TEMA 15: LA SEGUNDA REPÚBLICA LA NIÑA BONIT ?· TEMA 15: LA SEGUNDA REPÚBLICA . LA NIÑA BONITA...

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  • TEMA 15: LA SEGUNDA REPBLICA

    LA NIA BONITA

    Espaa, en aquellos primeros das esplendorosos de la Repblica, estaba rebosante de alegra -una alegra espontnea, como la de la naturaleza en primavera. La revolucin haba sido tan limpia, tan sin tacha, tan pura de todos esos excesos que con demasiada frecuencia empaan los momentos dramticos de la historia humana, tan libre de toda intervencin militar, tan clara expresin de una opinin pblica sin asomo de violencia, que la primera emocin que su triunfo caus en el pecho de los republicanos fue una ufana alegra. Espaa haba demostrado al mundo cmo una de las monarquas seculares de Europa poda caer a golpe del hacha mental de la democracia sin que se rompiera en todo el pas ni tan slo un cristal. Bien haba merecido la Repblica, por su llegada sonriente y apacible, el nombre que sus fieles conspiradores le daban cariosamente durante todo el siglo XIX: la nia bonita.

    S. MADARIAGA, Espaa. Ensayo de historia contempornea, 1942

    LOS PROBLEMAS DE LA NUEVA REPBLICA

    La Repblica advino en plena crisis. Paralizacin de los negocios, barreras aduaneras, restriccin del comercio exterior. (...) Bastantes explotaciones mineras se cerraron. Otras como las del carbn vivan en quiebra. Las industrias del hierro y del acero, aunque modestas, se haban equipado bien durante la guerra europea, pero ya no tenan apenas otro cliente que el Estado. Los ferrocarriles, en dficit crnico, vinieron a peor, no slo por la competencia del transporte del automvil, sino por la decadencia general del trfico. (...) El Estado tuvo que intervenir, si no para encontrar remedio definitivo, que no estaba a su alcance mientras la crisis azotara a los pueblos ms poderosos, para acudir a lo muy urgente. Todas las intervenciones del Estado en los conflictos de la economa eran mal miradas, considerndolas como los avances de un estatismo amenazador.

    M. AZAA: Causas de la guerra de Espaa, 1939-1940.

  • Dos opiniones de la poca (1931)

    Las leyes, en sntesis, no son nada. Se cumplen o no se cumplen. Esa es la cuestin. Un buen pueblo, un pueblo bueno, no necesita leyes. Aqu el problema, ms que de poltica es de educacin. Hay que educar pronto, rpidamente, a los de abajo... Y a los de arriba! Si me apuran, dir que andan ms faltos de ella los de arriba que los de abajo. Al fin y al cabo, en Espaa, lo ms discreto y lo ms sano es el pueblo. Ahora bien: mientras no se eduque, con leyes buenas o con leyes malas, el pas seguir igual.

    Jacinto Benavente

    Los problemas bsicos de Espaa son de educacin y de trabajo. Educacin para el pueblo... Ah!, y tambin para el no pueblo. Hay muchos que al socaire de la casta se creen superiores y no lo son. Trabajo...! Muy sencillo: que trabajen algo los que nunca trabajaron, y trabajen un poco menos los que trabajaron siempre. Vivimos un minuto desbocado. Creo que a la postre se impondr lo ms razonable. La forma actual del gobierno tiene mis mayores esperanzas.

    Concha Espina

    ESPAA HA DEJADO DE SER CATLICA

    (...) Me refiero a esto que llaman problema religioso. La premisa de este problema, hoy poltico, la formulo yo de esta manera: Espaa ha dejado de ser catlica; el problema poltico consiguiente es organizar el Estado de tal forma que quede adecuado a esta fase nueva e histrica del pueblo espaol. Yo no puedo admitir, seores diputados, que a esto se le llame problema religioso. El autntico problema religioso no puede exceder de los lmites de la conciencia personal, porque es en la conciencia personal donde se formula y se responde la pregunta sobre el misterio de nuestro destino. ste es un problema poltico, de constitucin del Estado, y es ahora precisamente cuando este problema pierde hasta las semejas de religin, de religiosidad, porque nuestro Estado, a diferencia del Estado antiguo, que tomaba sobre s la tutela de las conciencias (...) incluso contra su voluntad, por el camino de su salvacin, excluye toda preocupacin ultraterrena (...). Se trata simplemente de organizar el Estado espaol con sujecin a las premisas que acabo de establecer. (...)

    Discurso de Azaa en el Congreso de los Diputados, 1931.

  • LA IRONA DE LAS IZQUIERDAS

    Acab ya aquello de un hombre, un voto. Ahora ocurrir lo siguiente: un hombre soltero, un voto. Un casado en armona con su esposa, dos votos. Un casado discrepante con su mujer, una papeleta en blanco (si no se neutralizan). Un soltero simptico y mujeriego, varios votos. Mauricio Chevalier*, infinidad de votos. Un confesor, muchos ms votos que Chevalier. Varios confesores, un triunfo electoral.

    El Heraldo de Madrid (diario liberal-republicano),

    2 de octubre de 7937. Maurice Chevalier fue un actor y cantante francs muy popular.

    LA DEFENSA DEL VOTO FEMENINO

    Yo no creo, no puedo creer que la mujer sea un peligro para la Repblica, porque yo he visto a la mujer reaccionar frente a la Dictadura y con la Repblica. (...) Resolved lo que queris, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad del gnero humano en la poltica, para que la poltica sea cosa de dos, porque slo hay una cosa que hace un sexo solo: alumbrar. Las dems, las hacemos todos en comn, y no podis aqu vosotros venir a legislar, a votar impuestos, a decir deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras.

    Discurso de Clara Campoamor (diputada del Partido Radical). Agosto de 1931.

  • LA CONSTITUCIN DE 1931

    Art. 1. Espaa es una Repblica democrtica de trabajadores de toda clase, que se organiza en rgimen de Libertad y de Justicia. Los poderes de todos sus rganos emanan del pueblo. La Repblica constituye un Estado integral, compatible con la autonoma de los Municipios y de las Regiones. (. .. ) Art. 3. El Estado no tiene religin oficial. Art. 8. El Estado espaol, dentro de los lmites irreductibles de su territorio actual, estar integrado por municipios mancomunados en provincias y por las regiones que se constituyen en rgimen de autonoma. Art. 12. Para la aprobacin del Estatuto de la regin autnoma se requieren las siguientes condiciones: Que lo proponga la mayora de sus ayuntamientos (...). Que lo acepten (...) por lo menos las dos terceras partes de los electores. Que lo aprueben las Cortes. Art. 13. En ningn caso se admite la federacin de regiones autnomas. (...) Art. 25. No podrn ser fundamento de privilegios jurdicos la naturaleza, la filiacin, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas polticas, las creencias religiosas. (...) Art. 26. Todas las confesiones religiosas sern consideradas como asociaciones sometidas a una ley especial (...). Las dems rdenes religiosas se sometern a una ley especial votada por estas Cortes Constituyentes y ajustadas a las siguientes bases: 1. Disolucin de las que, por sus actividades, constituyan un peligro para la seguridad del Estado. (...) 4. Prohibicin de ejercer la industria, el comercio o la enseanza (...). Art. 27. La libertad de conciencia y el derecho de profesar y practicar libremente cualquier religin quedan garantizados en todo el territorio espaol. (...) Art. 29. Nadie podr ser detenido ni preso sino por causa de delito. Todo detenido ser puesto en libertad o entregado a la autoridad judicial dentro de las 24 horas siguientes al acto de detencin. (...) Art. 31. Todo espaol podr circular libremente por todo el territorio espaol. (...) Art. 32. Queda garantizada la inviolabilidad de la correspondencia. (...) Art. 34. Toda persona tiene derecho a emitir libremente sus opiniones, valindose de cualquier medio de difusin y sin someterse a censura previa. (...) Art. 36. Los ciudadanos de uno y de otro sexo, mayores de veintitrs aos, tendrn los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes. Art. 38. Queda reconocido el derecho de reunirse pacficamente. (...) Art. 39. Los espaoles podrn asociarse o sindicarse libremente. (...) Art. 51. La potestad legislativa reside en el pueblo, que la ejerce por medio de las Cortes o Congreso de los Diputados. Art. 52. El Congreso de los Diputados se compone de los representantes elegidos por sufragio universal, igual, directo y secreto. Art. 90. Corresponde al Consejo de Ministros, principalmente, elaborar los proyectos de ley que haya de someter al Parlamento, dictar decretos, ejercer la potestad reglamentaria. (...) Art. 94. La Justicia se administra en nombre del Estado. (...) Los jueces son independientes en su funcin. Slo estn sometidos a la ley.

  • La divisin de la sociedad espaola

    Puntos programticos de la Falange Espaola Nuestro Estado ser un instrumento totalitario al servicio de la integridad patria (...). Nadie participar a travs de los partidos polticos. Se abolir (...) el sistema de los partidos polticos con todas sus consecuencias (...). Nos afanaremos por triunfar en la lucha con solo las fuerzas sujetas a nuestra disciplina. Pactaremos muy poco. Solo en el empuje final para la conquista del Estado gestionar el mando las colaboraciones necesarias, siempre que est asegurado nuestro predominio.

    F. Daz-Plaja: La guerra de Espaa en sus documentos. Plaza & Jans, Barcelona, 1972.

    Manifiesto publicado en el rgano socialista Claridad, 19/ marzo /1936 El partido socialista tiene por aspiracin (...) la conquista del poder poltico por la clase trabajadora (...) la transformacin de la propiedad privada individual o corporativa de los instrumentos de trabajo en propiedad colectiva, social o comn. En el perodo de transicin de la sociedad capitalista a la socialista la forma de Gobierno ser la dictadura del proletariado, organizada como democracia obrera. Medidas polticas: Confederacin de las nacionalidades ibricas (...) y reconocimiento de su derecho a la autodeterminacin poltica en todo instante, incluso a la independencia. Medidas econmicas: control obrero en todos los establecimientos de la industria y el comercio