as treinta y ocho aos. No se especifica qu clase de enfermedad tena. Segn la tradicin estaba paraltico, pero como Juan lo deja a interpretacin libre, podemos vernos en el enfermo lo mismo si nos sentimos simplemente cojos o totalmente paralticos.Quiz hemos cerrado los ojos a la realidad y con ello nos hemos autoexcluido de la casa de la vida. Quiz nos sentimos cojos. El miedo o la represin de las necesidades y deseos puedan obligarnos a cojear.Con frecuencia nos sentimos cojos, bloqueados, incapaces de salir del aislamiento de nuestro propio yo. Estamos indecisos. El miedo a fracasar, a cometer errores nos atenaza sin permitirnos ir a los dems y emprender algo.Tal vez, alguna de tantas experiencias vividas, han paralizado algunos miembros de nuestro cuerpo y nos mantienen encorvados, secos, muertos y sin fuerzas, impidindonos mover e ir donde queremos. Esto es lo que le sucede a los enfermos de lo cuales hoy nos habl el Evangelio. 38 aos llevaba este enfermo, aos como un desierto. Su vigor se haba debilitado, no poda empuar nada, se le haba agotado toda capacidad de resistencia. Pero tal vez era esa la condicin requerida para que pudiera entrar en la CASA DE LA MISIERICORDIA y experimentar en ella la misericordia del Seor.

Jess cur al enfermo con un procedimiento desarrollado en 5 tiempos:1. El primero es VER. Jess ve al hombre tirado en la camilla. Ver y ser visto es la primera condicin para que un ser humano pueda ser curado.2. El segundo es RECONOCER. Jess se da pronto cuenta de que el enfermo lleva largo tiempo en cama, que interiormente est derrotado, extenuado, tullido. El acto de reconocer conlleva comprender. Jess comprende la enfermedad, ve las causas que la han provocado y dirige su mirada no a Los sntomas de la enfermedad sino al estado del corazn.3. El tercer paso es la PREGUNTA FORMULADA POR JESS. QUIERES CURARTE? Cuando se trata de curarse es necesario que el enfermo lo quiera. La pregunta de Jess apunta a la voluntad del enfermo, le hace volver su mirada as mismo. Curarse es decisin personal. Tiene que ser l mismo el que quiera curarse, el que opte por la vida. hay quienes permanecen enfermos, se ha instalado en la enfermedad porque la enfermedad les facilita ventajas, una especie de placer secundario. Por eso Jess se dirige con su pregunta a la voluntad del enfermo antes de curar su cuerpo. Quiere poner al enfermo en contacto con su propia realidad antes de volver a iniciar su camino hacia los hombres.

4. El cuarto paso es ESCUCHAR. Jess se para ante el enfermo y le escucha, le deja hablar sin lmite hasta desahogarse. Lo que el enfermo dice suena ms bien a disculpa: no puedo hacer nada porque estoy enfermo; no tengo una persona que me lleve a la piscina cuando se revuelve el agua. Y como no tiene una persona a su lado tampoco puede curarse. La alusin a la falta de una persona, puede interpretarse como evasiva para no verse forzado a confesar que en realidad no desea curarse porque no est dispuesto a hacer esfuerzos.En la actualidad hay muchos que estn enfermos porque no tienen a nadie que les hable, que despierte en ellos deseos de vivir, que les ponga gusto por la vida. Se consideran devaluados, secos, extenuados porque no se sienten amados por nadie ni hay nadie que les infunda con sus atenciones, ansias de vivir. Slo se puede vivir sano cuando se recibe amor y se devuelve amor. Sin ese alguien que se me acerque con amor, pero yo me siento desconectado de la vida y marginado, ni la vida, ni el amor, pueden fluir dentro de m.De las palabras del enfermo se deduce su situacin: mientras yo voy, otro baja antes que yo. Se siente perjudicado porque hay otros ms giles que l, otros ms cercanos a la fuente de la vida, otros que lo tienen todo ms fcil y le roban todas sus oportunidades. No tiene nada qu hacer! Carece de perspectivas Rezagado, en desigualdad de circunstancias, tullido, sin esperanzas de curacin: esas es la situacin del enfermo.5. El quinto paso es que JESUS RESPONDE: Jess le escucha sin interrumpirle, le deja desahogarse. Luego le responde a sus argumentos y quejas dialogando con l. Simplemente le ordena: Toma tu camilla y anda! El enfermo entendi que haba que enfrentarse a su realidad, asumirla y liberarse de de esa postura que lo mantena atado y esclavo a la vez. Nos dice: el enfermo qued curado, tom su camilla y se puso a andar.La palabra de Jess le haba curado. El encuentro con Jess acrecent sus deseos de vivir. Qu hizo Jess? No le llev a la piscina sino al interior de s mismo. All le puso en contacto con la energa de su fuente interior. Eso le hizo fuerte y le mantuvo sano en la vida. Pero ahora es importante que cada uno de los que hoy estamos aqu tambin nos preguntemos: YO, CMO ESTOY? CMO VENGO? DE QU VENGO CANSADO Y SEDIENTO? QU DESIERTO HE CRUZADO O ESTOY CRUZANDO EN MI VIDA Y ME HA DEJADO SIN FUERZAS? QU ES LO QUE ME TIENE TIRADO EN MI CAMILLA? QU QUIERO AHORA? Hagamos un momento de silencio y dialogo interpersonal con Jess que se acerca a mi y me ve, me reconoce, me escucha, me pregunta y me quiere responder. En los papelitos vamos a escribir todo aquello que traigo en mi interior y que estoy viviendo desde hace tiempo, y de lo que hoy en este Retiro quiero expresarle a Jess que me pregunta Quieres curarte? Luego los depositarn en la bolsita para que se la entreguen a Jess, depositndola en su corazn. Nadie, ms que t, podr volverla a abrir en caso de que te des cuenta que necesitas entregarle otra de tus situaciones personales. Slo Jess y t sabrn lo que esa bolsa contiene, y cmo te la devuelve l durante este encuentro que tendrn juntos en la piscina. En su momento oportuno, esto ser quemado ante Jess que te dir lo que tienes que hacer.

(Dar el tiempo suficiente para que escriban y luego, acompaado del canto Sumrgeme y Sname Jess, irn colocando su bolsita en la caja agrietada que estar junto a la custodia y la fuente transparente de agua).

Ahora, confiados en esta cercana de Jess, clamemos al Padre, diciendo juntos con l: PADRE NUESTRO (con los brazos en actitud suplicante.)

BENDICIN FINAL: Que a todos nos acompae y nos bendiga Dios, Padre Hijo y Espritu Santo. Amn.

BLOQUE I: RENOVACIN DEL BAUTISMO:

Introduccin al Retiro Primer Bloque:

En el Evangelio, escuchamos de Jess un mandato urgente a sus Apstoles: Vayan y hagan discpulos a todas las gentes, bautizndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espritu Santo y ensenles a guardar todo lo que yo les he mandado (Mt.28, 19-20).La iniciacin cristiana es la misma para todos: Para el pagano ser la primera vez que escucha la Proclamacin de la salvacin en Jess; para el ya bautizado ser reavivar el cimiento de su vida cristiana, sin el cual el edificio doctrinal, moral y cultual y su proyeccin apostlica y pastoral, ser inconsciente y estril.Este Primer anuncio se vuelve cada da ms urgente y necesario para un gran nmero de personas que recibieron el Bautismo pero viven al margen de toda vida cristiana (EN.52). Sobre todo, si se tiene en cuenta que a menudo la primera evangelizacin no est teniendo lugar y cierto nmero de bautizados llegan a la Catequesis sin haber recibido alguna iniciacin en la fe, y sin tener todava una adhesin explcita y personal a Jesucristo (CT.19).

El Anuncio tiene prioridad permanente en la misin, una funcin central e irremplazable, porque introduce al misterio del amor de Dios, que llama a iniciar relaciones personales con l en Cristo y abre el camino a la conversin. La fe nace del anuncio y toda comunidad eclesial toma su origen de la respuesta personal de cada fiel a este anuncio (RM.44).Est ordenado a la conversin, es decir a la adhesin a Cristo, plena y sincera y a su Evangelio por la fe ((RM.46) dicho de otra manera: El Primer anuncio es el que suscita la fe, abre el corazn, lleva a la conversin y prepara la adhesin global a Jesucristo (CT. 19)De aqu que este encuentro, animado y conducido por la presencia viva del Espritu Santo, tiene como meta final, llegar a ser: CREATURAS NUEVAS, HOMBRES NUEVOS Y MUJERES NUEVAS.

A N U N C I O:

TEMA 1: EL AMOR DE DIOS PADRE:(Como material didctico se puede llevar las citas bblicas en cartulina, un corazn grande con la frase: Con amor eterno te he amado (Jr. 31, 3) y un canto alusivo al contenido del tema).

1. AMOR PERSONAL E INCONDICIONAL:Dios te ama personalmente a ti, como Padre amoroso. Te ama, importas mucho para l, te acepta incondicionalmente, seas hombre o mujer, de cualquier edad, raza, color de piel, tamao, figura, rico o pobre, con o sin estudios, culto o sin preparacin, empleado, obrero o campesino.Te ama por lo que eres, no por lo que tienes, o por lo que sabes hacer, o por la posicin o nivel social que tienes. No importa quin eres o lo que hayas hecho. El te ama y te acepta. Eres hijo de Dios, hecho a su imagen de Dios. S consciente de esa dignidad.Y su amor es fiel y firme, siempre seguro, no falla nunca en ninguna circunstancia y por ningn motivo. Es eterno su amor, su fidelidad es estable, podr una madre abandonar al hijo de sus entraas, pero yo no te olvido las montaas y los cerros podrn moverse de lugar, pero mi amor por ti no se apartar jams de tu lado, te lo dice Dios mismo a ti ahora en su Palabra. (Isaas 49, 15-16; 54, 10).Como creador tiene un plan de amor para ti: y es que logres la plenitud y la felicidad desde este mundo, y definitivamente en la eternidad. Que alcances la planificacin en todo lo positivo y bueno, en todo lo que te realice plenamente: en tu persona individual, cuerpo, mente y espritu; en tus relaciones familiares y personales; xito en tu trabajo por tu entrega responsable; logrando gozar de los suficientes bienes materiales para la honesta y adecuada sustentacin y desarrollo integral de ti mismo y de tu familia.Como Padre providente, siempre est pendiente de ti y te cuida en todo y en cada aspecto de tu ser y de tu vida: hasta de cada cabelloms que todos los lirios del campo o las aves del cielo...Hasta en el ms pequeo detalle (Mt. 6,25-34).Escucha lo que l mismo te dice en su Palabra: Te lo est diciendo tu Creador: te he llamado por tu nombre, eres mo, eres valioso a mis ojos, eres estimado, y Yo te amo, no temas. Yo estoy contigo (Isaas 43, 1.5; 44, 21).El nos ha hecho y hacia l caminamos. De l venimos y a l vamos. Es el Principio y fin. El Alfa y Omega.Slo l sabe cmo y para qu estamos hechos, y cmo funcionamos adecuadamente, como individuos y como sociedad. Su ley y sus mandamientos son como el instructivo de un aparato, el manual de instrucciones. Para eso nos equip y capacit a cada uno con sus dones y talento: inteligencia creativa y voluntad libre. T eres bueno, porque fuiste creado por Dios, por ser quien eres, has salido de las manos de dios y de Dios no salen cosas malas Y vio Dios que esto era bueno (Gn.1, 25). Esta es la gran noticia para ti y para m.Y todo puso en nuestras manos, como administradores de toda su creacin, para guardarla sin destruirla, y transformarla con nuestra iniciativa y trabajo creativo, para nuestro beneficio y utilidad para todos; con espritu agradecido, alabando y bendiciendo su Nombre.El es nuestro centro de gravedad: nos hiciste para ti, Seor, y nuestro corazn anda siempre inquieto, corriendo buscando desasosegado por todas partes, hasta que encuentra su lugar y descanso en ti ( San Agustn), llenando y saciando toda ala sed, nuestro anhelos legtimos y nuestras autnticas necesidades profundas, de cada individuo y de toda la humanidad.Llamado por tu nombre (Is. 43,1), es decir, a ti personalmente, de forma individual, insustituible, no intercambiable por nadie.Desde que Dios es Dios pens en ti y te am por eso existes y ests aqu. Con amor eterno te he amado y te sigo amando: por eso dice he reservado gracia para ti (Jeremas 31,3), es decir, amor benevolente para ti en concreto, de forma permanente. En Mara nuestra Madre encontramos el Rostro maternal de Dios y su cuidado amoroso y providente para nosotros.Salido de sus manos nos pone en el Paraso, como smbolo de felicidad plena. Todo era y todo debera seguir en armona y en orden: salud corporal y mental, en las relaciones humanas y en la armona y dominio sobre la creacin. Salidos buenos de su poder creador, nos destina a la felicidad, y pone todo a nuestra disposicin para que logremos esa felicidad y plenitud, si seguimos su plan.Y desde el principio nos invit a una relacin y comunin personal de amor con El. Como hijos, como amigos; y a nosotros, por tanto a tratarnos todos como hermanos. El que ama a un padre, ama tambin a los hijos de ste (1Juan, 5,1). Si todos somos hijos de un mismo padre, todos somos hermanos, y el amor de Dios debe manifestarse en el amor al hermano.Eres precioso a Mis ojos, estimado, valioso y valorado, Yo te amo (Is. 43,1-5): vales mucho para M; me importas mucho. T personalmente, con tu historia y tu situacin actual. Con rostro, nombre propio, historia, vocacin, estado de vida que tienes, y situacin concreta en la que vives.No temas, rechaza todo temor e inseguridad, toda falta de autoestima, de que no vales nada, de que no importas, de que no sirves para nada.Eres mo y todos cuidan lo que sienten suyo El nos hizo y suyos somos (Salmo 99,3).

Si slo dejramos penetrar todas las verdades ahora en nuestro corazn bastara eso solo para tocarnos profundamente y transformarnos. Dios me ama a m, personalmente, incondicionalmente; no importa lo que sea ahora, o lo que haya hecho antes!... mi amor no se apartar de tu ladoDespus de haberlo rechazado a l y a su amor, y habernos separado de l por el pecado, nos sigue amando, y no nos abandona. Nos ofrece reconciliacin, salvacin y Vida Nueva (Juan, 3, 16-17).Puedes aceptar esta verdad y esta realidad en tu corazn y en tu vida? Hay quiz algo que te lo impide? Puede ser la imagen deformada de Dios, que tienes por una educacin religiosa equivocada, o la manera de presentarnos a un Dios juez, rgido o polica, vengador Para otros puede ser la imagen paterna daada, por lo que sus padres no pudieron o no supieron dar de cuidad y amor expresado directamente, o en todo aquello que los ha lastimado o daado, con la consecuencia de un nio pequeo interior, herido y daado. No haber podido sentir y expresar sus sentimientos, reprimidos o avergonzados por ellos. No haber llenado sus necesidades fundamentales en el momento oportuno. O tambin puede ser por la propia vida de pecado y alejamiento de su amor, como sucedera s se ponen fuera del calor beneficioso del rayo del sol.

Y ahora mismo, necesitan abrirse a la experiencia del amor de Dios, paternal y cuidadoso. Necesitan creerle a su Palabra, y yo doy testimonio de ellos. Dejen penetrar ahora mismo esa verdad y experimenten aqu esta realidad en su corazn. O qu bloqueo pueden eventualmente tener? Alguno o varios de los anteriores.Los invito a que mediten unos momentos en silencio, personalmente sobre esta verdad importante t fundamental de que Dios ama a cada uno de manera personal e incondicional.

Meditacin Personal con apoyo de preguntas: Ha sido fcil experimentar en mi vida el Amor de Dios? Qu situaciones de pecado o dificultades me impiden experimentar el Amor de Dios en mi vida? Dilogo: (4 pers. x 10) despus de la reflexin personal (acompaa un miembro del Equipo).

TEMA 2: PARA SER FELICES SALIR DEL ESTADO DEL PECADO

EL PECADO DEL MUNDO:En el tema anterior descubramos cmo Dios te cre para ser feliz, que tiene para ti un plan mejor que el que tu te pudieras imaginar. Que el anhelo en plenitud, de amor y felicidad que muchas veces has experimentado en tu corazn slo l lo puede colmar y hoy quiere mostrarte cmo.Adems de la creacin, el amor de Dios se muestra en la salvacin. Dios fielmente mantiene su amor y lo sigue manifestando. Pero no podemos experimentar el amor de Dios y la salvacin de Jess por el pecado que nos separa y aleja de Dios, nica fuente de vida.La Palabra lo afirma: Me dejaron a M, manantial de aguas vivas, para hacerse cisternas agrietadas que el agua no retienen (Jeremas 2,13) Todos han pecado y por eso estn privados de la gloria de Dios (Rom. 3,23).Un muro nos separa de Dios, un abismo infranqueable nos mantiene alejados de la fuente de vida, y el resultado es la muerte. El salario del pecado es la muerte (Rom. 6,23) prdida y carencia de la nica Vida verdadera.Despreci el hombre el rbol de la vida y prefiri alimentarse del rbol del conocimiento del bien y del mal; no quiso la gua de Dios y escogi caminar con sus propias fuerzas para construir slo su vida. Se siente autnomo, rechaza toda dependencia de Dios, decidiendo ser el nico artfice y el creador de su propia historia.El hombre desde el comienzo, rechaz el amor de Dios, no tuvo inters en la comunin con l. Quiso construir un reino prescindiendo de Dios. En vez de adorar al Dios Verdadero, ador dolos: cosas de este mundo, las obras de sus manos, se ador a s mismo (DP. 185). Roto por el pecado el eje que sujeta al hombre al dominio amoroso de Dios, brotaron todas las esclavitudes (DP. 186). Soy carne vendido al poder del pecado. No comprendo mi actuacin; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que no quisiera hacer (Rom. 7,14-23)Como consecuencia entraron en el mundo el miedo, la vergenza, el odio, la violencia y la muerte. Se produce una profunda divisin en el hombre.Toda su vida, individual y colectiva, se presenta como una lucha dramtica entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas. Mirando desde dentro de su corazn y contemplando su vida se descubre inclinado hacia el mal y sumergido en mltiples males, se siente adems cargado de cadenas.LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO:Desde el primer pecado del hombre el mal se extiende cada vez ms, el pecado del mundo genera mltiples y graves consecuencias en todos los campos: individual, conyugal, familiar, relacional, social, y en la naturaleza. Y sobre todo la dificultad de descubrir la presencia del Dios vivo en todas las cosas, y para la relacin y comunin personal con l. LA PERSONA:Lo encontramos en cada individuo: hombre y mujer, de cualquier edad. En el cuerpo: sufre toda clase afecciones, dolencias y enfermedades, pequeas y grandes, leves o incurables. Organismo deteriorado, rganos lesionados y funciones impedidas. Equilibrio orgnico roto. En la mente y en su comportamiento: toda clase de desajustes y desequilibrios. Desorden y falta de armona consigo mismo, con los dems y con toda la creacin. Adicciones y ataduras; angustias, temores vergenza, agitacin, ira, tensiones, tristeza, depresiones, vida sin sentido.

LAS RELACIONES: Relaciones interpersonales inexistentes o falsas; conflictivas o enfermas: relaciones conyugales y familiares, desajustadas y disfuncionales, con graves daos para toda la vida; incapacidad de amar sanamente y constructivamente, y para expresar el amor; abuso sexual en nios, adolescentes y jvenes; deshumanizacin y despersonalizacin del sexo; agresividad de palabra y de hechos; relaciones engaosas, interesadas y posesivas; adicciones y codependencias; desconfianza y soledad. Relaciones sociales, entre grupos y naciones: corrupcin, opresin, explotacin del ms dbil, injusticia, violencia, esclavitudes, imperialismo, afn de poder y de dominio, conflictos raciales y guerras, marginalidad, manipulacin de la comunicacin y de la informacin, miseria y hambre. Etc.

LA TIERRA: Daada seriamente: aire, manantiales, ros, lagos y mar contaminados; bosques arrasados, especies animales acabadas; sobreabuso y destruccin de todos los recursos naturales.

Joven, yo te lo mando, levntate

Hay en el Evangelio una escena encantadora, la que nos refiere la resurreccin del hijo de la viuda de Nan.Un da en que Jess se acercaba con sus discpulos y gran multitud a la ciudad de Nan, se encontr, a su entrada, con un cortejo que llevaba a enterrar a un joven, hijo nico de la viuda que le lloraba inconsolable. l movido de compasin ante las lgrimas de aquella madre, se acerc a ella, y le dijo: No llores. Luego se dirigi al difunto (los que le llevaban se pararon) y le dijo: "Joven, yo te lo mando, levntate".Al punto, el joven, como si se despertase de un plcido sueo, se incorpor y comenz a hablar y l se lo entrego a su madre, dejando maravillados a todos los que haban presenciado tan estupendo prodigio.San Ambrosio comenta este pasaje y dice: "Tambin la Iglesia llora la muerte de infinidad de hijos suyos, pero una muerte mucho peor que aquella, porque es la muerte de la gracia, muerte del alma, muerte eterna...", y por ese temor de verles perecer eternamente llora sin consuelo y los espera con impaciencia por verlos devueltos a la vida.

Cadveres ambulantes

Dios dice en el Apocalipsis: "Conozco tus obras, tienes el nombre de viviente, pero ests muerto" (3,1). Y San Agustn lo dice as: "Se sabe que muchos llevan almas muertas en cuerpos vivos".Por qu muchos viviendo estn muertos? Sencillamente porque sus almas estn muertas por el pecado. Sabido es que el pecado morral, se llama as, porque da muerte al alma del que lo comete.El pecado es la muerte del alma inmortal, muerte que deja al hombre vivo, y a la que ni la muerte del cuerpo ni la eternidad ponen fin. Es la segunda muerte, la peor de todas... El alma es la vida del cuerpo, y la gracia es la vida del alma, y cuntos la pierden!Entre los Pecados que se cometen, el ms extendido y el que ms estragos hace en la juventud, es sin duda el de impureza, y por eso me muevo a daros un toque de alarma para que no sigis siendo cadveres ambulantes, y abriendo los ojos a tiempo, reconozcas los gran des males que encierra este vicio, y tengas presente los medios, que debes poner para veros libres de l, y as no tengis que llorar toda la vida y por toda la eternidad nuestra desventura..."Todos los caminos y carreteras tienen curvas peligrosas y pasos difciles; el chofer alocado que no quiera precaverse de tales peligros, ni frenar a tiempo, corre riesgo de precipitarse a los barrancos y de quedar destrozado o muerto trgicamente. Eso mismo le acontece -en un sentido moral- a todo el que no quiera poner freno a sus pasiones, en las circunstancias peligrosas de su vida juvenil, falta de experiencia, mal inclinado a los vicios, atrado por las engaosas seducciones del mundo, del demonio y de la carne. Llega la hora fatal del peligro, no pone cuidado, desatiende los saludables consejos, fiase de s mismo, se abalanza temerariamente, no frena sus impetuosas pasiones y rueda al abismo de su perdicin...".

Vive alerta... reflexiona... aprtate del vicio

Hay muchas jvenes en las cuales resplandece la pureza, ese lirio de angelical virtud, son castas vrgenes que viven con una sana alegra..., pero luego metidas en los ambientes del mundo, las discotecas, los cines inmorales, las malas compaas..., terminan ensuciando su lengua y su corazn con palabras groseras, indecentes y hasta blasfemias..., y juntndose con jvenes libertinos, llegan a la prdida de su pureza.La juventud est expuesta a los peligros por ser muy inclinada al mal, por ser ignorante y sin experiencia, porque se corrige muy difcilmente y es muy inconstante en el bien; las advertencias para su bien la enojan y la cansan... Slo las jvenes que prestan odo a los consejos saludables, que frecuentan los sacramentos y estn alertadas contra los peligros del mundo son las que perseveran castas. Por el contrario, las que frecuentan el mundo, las que se dejan llevar de los halagos de los jvenes, suelen caer, y lo ms triste es que las jvenes irreflexivas se vienen a extraviar de tal modo, que muchas terminan en "casas malas" con hbitos perversos, y no pasado mucho tiempo, se las ve enfermas, inutilizadas y despreciables, y as se les va la deshonrada vida, acosada por las vergonzosas enfermedades venreas y amenazada por una tisis fulminante, que termina pronto en el sepulcro... y su alma vendr a arderen el infierno... Abran los ojos a tiempo esas desdichadas muchachas vendidas al vicio!...El camino tambin de muchos jvenes viene a ser semejante, porque arrastrados por sus bajas pasiones y concupiscencias terminan corrompindose, y siguen los mismos caminos de perdicin... (Un da me caus gran pena saber cmo uno por haber visitado dichas "casas malas", cogi una enfermedad y tuvieron que cortarle una pierna... ).Joven, abre los ojos y aprtate del camino del vicio. En nombre de Cristo, y con las palabras que l se dirigi al hijo de la viuda de Nan, te digo: "Joven, levntate...", s, levntate del estado en que ests cado y vulvete a Cristo, como un da lo hicieron la Magdalena, la Samaritana... el hijo prdigo. Piensa que l ha venido a este mundo a buscar a los pecadores (1 Tim. 1,15), y que quiere que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad (1 Tim. 2,4), que "Cristo muri por todos: para que los que viven, no vivan ya para s, sino para aqul que por ellos muri y resucit" (2 Cor. 5,15).Cristo nos dice a todos: "Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no anda en tinieblas" (Jn. 8,12). Dios te ha dado la libertad para el bien, y por tanto debes apartarte del mal. El que va cayendo una y otra vez en el pecado, tal vez diga: Cmo me levantar para siempre? Me cuesta mucho salir de l. Confa, y sigue leyendo este libro y cuando lo hayas terminado de leer, vers claro el camino de tu salvacin. Jesucristo, nuestro Salvador dijo: "En el mundo tendris muchas tribulaciones; pero tened confianza: Yo he vencido al mundo" (Jn. 16,33). Con la ayuda de su gracia triunfars.

La rebelin de las pasiones

Desde el pecado de nuestros primeros padres, "los sentidos y los pensamientos del corazn humano estn inclinados al mal desde su mocedad" (Gn. 8,21). "Por un hombre (por Adn) entr el pecado en el mundo, y por el pecado -el dolor- y la muerte" (Rom. 5,12).Nuestros primeros padres creados por Dios, gozaban en un principio de los dones de integridad, de ciencia, de inmortalidad...; pero pecaron, ofendieron a Dios, al quebrantar el mandamiento que les dio. Su pecado fue de desobediencia con raz en la soberbia, pues pecaron por querer ser como Dios.Entonces perdieron los dones recibidos: el de la integridad, que consista en tener sujetas las pasiones a la razn..., y por el pecado vino el desorden y qued establecida la lucha del espritu contra la carne y de la carne contra el espritu (Gl. 5,17)."La causa porque Dios permiti que la carne se levantara contra la razn en nuestros primeros padres..., fue, porque ellos se levantaron contra Dios, desobedeciendo su mandamiento; castgales en lo que pecaron..." (S. Juan de vila).Si nosotros los descendientes de Adn nacemos en pecado y sujetos al dolor y las pasiones, fue por ser Adn el representante y cabeza moral y jurdica de todo el linaje humano; por consiguiente la gracia que perdi para s, la perdi tambin para sus descendientes.Los nios no tienen pecado personal, pero s traen como herencia el pecado original. Este pecado se quita por el bautismo, pero seguimos sujetos a la concupiscencia y a las penalidades de esta vida, las que Dios quiere que suframos con paciencia para mayor mrito para la vida eterna, y para que viendo que el pecado es castigado por Dios, concibamos grande aborrecimiento de l.Ahora todos los hijos de Adn sienten el placer sexual; mas ste hay que buscarlo por el camino recto del matrimonio legtimo, y no por las tortuosas sendas del deshonor, de la traicin y de la inmoralidad ms descarada.Las vrgenes, los clibes por virtud, los que hacen voto de castidad, tienen la aprobacin de Dios, y viviendo en continencia perpetua, se dedican a transmitir otra vida ms excelsa: la del espritu.

La castidad perfecta

Qu es la castidad? Es la virtud que tiene a raya lo que hay de desordenado en los placeres venreos. Por esto impone continencia absoluta fuera del matrimonio, y en ste moderacin.La castidad es una virtud anglica, austera, delicada y difcil. Se opone a toda delectacin carnal e impura mientras sea ilcita. "La castidad es don de Dios, que no lo niega a los que lo piden bien" (Cat. Rom.) y se esfuerzan con su gracia en conservarlo.Ojal, dice San Pablo, "fuesen todos... como yo mismo", esto es, clibes, consagrados exclusivamente a Dios. Miembros de Cristo! Castidad perfecta! Este apstol aconseja la virginidad, no la manda, porque su adquisicin es obra de la gracia y supone un gran esfuerzo, un sacrificio heroico y un dominio absoluto de si mismo, y por eso ste es el sacrifico ms hermoso y ms noble que se puede ofrecer a Dios en este mundo.El fin de la castidad es conservar con respecto el tesoro de vida, llevarlo por cauce de oro al matrimonio y en ste administrarlo conforme a la ley de Dios, o conservarlo intacto y dedicar todas las energas a fines ms altos.En el plan de Dios el cuerpo "no es para la fornicacin, sino para gloria del Seor, como el Seor para el cuerpo". Con el cuerpo debemos servir a Dios, dnde y como L nos mande (en el matrimonio, si es su beneplcito), o en un estado de consagracin en el que se abstiene del matrimonio y de los placeres de la carne, por un servicio ms de lleno a Dios y al prjimo."Es mejor y ms glorioso permanecer en virginidad o casta soltera que unirse en matrimonio" (Conc. Trento). "Ella deja el corazn libre y disponible para las obras de apostolado. (PC. 10); mas no todos entienden este don, sino aquellos a quienes se les ha concedido de lo alto.Todos debieran apreciar esta virtud de la castidad. Muchos doctores mdicos han hablado a su favor: "La continencia es posible sin detrimento de la salud; es un hecho comprobado por miles de casos" (Dr. Meye)."Los castos son los fuertes" (Hahn-Hahn). "Ningn mdico concienzudo ha podido ni podr establecer que para la salud del cuerpo convenga dar rienda suelta al instinto sexual" (Dr. R. Paull). El vencimiento de los pecados torpes proporciona salud espiritual al alma y salud corporal. "Las bendiciones de una vida casta la experimentan en s todos los hombres, especialmente los jvenes" (Dr. Montegazza)."La pureza ennoblece el espritu, aclara la inteligencia, eleva la mente, acerca a Dios y con ella no hay dificultad ni problema. El corazn puro tiene horizontes muy amplios, la claridad de las cosas, serenidad en las luchas, celo por el bien. Toda alma inocente, exenta de pecado, tiene una natural tendencia hacia el optimismo y la alegra sin mezcla de abatimiento ni tristeza..., al contrario, el alma disoluta y manchada por el pecado" (M. Martn Snchez).La castidad es una joya de inestimable valor, virtud que pregona entereza, limpieza y honestidad de cuerpo y alma. Ella es fuente de hermosura, de alegra, de paz, y a su vez promotora de obras de celo y apostolado.

La deshonestidad es un pecado grave

Vemoslo a la luz de la fe. La deshonestidad est prohibida por Dios en dos mandamientos: el sexto y el noveno. La misma ley que prohbe matar y robar, prohbe las acciones, las palabras, los pensamientos y los deseos impuros. He aqu la grande e indiscutible razn de la castidad: La ley divina.Dios lo manda y esto debe bastar, porque l no ha de dar cuenta a nadie. Por tanto, el que profana su cuerpo hace una grave injuria a Dios, que es su nico dueo; todo deshonesto, de obra, de palabra o de pensamiento, se hace reo de violacin de los derechos divinos.Veamos lo que nos dice la Sagrada Escritura, la palabra de Dios. Con qu notas condena la impureza! "No permanecer mi espritu en el hombre, porque vive segn la carne" (Gn. 6,3). "Los que estn en la carne no pueden agradar a Dios... Si vivs segn la carne, moriris" (Rom. 8,8 y13)."No os engais, dice el apstol; ni los fornicadores, ni los idlatras, ni los adlteros, poseern el reino de Dios" (2 Cor. 6,9-10). "No sabis que sois el templo de Dios y que el Espritu de Dios habita en vosotros? Si alguno, pues, profana el templo de Dios, Dios le perder; porque el templo de Dios es santo y vosotros sois su templo" (1 Cor. 3,16-17). "Habis sido comprados a un gran precio; glorificad a Dios en vuestro cuerpo" (1 Cor. 6,20). Por tanto, el que profana su cuerpo, ultraja a Jesucristo...Tambin dice San Pablo: "No sabis que vuestros miembros son miembros de Cristo? Y tomar yo los miembros de Cristo para convertirlos en miembros de una prostituta? Lbreme Dios!" (1 Cor. 6,15). "Sabed de una vez que ningn fornicador o impuro... tendr parte en la heredad del reino de Cristo y de Dios" (Ef. 5,5). "Sabe el Seor reservar a los malos para castigarlos en el da del juicio, sobre todo a los que siguen los deseos de la carne en la impureza" (2 Pedr. 2,9-10). "Nada que est manchado entrar en la ciudad de Dios" (Apoc. 21,27).Los esposos pueden llegar tambin a ser muy culpables sino tienen temor de Dios. Recuerden lo que dice la Escritura: "La raza de los impos perecer" (Sal. 37,28). Od esposos, lo que dice San Pablo: "Sea el matrimonio honrado entre vosotros, y el tlamo sin mancha; porque Dios juzgar a los fornicadores y adlteros" (Heb. 13,4). Dios destinaba a la vida y al cielo tantos hijos! Dnde estn todos? Oh desgraciados que detenis en la nada a seres destinados a bendecir, a alabar a Dios y a poseerle eternamente! La Escritura nos dice que el desgraciado Onan impeda con una accin detestable que tuviese cumplimiento la voluntad de Dios, y el Seor le castig con la muerte (Gn. 28,9).Semejante profanacin es contraria a la ley natural y a la santidad del matrimonio. Este crimen es un homicidio. Hay padres que se quejan de sus desgracias, de las enfermedades y de las muertes de sus hijos. No sern castigos de Dios?...San Basilio llama a la deshonestidad "peste viva", y San Gregorio Magno "cadena infernal que tiene esclavas a las almas". "Ningn otro pecado como el vicio impuro, dice Santo Toms, alegra al demonio".Hemos de huir de este pecado, por la vileza y malicia que contiene y por las funestas consecuencias que de l se derivan. El vencimiento de los pecados torpes proporciona salud espiritual al alma y salud corporal, mientras que la cada en ellos acarrea la ruina de la salud espiritual y corporal, perturba el sistema nervioso y envilece el amor.

Los placeres del deleite carnal son poca cosa

El corazn del hombre es insaciable, porque es muy grande y casi inmenso; as es que tiene una infinidad de deseos, y ninguna criatura puede satisfacerlos. Necesita a Dios, y slo Dios puede llenar aquel corazn... Es que el hombre est hecho para Dios, y slo para Dios...El alma racional, dice San Bernardo, puede ocuparse de mil cosas; pero stas no pueden llenarla. Qu queda a los lujuriosos despus de haber satisfecho su pasin? Por qu buscan sin cesar nuevos goces? Que poder es el deleite! No puede alimentar ni el espritu, ni el alma, ni el corazn; y agota y mata el cuerpo dejando un horrible vaco.Qu hallaremos en los placeres carnales? Se halla en ellos la miseria y la bajeza, la inutilidad, la insaciabilidad, la brevedad, la inestabilidad, la falsedad, la desilusin, la enfermedad, mil cruces...

El deleite, dice Sneca, se apaga en el mismo instante en que pretenden gozarlo; su fin toca con su principio. El placer es de un instante, dice San Agustn, y el castigo de este instante culpable ser eterno.El deleite es despreciable por si mismo, y arrastra tras s una multitud de enfermedades horribles y crueles. Por una gota de miel, el impdico se sumerge en un ocano de hiel... En la impureza. Dice San Bernardo, el placer pasa y no vuelve; el pesar llega y no se va... El impuro quisiera que el placer durase siempre y sin mezcla de pesares, pero no es as... Este deseo de disfrutar siempre placeres prueba que tu corazn est hecho para Dios...Veamos ahora cun perniciosos son los efectos de la impureza.

TEMA 2: LOS FUNESTOS EFECTOS DE LA IMPUREZA

1. El pecado de impureza envilece y esclaviza

Una imagen de la esclavitud, del envilecimiento y degradacin del impdico es la triste suerte del desgraciado hijo prdigo. Este reducido a la ltima miseria, se hizo esclavo de un amo avariento y sin piedad, que le envi a su casa de campo para guardar una manada de cerdos (Lc. 15,15).Tal, y an peor es la esclavitud de los impuros. Puede darse ms degradante esclavitud que someter el alma, que es tan grande, a la carne y a los sentidos?... Esclavo es de la ms vil de las pasiones, esclavo de la criatura que le seduce y a quien seduce... esclavo de sus caprichos..., esclavo de s mismo, y esclavo del demonio...Jesucristo dice: "En verdad, en verdad os digo: El que peca es esclavo del pecado" (Jn. 8,34)... Y si todos los pecados nos hacen esclavos, qu diremos de la esclavitud en que precipita el pecado impuro?...Oh miserable servidumbre, exclama San Agustn; miserable servidumbre del deleite! El esclavo del hombre, cansado de los duros tratamientos de su amo puede algunas veces alcanzar la libertad recurriendo a la fuga; pero el esclavo de la impureza, a dnde ha de huir para recobrar la libertad? A cualquier parte que vaya, arrastrar su cuerpo.El impdico no tiene voluntad propia, la ha enajenado, pertenece a otros; y como sin voluntad no se puede hacer nada, permanece en su dura servidumbre.Adems el impdico se envilece infinitamente ms que el prdigo, porque guarda y alimenta la manada de inmundos pensamientos con que se deleita y mantienen su corazn convertido en cloaca. Ved aqu la pasmosa pero justa metamorfosis del libertino y de su estado; ved el castigo impuesto a su licencia y a su loca libertad.El que no quera ser hijo sumiso a su generoso padre, se ve forzado a ser esclavo de un extranjero, de un desconocido y de un tirano. Ved aqu el impdico:No quiere que Dios le gobierne, no quiere obedecerle, no quiere estar con l, y se ve forzado a ser esclavo del demonio...En vez de espiritualizar su cuerpo, el hombre impuro materializa su alma, dice San Agustn. Nada embrutece tanto, nada es ms vergonzoso ms repugnante y vil que la lujuria.Platn y Cicern dicen que el deleite es el alimento de los malos corazo

2. Los tormentos del impdico

La impureza es un fuego devorador. El fuego de las pasiones devora a los jvenes, dice el Salmista (78,64). El fuego impuro se inflama en su sociedad, perversa, y la llama de aquel vicio les quema (Sal. 106,18).As como el fuego quema los objetos materiales, la lujuria quema el alma, el corazn y hasta el cuerpo... El hombre corrompido va de unos deseos a otros, da vueltas; tal es el crculo de su vida; y, como dice el Real Profeta, es una rueda que gira sin cesar (83,14).Qu es la pasin impura, dice San Gregorio Magno, sino un fuego? Qu son los malos pensamientos sino paja? Y quin ignora que si no se apaga la chispa que est en la paja, todo arde en seguida? Y San Ambrosio dice: "La impureza es un fuego cruel que jams dej un instante de tranquilidad: arde noche y da, y no deja dormir". Los dos infames ancianos que cometieron el atentado contra el pudor de Susana, ardan abrasados en el fuego de la concupiscencia, dice la Escritura (Dn. 13,8).Oh lujuria, fuego infernal, exclama San Jernimo, fuego cuya materia es la gula, cuya llama es el orgullo, cuyas chispas son los malos discursos, cuyo humo es la locura, y cuyo fin es el infierno!El deseo de lo espiritual place, y el deseo de lo carnal es un tormento: en esto el deseo es vil; en aquello es noble y grande. Los placeres carnales producen pronto hasto y el hasto produce el disgusto; pero los placeres espirituales satisfacen sin disgusto, y la satisfaccin excita el deseo: porque cuanto ms los probamos, ms los conocemos y ms los amamos. Por qu no combatimos lo impuro y aspiramos a lo bello?

3. Horribles estragos de la impureza

Un efecto muy lamentable de la impureza es acabar con toda especie de bien. Se cuenta del prdigo que parti para un pas extranjero y lejano, y disip all todos sus bienes en medio de la crpula y de todos los excesos (Lc. 15,13). Lo mismo sucede a todos los libertinos de profesin. Pierden todos los dones de la naturaleza y de la gracia...; pierden la caridad y todas las virtudes... Este vicio destruye la inteligencia; hace desconocer a Dios y perder toda la idea de virtud...

Los que empiezan a entregarse a este vicio, dice San Ambrosio, empiezan tambin a alejarse de la fe..., pierden la memoria de la ley y de los beneficios de Dios... La voluntad llega a ser tan dbil y se pervierte de tal manera, que preferimos el vicio a la virtud, el deleite a la razn, la criatura al Creador, la carne al espritu, el remordimiento a la paz, la tierra al cielo...El impdico se vuelve imbcil, incapaz de consejo, de razn, de talento, de valor, de herosmo y de todo bien... Todas las fuerzas del cuerpo y del alma destinadas a servir al Creador, se pierden por la criatura, por la concupiscencia y los placeres carnales..., quedando desconocidos los dones de la gracia...El deleite es una cadena que convierte el alma en esclava del cuerpo, y la sujeta de tal manera a la carne, que consigue que esta alma se subordine al cuerpo y no viva ms que para l, llegando tambin a convertirse en materia y barro...El deleite de los romanos, dice Libio, hizo que Anbal fuese victorioso, porque la fuerza de aquellos estaba enervada y apagado su valor (Hist. Rom.). Caso parecido a ste fue el de los soldados de Hitler, el Fhurer alemn, que sabiendo que muchos se hallaban con enfermedades venreas y sin fuerzas, los areng dicindoles que se vencieran y no se dieran al vicio, mantenindose castos, para ser fuertes y poder combatir, y les seal como modelos a personas religiosas y jvenes catlicos...; pero para observar la castidad, como veremos, no bastan las simples fuerzas naturales..4. El escndalo que produce la impureza

Este es uno de los ms funestos efectos. El voluptuoso est mancillado y mancilla a los dems; esparce un olor de muerte que mata, como dice San Pablo (2 Cor. 2,16). Todo lo corrompe la impudicia; es un escndalo que se encuentra en todas partes: en los festines, en el silencio, en el reposo, en los cines, en las tertulias, en las discotecas, en los bailes, en los malos libros y en las malas compaas..No hay escndalo ms pernicioso que el que da el impdico; escandaliza en todo y por todo; nada hay santo ni sagrado para l; no respeta ni la inocencia, ni la edad, ni la debilidad, ni las lgrimas, ni el tiempo, ni los lugares, ni siquiera las cosas y personas sagradas... Hay jvenes que en seguida se nota que estn manchados con este vicio, porque no saben hablar ms que de cosas impuras...El cuadro de los impdicos escandalosos lo podemos ver trazado en el libro de la Sabidura (2,1 ss), donde vemos que neciamente se dijeron a s mismos los que no razonan: . . Despus de esta vida seremos como si no hubiramos sido...; gocemos de los bienes presentes, y gocemos de la criatura, porque la juventud es rpida. Nadie de nosotros sea extrao a nuestros deleites:dejemos en todas partes huellas de alegra; tal es nuestro destino; despreciemos al que es casto; tendamos lazos al inocente... Estos son sus pensamientos, pero se equivocan, porque los ciega su maldad y desconocen los misteriosos juicios de Dios y no esperan la recompensa de la justicia, ni estiman el precio de las almas puras.

5. El olvido de Dios y la ceguedad

"El hombre animal (as llama San Pablo al hombre esclavo de los sentidos) no slo no ama, sino que ni siquiera percibe las cosas que son del espritu de Dios; para l es locura y no puede entenderlo" (1 Cor. 2,14). Hablad a un deshonesto de Dios, del alma, de la vida eterna, de la prctica de la religin, de la oracin, de los sacramentos... Qu lenguaje es ese? No lo entiende. Querra hasta persuadirse de que ciertas verdades no existen, para entregarse sin remordimientos a sus desordenadas pasiones.La ceguera de la inteligencia y el endurecimiento del corazn, es una consecuencia natural, y lo ms triste, como dice San Cipriano, "la deshonestidad es la madre de la impenitencia".El impdico tiene ojos, y no ve; odos, y no oye; corazn, y no siente. Es como el ave que se deja pillar con liga, como el pez que se deja pescar con anzuelo. El pez se estremece de contento cuando sin ver el anzuelo devora el cebo; pero cuando el pescador empieza a llevarle, primero se desgarran las entraas, y luego se ve fuera del agua que es su vida. El alimento engaoso que constituye sus delicias, es causa de su muerte y de su destruccin. Esta es una viva imagen de lo que sucede a los impuros. Nada ciega tanto la razn como este vicio abominable.La consecuencia de todo lo dicho y que debiera tener en cuenta el deshonesto, es que debe huir de la impureza y poner remedio con los medios que ahora diremos, porque, como tenemos dicho, la impureza envilece y deshonra al hombre, y no slo degrada al alma, sino que tambin contamina al cuerpo y lo profana. La impureza acarrea la prdida de la felicidad.

De cuantas maneras se cae en el vicio impuro?

En el vicio de la impureza se cae de cinco maneras: por pensamientos, deseos, palabras, miradas y acciones.

1. Por pensamientos. San Bernardo dice: "All donde est vuestro pensamiento, est vuestra afeccin. Si pensis en cosas deshonestas, el Espritu Santo huir de vosotros, se alejar a causa de vuestros pensamientos, y el templo de Dios se convertir en madriguera del demonio; porque el demonio se apodera de todo lo que Dios deja. Por cuya razn siempre que se presente un mal pensamiento, no consintis, no lo dejis entrar en vuestro corazn; rechazadlo antes bien de repente.Rechazadlo as que se presente, y se alejar de vosotros. Un pensamiento deshonesto engendra el deleite, el deleite el consentimiento, el consentimiento la accin, la accin el hbito, el hbito la necesidad, y la necesidad la muerte". Ved a donde conduce un pensamiento criminal..."Los pensamientos perversos separan de Dios" (Sab. 1,3). Los malos pensamientos son chispas que si no se apagan de repente, encienden el fuego de la concupiscencia y producen un vasto incendio. "EJ Seor aborrece los malos pensamientos" (Prov. 15,26). Por esta razn no debemos acariciarlos nunca; hemos de declararles guerra y ahuyentarlos despiadadamente, vengan de donde vinieren, ora de las criaturas, ora de nuestra propia concupiscencia...

2. Se cae en el vicio impuro por deseos. El que desea cometer una accin mala, la ha cometido ya en su corazn, dice Jesucristo (Mt. 5,28), y San Pablo aade: "No tratis de contentar los deseos de la carne" (Rom. 13,14).

3. Se cae en el pecado de impureza por palabras."Ni siquiera se nombre la fornicacin y la impureza entre vosotros, como es propio de cristianos", dice el apstol (Ef. 5,3). Ante todo, en cualquier parte donde estis, no digis nunca palabras deshonestas (5. Cesreo). "Los labios hablan de aquello en que abunda el corazn", dice Jesucristo (Mt. 12,34).Palabras obscenas indican un corazn impuro. Y !cuntas personas se permiten palabras pblicas! Es por chanza, dicen. No es bueno chancearse con el pecado, violando la ley de Dios y escandalizando al prjimo.

4. Se cae en la impureza ton las miradas. San Pedro en su 2 Carta (2,14) dice: "Tienen los ojos llenos de adulterio y de un pecado que no cesa jams".Por no haber cuidado David de sus miradas, cay en el adulterio y el homicidio. Los ojos son guas del amor impuro; es imposible dominar la pasin sino se dominan las miradas. El fuego quema de cerca; los ojos queman de cerca y de lejos...La fuerza de las miradas es bastante grande para herir mortalmente el corazn y el alma. El objeto visto pasa al alma y al corazn, e imprime all su forma, por consiguiente, el amor o el odio; y, aquel objeto, aunque ausente, queda impreso en el espritu y en el corazn.Seguramente, dice San Basilio, cuando nos permitimos una mirada impura, el alma contrae al punto el mal... Hemos de evitar las malas miradas como la mordedura de una vbora. "Ojos impuros anuncian un alma corrompida" (S. Agustn).

5. Por malas acciones. Se cae en el pecado de impureza por malas acciones: acciones a solas o con otros... Todos esos diferentes modos de caer en el vicio impuro son pecados mortales, si hay voluntad y consentimiento deliberado...

La difcil curacin de la impureza y sus castigos

Se cae fcilmente en el vicio impuro: esta pasin se enciende como las materias ms inflamables presentadas al fuego; pero es muy difcil corregirse y salir de aquella cloaca infecta, sobre todo cuando median numerosas recadas y un hbito antiguo...San Jernimo lo dice as: "Los que se hallan cogidos en esta red, que es la ms fuerte de las redes de Satans, slo salen de ella raras veces y muy difcilmente". Y San Bernardo: "As como el que ha saboreado las dulzuras de la gracia, detesta los placeres de los sentidos, el que se entrega a los placeres de la carne, no puede probar ni sentir las dulzuras del Espritu Santo"."Los que viven segn la carne, slo gustan las cosas carnales" (Rom. 8,5). Cmo hacerles gustar las cosas espirituales, y sobre todo la pureza? "El hombre animal no percibe las cosas que proceden del Espritu de Dios" (1 Cor. 2,19). No tienen ya la sabidura que baja del cielo, sino una sabidura de la tierra, animal y diablica, dice el apstol Santiago (3,15).En los impdicos no queda al fin ms que orgullo, terquedad, ceguera y estupidez... "La impureza es la madre de la impenitencia" (S. Cipriano). De mil jvenes corrompidos pocos son los que se convierten... Por eso el pecado de lujuria es el que lleva ms almas al precipicio del infierno."No os engais, dice San Pablo: Nadie puede burlarse de Dios. Porque el hombre recoger lo que haya sembrado. El que siembra en la carne recoger de la carne corrupcin, y el que siembra en el espritu recoger del espritu la vida eterna" (Gl. 6,7-8).Dios no ha castigado otro pecado como ste. El ms espantoso castigo que ha experimentado el mundo, es el diluvio; y, qu atrajo el diluvio a la tierra? La impureza de los hombres. Toda carne estaba corrompida, y para lavar la tierra del diluvio del vicio impuro, Dios envi el diluvio de agua.. Quin hizo caer sobre Sodoma y Gomorra la lluvia de fuego y azufre? La impureza... (Gn. 19,24). Quin ha destruido los grandes imperios? El vicio impuro. De dnde salen todas las herejas que devastan la Iglesia de Dios? Del vicio de la impureza...Agobiados de desgracias y de castigos durante la vida..., el impdico tiene una muerte horrible..., su juicio es terrible... y el infierno ser su dote durante la eternidad..."El Seor, dice el apstol San Pedro, sabe reservar para el da del juicio a los que deben ser castigados, y sobre todo a los que satisfacen los impuros' deseos de la carne" (2 Ped. 2,9-10). No habr remedio para los que van por los caminos de impureza?

1. Querer ser castos con el auxilio de la gracia

Una vez que hemos considerado los funestos efectos de la impureza, si somos consecuentes, debemos querer a toda costa ser castos.Cuando uno se propone un fin, lo primero que ha de hacer es quererlo alcanzar, y quererlo de veras, poniendo los medios necesarios, Tratndose de la virtud de la castidad hay que ver qu quiere Dios, y qu debemos hacer nosotros.Aunque la castidad es un don de Dios en cuanto que sin su gracia no seria posible conservarla o adquirirla, notemos que Dios quiere que cooperemos con su ayuda.Jesucristo dice a todos: "Si quieres entrar en la vida eterna, guarda los mandamientos" (Mt. 19,17). Notemos que dice: "Si quieres... guarda los mandamientos: No matars, no robars, no adulterars, etctera. Esto indica que tenemos libertad y cooperar de nuestra parte para que sean observados.San Pablo nos dice lo que Dios quiere y lo que debemos hacer nosotros: "Esta es la voluntad de Dios, vuestra santificacin, es decir, la voluntad de Dios es que seis santos, puros y castos, y para que no quepa duda de que as es como lo quiere Dios, aade el apstol (lo que tenemos que hacer de nuestra parte): debis serlo, abstenindoos de la impureza, conservando vuestros cuerpos en santificacin y honor, porque no nos ha llamado Dios para la inmundicia, sino para la santificacin, esto es, para la castidad" (1 Tes. 4,3-4).El mismo San Pablo, una vez convertido: "Por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que me confiri no ha sido estril en m...; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo" (1 Cor. 15,9-10). Aqu vemos como l cooper con la gracia.Tambin Dios nos dice por el profeta: " Volveos a m y yo me volver a vosotros" (Zac. 1,3). Dios, pues, nos invita a la conversin, y nosotros debemos cooperar, si queremos salvarnos.

Fortificar la voluntad

Hay en nosotros una corriente o inclinacin de la naturaleza viciada hacia el mal. "La carne guerrea contra el espritu y el espritu contra la carne". Hay que gobernar las pasiones y no dejarse gobernar de ellas.En materia de castidad hay que ir contra corriente. A este respecto dice San Jernimo: "La nave que va contra corriente no puede avanzar si no es empujada a fuerza de slidos remos. Si stos fallan, es arrastrada atrs por las aguas. As tambin el hombre, si no es ayudado por Dios, es arrastrado por la concupiscencia al abismo de la culpa".La castidad es algo imposible, si se apoya uno solamente en las propias fuerzas naturales o en los preceptos negativos: No fornicars, no cometers actos impuros, etc.; pero es posible y bella si se apoya sobre algo positivo: el amor a Dios, un amor vivo y total. Por El y con l hay que vencer.Casto es aqul que con un amor venci otro amor. El apoyo en el amor de Dios es el motor indispensable de la vida sobrenatural. "El acto sigue al deseo s no se opone un amor; fundado en conocimiento, que da voluntad mejor", es decir, una accin mala es efecto de un deseo malo, y slo el amor divino, su conocimiento, nos puede impulsar a alejarnos del pecado o amor impuro.El problema de la castidad podemos decir que es ms bien un problema del primer mandamiento que del sexto, pues si el corazn no se llena del Amor a Dios y se le ama con todo el alma, con toda nuestra mente, y con todas nuestras fuerzas, termina amando a una criatura.La persona que ha determinado consagrarse de lleno al servicio de Dios y del prjimo, y ha puesto su mano en el arado, debe mirar adelante y llenar su corazn del amor a Dios, y si quiere triunfar debe pronunciar con valenta un "Quiero" rotundo anteponiendo este amor a todos los amores terrenos.La pasin tiene sus exigencias, y contra la pasin est la voluntad, una voluntad con energa y tesn. No debes ser esclavo de las pasiones. T debes saber querer y querer aquello que hay que querer, y para esto s persona de carcter. "El carcter es la energa secreta y constante de la voluntad, algo de inquebrantable en los propsitos... El carcter, que no es ms que la fuerza de voluntad, influye en las fuerza de la razn..." (Lacordaire)."No me someto yo a las cosas. Son las cosas las que deben someterse a mi" (Horacio). La castidad es una voluntad inquebrantable de ser puros en pensamientos, palabras y obras.Para saber vencer ante las acometidas de las pasiones, debes acostumbrar tu voluntad a hacer vencimientos fciles, vg., recibes una carta y quisieras abrirla en seguida, espera cinco minutos a hacerlo; te dicen una palabra desagradable, te han faltado al respeto, ha habido una descortesa (tal vez sea por falta de educacin... o premeditada)... vncete, guarda silencio, no contestes inmediatamente, reflexiona un poco, cuenta hasta veinte antes de responder... y hazlo si conviene sin enfado. "Una respuesta suave quebranta la ira". Vete venciendo en cosas pequeas y as irs aprendiendo a vencerte en cosas mayores..., y silo haces con miras sobrenaturales: por amor a Dios, terminars triunfando.

2. La oracin. "Vigilad y orad".

Lo sensual arrastra antes que lo espiritual, y es necesario estar alerta y velar sobre la voluntad, porque es dbil. Este es el punto ms importante de la lucha. De la voluntad depende la victoria o la derrota. Vencer es decir: No; ser vencido es decir: S... El pecado no est en los sentidos..., ni en la imaginacin... Est donde est la libertad o sea en la voluntad, pues la voluntad es la puerta del pecado.Para la victoria no hemos de apoyarnos en nuestras propias fuerzas o medios humanos, sino en Dios, recurrir a El, rezar, repetirle: "No nos dejes caer en la tentacin". Jesucristo nos dice: "Sin M nada podis hacer", contemos con su ayuda. El Sabio dice: "Luego que comprend que no poda ser casto, si Dios no me lo diese, acud a l e hice oracin" (Sab. 8,21).Cuantos vivimos en el mundo de hoy "tenemos necesidad de fuerza y de valor para triunfar a cada paso de las tentaciones, de las seducciones, de nuestras propias tendencias con un enrgico no!" (Po XII).La tentacin es un combate, y hay que "esperarla", "no buscarla", porque "el que ama el peligro, perecer en l" (Eclo. 3,27). Hay que esperarla "preparado" con la oracin..."La devota y ferviente oracin, dice San Juan de vila, es uno de los ms principales remedios para vencer las tentaciones de la carne, pues si la oracin es devota en ella se halla el gusto de las cosas divinas, que hace aborrecer las mundanas. As como el gusto de la carne hace perder el gusto y fuerzas del espritu, as, gustado el espritu, es desabrida toda carne".No te turbes ante la tentacin. La fe nos asegura que jams las tentaciones superar nuestras fuerzas (1 Cor. 10,13). Durante la tentacin no hay que dar odo al tentador, como lo hizo Eva. Velar siempre sobre la voluntad...Despus de la tentacin. En caso de derrota, no acobardarse, comenzar de nuevo con ms bros..., y en caso de victoria, no enorgullecerse, dar gracias a Dios... El diablo seguir tentando. Para triunfar necesitamos orar, o sea, la gracia de Dios y nuestra cooperacin.

3. Evitar las ocasiones de pecado

"El primer remedio de la impureza es apartarse mucho de aquellos cuya presencia es una tentacin... Muchas personas eminentes en virtud, han cado en el pecado por creerse seguras" (5. Jernimo)."La pureza del corazn depende de la huida, pronto y lejos, de las ocasiones que el mundo nos ofrece...Para ser continente por toda la vida es menester pelear, vigilar y orar" (A. Amundarain).San Jernimo escribi a una joven virgen, dirigida suya: "Andas cargada de oro, debes evitar los ladrones". Estos para robarte la joya de la pureza se presentan bajo diversas formas: las malas lecturas, las conversaciones deshonestas, el cine inmoral, los malos compaeros...San Juan de vila nos dice: "Es tambin menester, y muy mucho, para guarda de la castidad, que se evite la conversacin familiar de mujeres con hombres, por buenos o parientes que sean. Porque las feas y no pensadas cadas que en el mundo han acaecido acerca de esto, nos deben ser un perpetuo amonestador de nuestra flaqueza, y un escarmiento en ajena cabeza, con el cual nos desengaemos de cualquier falsa seguridad, que nuestra soberbia nos quiere prometer, diciendo que pasaremos sin herida, nosotros flacos, en lo que tan fuertes, tan sabios, y lo que es ms, tan grandes santos fueron muy gravemente heridos" (Merece leer lo que de esto digo en el titulado: LAS ALMAS SANTAS", doctrina del mismo Maestro vila).

4. Evitar la ociosidad

"La ociosidad ensea muchas maldades" (Prov. 33, 29 El perezoso se hace indigno de la existencia, y como al rbol sin frutos hay que decir: "Para qu ocupar terreno en balde?"... La ociosidad es madre de todos los vicios..."Como una tierra que no ha sido sembrada ni plantada, produce toda clase de malas hierbas, as el alma que no tiene nada que hacer, se entrega a actos de depravacin" (5. J. Crisstomo). "La ociosidad es la prdida de la hora que pasa y no vuelve... La ociosidad produce la afeminacin de la carne, engendra el orgullo... El agua que no corre se corrompe..." (5. Cril. Cat. 2).Los Padres de la Iglesia inculcan frecuentemente que amemos el trabajo, porque ste ennoblece, da salud, fortifica el cuerpo y el alma, excluye los vicios y hace germinar las virtudes: la inocencia, la paciencia, la fuerza. "Ocupaos siempre en algo para que el demonio os encuentre siempre ocupados, pues el perezoso est lleno de malos deseos" (5. Jernimo).La experiencia nos dice que el trabajo, el estar siempre ocupado en algo, es el modo muy apropiado para ser y permanecer casto. El tiempo actual es una gracia de Dios y es tiempo de trabajo. La eternidad ser el da interminable del descanso y premio eterno. "El hombre recoger lo que haya sembrado" (Gl. 6,7-8).

5. MortificarseNo debe asustarnos esta palabra. "Mortificar" no es matar, sino amortiguar los instintos rebeldes de nuestra naturaleza, sofocar y reprimir los estmulos de la sensualidad y movimientos desordenados."Mortificacin" es renuncia a la comodidad y a las satisfacciones propias, o bien realizacin de actos que llevan consigo algn sacrificio, en orden a adquirir un perfecto dominio del espritu sobre los sentidos, o para reparar los pecados propios o ajenos, como muestra de amor a Dios.Los lujuriosos "los que viven segn la carne, no pueden agradar a Dios" (Rom. 8,8), y por lo mismo, deben, como dice San Juan de vila: "castigar la carne, tratndola con aspereza. Si San Pablo, vaso de eleccin, dice: "Castigo mi cuerpo, y lo reduzco a la servidumbre, no siendo que predicando a otros, me haga un rprobo" (1 Cor. 9,27), cmo pensaremos nosotros que seremos castos sin castigar nuestro cuerpo, pues tenemos menos virtud que l, y mayores causas para temer?Muy mal se guarda la humildad entre honras, y templanza entre abundancia, y castidad entre regalos. Y si seria digno de escarnio quien quisiese apagar el fuego que arde en su casa y l mismo le echase lea muy seca, mucho ms digno de escarnio es quien por una parte desea la castidad, y por otra hinche de manjares y de regalo su carne, y se da a la ociosidad; porque estas cosas no slo no apagan el fuego encendido, mas bastan a encenderlo a quien muy apagado lo tuviere... Ame, pues, la templanza y mal tratamiento de su carne quien es amador de castidad".Hay que mortificar los sentidos: guardar los ojos con sumo cuidado, porque "son la puerta del corazn" (S. Agustn) y el gusto y el tacto, etc. La gula es madre de la lujuria..., la sobriedad es amiga de la virginidad y enemiga de la carne corrompida; pero la intemperancia reniega de la castidad y alimenta la impureza" (S. Agustn). "Cuidad que no se ofusquen vuestros corazones en la crpula y en la embriaguez (Lc. 21,34). "El vino y las mujeres hacen apostatar a los sabios" (Eclo. 19,22). Lujuriosa cosa es el vino, y llena est de desrdenes la embriaguez; no ser sabio quien a ella se entregue" (Prov. 20,1).El que comprende que la mortificacin es garanta de la castidad sabr sacrificarse, hacer actos de abnegacin, privarse alguna vez de un dulce o una golosina, adoptar disimuladamente una postura incmoda, darse un pellizco; abstenerse durante una semana de fumar, huir de la vida muelle para no halagar el cuerpo y as evitar toda clase de sensualidad...Una esposa del Redentor que ha renunciado al mundo, cumpla lo que ha prometido; no quiera conformarse con la vanidad del siglo" (S. Jernimo).

LEXTURA DE LA BIBLIA

El Concilio Vaticano II exhorta a todos a leerlos con frecuencia (DV. 25) porque su lectura nutre y alimenta la fe de todos los cristianos y a su vez la pureza y todas las virtudes. San Jernimo habla as: "Leed con frecuencia las Escrituras; an ms, no dejis de la mano su lectura...La vida de los santos es la mejor interpretacin de las Sagradas Escrituras... Amad la ciencia de la Escritura y no amaris a los vicios de la carne".San Agustn iba luchando da a da por salir de sus cadas en la impureza. Las pasiones le decan: Nos vas a dejar?... Y l a la vista de su miseria daba voces lastimeras: "Hasta cundo? Hasta cundo dir: Maana, maana. Por qu no ahora? Por qu no pone esta hora fin a mis torpezas?... Y llorando con amargusima contricin de corazn, oye una voz misteriosa como de un nio que le repeta: "Toma y lee"... y cayo en sus manos el Evangelio... y al fin abre las Cartas de San Pablo, y lo primero que apareci a su vista fueron estas palabras de la carta a los Romanos (13,13-14): "No en comilonas ni embriagueces; no en alcobas y deshonestidades; no en rivalidad ni envidias; sino vestos de Nuestro Seor Jesucristo, y no hagis caso de la carne en sus deseos"...No quiso continuar leyendo, ni fue menester, como l dice... reconoci que Dios y slo Dios era el centro de su felicidad, y puso fin a sus torpezas y se entreg al estudio y el servicio de Dios y lleg a ser el gran sabio, obispo y doctor de la Iglesia."Leer las Escrituras es un poderoso preservativo contra el pecado" (5. J. Crisstomo). Ellas, sigue diciendo, nos abren las puertas del cielo...Termino repitiendo con San Jernimo: "Amad la ciencia de la Escritura y no amaris los vicios de la carne".El que tiene la suerte de poseer el incomparable tesoro de la pureza, agradzcaselo de corazn a Dios, porque se asemeja a los ngeles. Y si alguno por suma desgracia lo hubiese perdido, corra al momento a recuperarlo, purificando el alma con el sacramento de la penitencia.Practique cada uno de vosotros los medios que he enseado para evitar los pecados torpes y lograr mantenerse puro y casto, y as desterrar de l toda tristeza y podr reconocer que la verdadera alegra nace de corazones puros.

Caminad al encuentro de Cristo

"Caminad al encuentro de Cristo: slo l es la solucin de todos vuestros problemas; slo l es el camino, la verdad y la vida; slo l es la verdadera salvacin del mundo; slo l es la esperanza de la humanidad.Buscad a Jess esforzndose en conseguir una fe personal profunda que informe y oriente toda vuestra vida; pero sobre todo que sea vuestro compromiso y vuestro programa amar a Jess con un amor sincero, autntico y personal. El debe ser vuestro amigo y vuestro apoyo en el camino de la vida. Slo l tiene palabras de vida eterna (Jn. 6,68).Vuestra sed de lo absoluto no puede ser saciada por los sucedneos de ideologas que conducen al odio, a la violencia y a la desesperacin. Slo Cristo buscado y amado con amor sincero, es fuente de alegra, deserenidad y de paz.Pero despus de haber encontrado a Cristo, despus de haber descubierto quin es El, no se puede no sentir la necesidad de anunciarlo. Sabed ser testigos autnticos de Cristo; sabed vivir y proclamar, con hechos y palabras, vuestra fe.Vosotros, queridsimos jvenes, debis tener el ansia y el deseo de ser portadores de Cristo a esta sociedad actual ms que nunca necesitada de l, ms que nunca a la bsqueda de l, a pesar de que las apariencias puedan tal vez hacer creer lo contrario".

El Papa insisti en que los jvenes fueran bien formados en la fe y arraigados en la vida de oracin y de apostolado. Hay que ser apstoles de otros jvenes.Si este libro te ha hecho a ti mucho bien, empieza por hacer apostolado dndolo a conocer a otros y haciendo que se propague y siga haciendo felices tambin a otros, al igual que Cristo que "pas por todas partes haciendo bien a todos" (Hech. 10,38).

Juan Pablo II a los jvenes (30-1-1979):

SOLUCIONES QUE EL HOMBRE BUSCA.De todo esto anterior, Dios no es responsable, ni lo quiere, ni lo manda. El responsable es el hombre mismo que, rechazando a Dios, provoc el desorden y ele caos, el desequilibrio, la enfermedad y la muerte, sacando a Dios de su vida.El hombre volviendo tercamente a lo que fue el origen y la causa del mal y del problema, el rbol del conocimiento, busca y pretende hallar soluciones a todos sus problemas en su propia ciencia y sabidura, y confiando en sus solas fuerzas. Pero las soluciones del hombre son engaosas y falsas. Y las que fueran en una direccin legtima pueden ser solamente parciales, superficiales y provisorias. Falsas totalmente: En el satanismo, ocultismo y esoterismo (doctrinas y prcticas misteriosas, espiritistas que pretenden explicar los fenmenos misteriosos de las cosas). En la magia, brujera, hechicera y curanderismo. Espiritismo invocando a los muertos. Adivinacin, tratando de conocer lo oculto y lo futuro al margen de Dios. Acciones y objetos de supersticin. Vanas o altamente peligrosas: En la bsqueda y fomento de poderes mentales y facultades extrasensoriales; control mental y meditacin trascendental; orientalismos no cristianos, etc. Mesianismos engaosos. Racionalismo sin fe; humanismo sin Dios; materialismo cerrado a la trascendencia: ideologas polticas y sistemas econmicos que pretenden ofrecer un mundo mejor. Legtimas: En principio en la ciencia y en la tecnologa pero que no al respetar los valores ticos y religiosos, con intereses slo materiales, econmicos y temporales, fallan en dar soluciones reales; por tanto slo son parciales, superficiales y provisorias.

El responsable de todo esto es el mismo hombre que opt por el rbol del conocimiento del bien y del mal, es decir, pretender ser el rbitro que decide lo que es bueno o malo para l. Lo que le conviene y lo que no le conviene y decidi caminar con sus propias luces y por sus propias fuerzas.Qued esclavizado a sus propias tendencias desordenadas: adicto o codependiente en las relaciones interhumanas; oprimido con toda clase de dependencias sociales: culturales, polticas, econmicas; sujeto a la misma naturaleza a la que debera seorear; el trabajo en lugar de realizacin creativa se convierte en carga pesada y en sojuzgamiento injusto. Dnde encontrar la solucin?

TEMA 3: JESS, SOLUCIN DE DIOSI. LA SOLUCIN:Slo Dios tiene la solucin, la respuesta a nuestra situacin de esclavitud de pecado y a todas sus consecuencias. Ya la ha dado. La nica verdadera, radical, definitiva e integral.Por Jess y en Jess el Padre nos ha dado ya la salvacin. No hay otro Nombre por el que podamos encontrar salvacin (Hech. 4, 12.) Tanto am Dios al mundo que le dio a su nico Hijo, para que el que crea en l no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envi a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para que el mundo encuentre salvacin por medio de l (Jn. 3,16-17).En l, por su sangre, hemos sido redimidos, en l nuestras faltas han sido perdonadas por la riqueza de su gracia (Ef. 1,7).Por su Cruz nos ha salvado y por su resurreccin nos ha ganado la vida nueva. Su muerte en la cruz y su sangre derramada son el precio de nuestra redencin, justificacin y salvacin.Yo he venido a que tengan Vida y la tengan en abundancia (Jn.10, 10). La Prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros an pecadores, muri por nosotros. Cuando ramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo (Rom. 5, 8-10). En el muro de separacin la puerta ya ha sido abierta; en el abismo el puente ya ha sido puesto: es JESS en el rbol de la cruz. Es la verdadera arca de salvacin.Nosotros no podemos franquear el muro, no podemos hacer nuestros puentes. La justificacin viene slo por la fe en la obra salvadora ya consumada por Jess. l es la promesa cumplida de redencin, salvacin y reconciliacin. Por su Encarnacin misma Jess une ya el cielo con la tierra, Dios con el hombre. Toda su vida y cada uno de sus actos tuvieron valor de salvacin.En su ministerio pblico proclam y anunci la Buena Nueva del Reino de Dios, inicindolo e instaurndolo, mostrndolo con seales y prodigios.

II: EL ANUNCIO (KERIGMA) APOSTLICO:Jess, el Mesas esperado, el Seor y Salvador, ha muerto en la cruz por ti, cancel ah la notad del cargo que t debas, derram su sangre para limpiar tus pecado y como precio de tu redencin, se ofreci como cordero inmaculado, como sacrificio expiatorio por ti; ah mismo en su cruz has sido clavado y juntamente con l ha muerto tu hombre viejo, tu pecado y tu carne; ah te reconcili con Dios y sell la Nueva Alianza; resucit para que tuvieras nueva Vida, y rescatar a toda la humanidad y a toda la creacin. De su costado abierto brot la sangre de la salvacin y el agua del Espritu derramado como fruto de su glorificacin y de su seoro.Hemos muerto con Cristo, creemos que tambin tendremos vida con El. Por tanto considrense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jess(Rom. 6, 8-11).La Salvacin es una obra realizada y consumada por Jess. Creamos en ella en nuestro corazn, confesmosla en nuestros labios, agradezcmosla y hagmosla nuestra. Este es el mensaje de la fe que proclamamos: Si crees en tu corazn que est vivo, y confiesas con tus labios que es el Seor, encontrars salvacin (Rom. 10,9).

No es un simple relato de hechos, sino un anuncio de hechos, sino anuncio de hechos de salvacin con eficacia actual para nosotros. Es el Misterio Pascual: muerte en la cruz, resurreccin y donacin del Espritu que proclama y anuncia testimonialmente, y que te invita a hacerlo tuyo ahora.

Muri en la cruz por ti por ti derram su sangre resucit para que tu seas criatura nueva y puedas tener vida abundante. Reflexin personal con apoyo de preguntas:

Dnde se encuentra la solucin a mi situacin de pecado y qu tengo que hacer? Qu dudas tengo, de qu situaciones de pecado se me hace ms difcil salir?

B) I N V I T A C I N TEMA 3: CONVIRTETE A DIOS:

3A) CONVERSIN Convirtete de todo lo que te separa de Dios:

Convirtanse, porque el Resino de los Cielos est cerca (Mt.4, 17). Lleg el tiempo oportuno y esperado: El Reino de Dios ya est aqu: Convirtanse y crean en la Buena Nueva! (Mc. 1,15).Conversin es la exigencia inicial para entrar al Reino.Cambio interior primero hecho por Dios y en referencia a l. Para que luego se de el Cambio exterior: de vida, de actitudes y obras, con proyeccin y compromiso a los dems.Total cambio interior, metanoia, arrepentimiento, transformacin profunda del corazn y de la mente.La finalidad de la Evangelizacin es este cambio interior, conversin de la conciencia personal y colectiva de los hombres; y lo exterior: la actividad en lo que estn comprometidos, su vida y su ambiente concreto (E.N. 19).Alcanzar y llegar a transformar, por la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inters, las lneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que estn en contraste con la Palabra de Dios y el designio de salvacin (E.N 19). Esto es la evangelizacin de la cultura.Evangelizar en profundidad, de manera vital, y hasta en sus mismas races, la cultura y las culturas, pero a partir de la persona y teniendo siempre presentes las relaciones entre ellas y con Dios (E.N 20).Nueva Evangelizacin que lleva a una Promocin humana integral, y que llegue hasta una Cultura cristiana.Conversin del interior al exterior; de lo personal a lo social; a partir de la persona y luego las relaciones sociales, y la relacin explcita con Dios.MUNDO NUEVO con HOMBRES NUEVOS NUEVA CULTURA con NUEVAS CULTURAS.Un mundo nuevo con nuevas y renovadas estructuras, pero con hombres nuevos. Hacen falta estructuras ms justas, ms humanas, menos opresivas, pero las mejores estructuras, los sistemas mejores concebidos se convierten en inhumanos, si las inclinaciones inhumanas del corazn del hombres no son saneadas por una conversin del corazn y de la mentes de quienes viven o dirigen esas estructuras (E.N 36). Mundo nuevo y nueva cultura son absolutamente necesarios, pero no se lograr nunca sin hombres y criaturas nuevas, por la salvacin de Jess y la accin vivificadora del Espritu. Lo exterior, el cambio de actitudes, acciones y de vida, debe ser consecuencia del cambio interior.Convertirse es volverse de para volverse a; salir de para ir a; alejarse de habiendo dejado atrs y dado la espalda para dirigirse hacia, dar media vuelta y dirigirse a la direccin contraria que se llevaba antes y equivocada.Es ms importante hacia dnde va y lo que uno adquiere; que de dnde sale o lo que deja. Uno no deja nada sino por algo mejor. Slo por lo que uno alcanza, acepta dejar y salir de donde estaba. Volverse a Dios, buscar su rostro, volver a la casa paterna.Por el encuentro de Jess, mi Seor, y la participacin en la virtud de su muerte y de su resurreccin, todo lo dej y me parece basura, estircol, para ganar a Cristo (Fil. 3, 8.10.). De las tinieblas a la luz. De los dolos mudos al Dios vivo. De la perdicin a la salvacin. De la muerte a la vida.Debe uno ubicarse en su situacin actual, viendo a la luz del Espritu Santo el momento en que est viviendo: qu cosas concretas debe dejar o cortar de raz; de qu debe salir y hacia dnde: de lo malo a lo bueno; de lo bueno a lo mejor, de la tibieza o la mediocridad, al fervor; del individualismo al sentido comunitario y de servicio a los dems; de la entrega floja a una entrega plena y total.

Interiormente en mi mente y en mi corazn decido, movido por el Espritu Santo, ir hacia la luz y a la vida, que es el encuentro con Jess, para obtener salvacin y Vida nueva; pero en el orden prctico y operativo debo primero abandonar, dejar, salir, volverse de:1. TODO PECADO:2. RESENTIMIENTOS Y RENCORES3. OBRAS DE SATANS

1. DE TODO PECADO:Pecado es un no a Dios y a su amor; es rechazar su luz y querer realizarse uno mismo sin Dios; construir el mundo, prescindiendo de su presencia y de su accin.En trminos relacionales, pecado es no agradar al Padre, contristar al Espritu Santo que habita en nosotros, no ser fieles discpulos de Jess. Ese es el sentido bblico del pecado.En el fondo de todo pecado hay algo que ponemos en lugar de Dios: situaciones, cosas, personas, y en ltimo trmino, nosotros mismos. No hacer presente conscientemente a Dios, y no interesarse en sintonizar y adecuar nuestra vida con su voluntad.Gracia y pecado, no entendidos no como una cosa que se tiene o se pierde, no la mera trasgresin de una ley, sino el dar la espalda, el rechaza al Dios vivo como Persona; en trminos de relacin personal con l, que se mantiene, se intensifica; o se descuida, se debilita y puede llegar a romperse. Entiendo GRACIA como la comunin amorosa personal con el Dios vivo, don de l mismo. PECADO como el descuido, el rechazo o el rompimiento efectivo de esa comunin. En la prctica se concretiza en una accin u omisin, consciente, voluntaria y libre contra la voluntad de Dios y su Plan, una trasgresin de su ley manifestada en su Palabra, o encerrada en su propia naturaleza.El punto de referencia es siempre Dios mismo, aunque el contenido de nuestras acciones o sus consecuencias nos daen a nosotros mismos, a los dems o la creacin.El pecado lo ubicamos en pensamientos y planes conscientemente promovidos y mantenidos; deseos voluntariamente fomentados y sostenidos; palabras, acciones y omisiones (Yo confieso) con conocimiento claro y consentimiento suficientemente libre.

PASOS PARA LA CONFESIN:

1). Examinar y revisar mi vida y mi actuar a la luz del Espritu Santo, conocer mis pecados y reconocerme pecador y necesitado de salvacin.2). Arrepentimiento sincero por haber rechazado a Dios.3). Confesarme pecador ante Dios y acudir a recibir el Sacramento de la Reconciliacin para que en Nombre de Dios, declaren para m que mis pecados han sido perdonados, si muestro Suficientes signos de arrepentimiento.4). Voluntad de enmienda y cambio, tratando sinceramente de corregir y cambiar mis actos.5). Resarcir o reparar los daos causados y reconciliarme con mis hermanos.

Sincero arrepentimiento en relacin a un Dios a quien se ha ofendido o rechazado, y no centrados en nosotros mismos por remordimiento, complejo de culpa o temor al castigo o a las consecuencias. Con voluntad eficaz de romper con toda situacin de pecado, y alejarnos de lo que lo propicia.Hay tambin un pecado social en la participacin de estructuras injustas, en el aprovechamiento de esas mismas estructuras ya existentes para nuestro beneficio, y el no hacer nada por cambiarlas y transformarlas. El pecado se llama social por el campo en donde repercute. Pero el pecado arranca y est en el individuo particular, se posa en el corazn de cada persona, con efectos y consecuencias de dao social: en lo econmico, poltico, cultural: como educacin, medios de comunicacin, transgresiones contra la ley cvica legtima en diversas reas: impuestos, trnsito, campo ecolgico: tierra, aire, aguas, plantas y animales, etc.

2. DE TODO RESENTIMIENTO:

Perdnanos como tambin nosotros perdonamos decimos en el Padre Nuestro. Y Jess nos dice que hay que perdonar hasta setenta veces siete. Porque si no perdonamos bloqueamos el perdn de dios para nosotros.Este es el mandamiento que tenemos de l; el que ama a Dios que ame tambin a su hermano, porque quien dice que ama a Dios y no ama a su hermano es un mentiroso (1 Jn. 4,20-21).Necesitamos rechazar todo resentimiento, odio o rencor en nuestra vida, porque impiden la accin salvadora de Dios en nosotros. Expresemos nuestra voluntad de perdonar y Dios sanar nuestras heridas y recuerdos.Repasemos desde el principio de nuestra vida qu daos lastimaduras o injusticias hemos recibido y de parte de quin, expresando explcitamente el perdn a cada persona en nuestro interior.

3. DE LAS OBRAS DE SATANS:

Las Obras de Satans son acciones y actuaciones en terrenos que slo competen a Dios o para los que nicamente l tiene una respuesta vlida y solucin autntica y completa; y aqu entra la idolatra y toda forma de ocultismo, esoterismo y supersticin.Es exigencia de la conversin primera en el marco de la evangelizacin; exigencia radical que se ha tenido siempre en el Pueblo de dios y en la Iglesia en el marcoBautismal.

3B). RENUNCIAS A SATANS: Exigencias de la conversin:

Desde los primeros siglos de la Iglesia, desde el Nuevo Testamento, como parte integrante de la conversin, en el catecumenado y desde el momento kerigmtico, se exigi radicalmente a los nuevos cristianos la renuncia a las obras de Satans, ubicadas como pecado contra el primer Mandamiento. As en todos los rituales bautismales siempre encontramos esta renuncia.Obras de Satans tena como significado la prctica o actividad de ocultismo, esoterismo y supersticin, de igual manera los libros y objetos usados en este contexto, como son los amuletos y talismanes.Estas obras de Satans son pecado grave contra el Primer Mandamiento, una forma de idolatra; y en algunas incluso contra el Segundo, por invocar el Nombre de Dios y utilizar cosas sagradas en algo contrario a Dios.Adems de ser pecado grave, estas obras de Satans pueden traer diversas formas de dao, leve o muy grave, pasajero o estable.Para que haya pecado se necesita haber conocimiento suficiente y consentimiento libre, pero para incurrir en dao puede darse incluso por ignorancia, juego o curiosidad, ya que es un terreno objetivo de contagio, sea una o varias veces, por juego o curiosidad, y peor si se hace a ciencia y conciencia y por un tiempo largo. Por consiguiente, en ocasiones puede existir pecado y dao al mismo tiempo; y en otras slo dao sin haber incurrido en pecado, o haber sido ste ya perdonado y subsistir el dao.Los daos manifestados en diversas reas: fsico-orgnico, psicolgico, moral o espiritual, con mayor o menor gravedad, transitorios o persistentes, pueden darse coexistiendo con gracia de Dios e incluso con virtud o santidad, porque la presencia de Dios o accin del enemigo no es en el alma sino en el cuerpo, a travs del cerebro y del sistema nervioso.Diverso grado de gravedad, en el dao se manifiesta en: perturbaciones ocasionales, opresiones, sujecin o posesin diablica. Esta ltima es muy rara en pases cristianos, pero las dems son muy frecuentes en todo tipo de personas, por haberse metido en estos campos.Estando en un retiro de evangelizacin, como exigencia de la conversin, se nos pide una renuncia radical y el rompimiento a toda obra de Satans: prcticas, actividades u objetos, aunque no hayamos percibido ningn dao. Esta renuncia es una experiencia sistemtica en el marco bautismal. Como se vio anteriormente, para el pecado se requiere el reconocimiento, arrepentimiento, confesin y absolucin sacramental. Para los resentimiento