Cinturones de seguridad en la ciudad de Buenos Aires · de seguridad en la ciudad de Buenos Aires...

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Cinturones Para Luchemos por la Vida la promoción del uso del cinturón de seguridad en calles y rutas consti- tuyó una prioridad en su accionar desde su fundación. Y la razón es simple: el cinturón de seguridad es el mejor salvavidas dentro del vehículo y en una nación con más de 7000 muertes anuales, más de 1100 personas cada año po- drían sobrevivir a los accidentes de tránsito si todos los pasajeros de los vehículos lo usasen. Desde su fundación, en 1990, “Luchemos” desa- rrolla una intensa y sos- tenida campaña por medio de cortos publicitarios en TV y radios, afiches, Cinturones de seguridad en la ciudad de Buenos Aires gacetillas y publicaciones gráficas, dirigidos a toda la población, a fin de concientizarla acerca de los be- neficios del uso de los cinturones de seguridad, mientras, paralela- mente, ha promovido la sanción de una ley que estableciese su uso obligatorio, y desde entonces tra- baja para conseguir que las autori- dades competentes hagan cumplir la ley vigente. Por lo que celebramos la deci- sión del Gobierno de la ciudad Buenos Aires que, a fines de 2004, comenzó a incentivar su uso por medio de controles en las calles, acompañados de una fuerte campaña de difusión pú- blica de los mismos. Casi de in- mediato, el uso del cinturón de seguridad en la ciudad por parte de los conductores particulares se elevó del 24% al 86%. Transcu- rridos cuatro meses de lanzados los operativos, el uso se mantiene muy alto, en un 77%, a pesar de que los controles casi han des- aparecido. Aunque muchos se sorprenden frente a tan buenos y sos- tenidos resultados, estos se revelan como un claro ejemplo de lo que se pue- de lograr cuando se combinan una efectiva campaña de concientización y educación de la población, coherente y sostenida en el tiempo, como la realizada por nuestra asociación, y la decisión política de hacer cumplir la ley con controles y sanciones debidamen- te difundidos en los medios. Para entender mejor los buenos resultados obtenidos resulta intere- sante hacer un poco de historia acerca de cuál era la situación cuan- do Luchemos por la Vida comenzó su accionar al respecto. Un poco de historia En 1990 la mayoría de los con- ductores no usaban el cinturón de seguridad. En la ciudad de Buenos Aires sólo 0,2 % de los conducto- res lo usaban. Al poco tiempo, Lu- chemos lanzó su primera campaña publicitaria en radio y TV en la cual uno de los cuatro temas fue el uso de cinturones. Su uso se elevó al 3,1%. Propició el tratamiento del tema en todos los medios de comu- nicación gráficos y televisivos para El éxito de combinar campañas eficaces de concientización y controles
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    12-Sep-2020
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  • Cinturones

    Para Luchemos por la Vida lapromoción del uso del cinturón deseguridad en calles y rutas consti-tuyó una prioridad en su accionardesde su fundación. Y la razón essimple: el cinturón de seguridades el mejor salvavidas dentrodel vehículo y en una nación conmás de 7000 muertes anuales, másde 1100 personas cada año po-drían sobrevivir a los accidentesde tránsito si todos los pasajeros

    de los vehículos lo usasen.Desde su fundación, en1990, “Luchemos” desa-

    rrolla una intensa y sos-tenida campaña por

    medio de cortospublicitarios en

    TV y radios,afiches,

    Cinturonesde seguridaden la ciudad deBuenos Aires

    gacetillas y publicaciones gráficas,dirigidos a toda la población, a finde concientizarla acerca de los be-neficios del uso de los cinturonesde seguridad, mientras, paralela-mente, ha promovido la sanción deuna ley que estableciese su usoobligatorio, y desde entonces tra-baja para conseguir que las autori-dades competentes hagan cumplirla ley vigente.

    Por lo que celebramos la deci-sión del Gobierno de la ciudadBuenos Aires que, a fines de2004, comenzó a incentivar suuso por medio de controles enlas calles, acompañados de unafuerte campaña de difusión pú-blica de los mismos. Casi de in-mediato, el uso del cinturón deseguridad en la ciudad por partede los conductores particulares seelevó del 24% al 86%. Transcu-rridos cuatro meses de lanzadoslos operativos, el uso se mantiene

    muy alto, en un 77%, a pesar deque los controles casi han des-

    aparecido.Aunque muchos sesorprenden frente a

    tan buenos y sos-t e n i d o s

    resultados, estos se revelan comoun claro ejemplo de lo que se pue-de lograr cuando se combinan unaefectiva campaña deconcientización y educación de lapoblación, coherente y sostenida enel tiempo, como la realizada pornuestra asociación, y la decisiónpolítica de hacer cumplir la ley concontroles y sanciones debidamen-te difundidos en los medios.

    Para entender mejor los buenosresultados obtenidos resulta intere-sante hacer un poco de historiaacerca de cuál era la situación cuan-do Luchemos por la Vida comenzósu accionar al respecto.

    Un poco de historia

    En 1990 la mayoría de los con-ductores no usaban el cinturón deseguridad. En la ciudad de BuenosAires sólo 0,2 % de los conducto-res lo usaban. Al poco tiempo, Lu-chemos lanzó su primera campañapublicitaria en radio y TV en la cualuno de los cuatro temas fue el usode cinturones. Su uso se elevó al3,1%. Propició el tratamiento deltema en todos los medios de comu-nicación gráficos y televisivos para

    El éxito de combinar campañas eficaces de concientización y controles

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    instalarlo en la opinión pública, pormedio de su participación en pro-gramas, redacción de artículos, etc.

    Paralelamente, se iniciaron con-tactos con las autoridades naciona-les para focalizar los primeros es-fuerzos para la seguridad vial enalgunos temas claves, uno de loscuales era el del cinturón de se-guridad, que urgía convertir enuso obligatorio por ley.

    Poco tiempo después, en julio de1992, se promulgó un decreto (692/92) que transformó el uso del cin-turón de seguridad en obligatorio anivel nacional. Esta medida hizo tre-par el uso entre los conductores par-ticulares al 32%. Desafortunada-mente el impacto de la nueva leyse esfumó rápidamente ante la to-tal falta de controles.

    Campañas intensas

    Mientras tanto, Luchemos por laVida intensificó sus campañas. Losmensajes, alternados por ciclos de

    3 o 4 meses, sobre diferentes te-mas claves ( cinturones, alcohol,velocidad, conducción agresiva,peatones y bicicletas) eran transmi-tidos de dos a cuatro veces por díaen medio de la programación decada canal. Además, a lo largo deesos años, numerosas radios y ca-nales de TV por cable del interiordel país se sumaron voluntariamentea la campaña donando espacios gra-tuitos. Desde el año 1999, la cam-paña se sostiene por donación vo-luntaria de espacios : en los 5canales de aire de alcancenacional, en más de 80

    canales del interior del país y enmás de 300 radios AM y FM detodo el país .Por último, desde elaño 2001 las campañas llegan a lamayoría de los países americanosde habla hispana gracias al apoyode los canales de TV internaciona-les tales como CNN en español, Fox

    Evolución del uso del cinturón en la ciudad de Buenos Aires

  • Cinturonesy Discovery.

    A lo largo de esos años, el usodel cinturón ha fluctuado en fun-ción de éstas y de periódicos anun-cios de controles y leyes, comoocurrió ante la entrada en vigenciadel nuevo código de tránsito en1995. (ver cuadro "Evolución deluso...")

    Las campañas de Luchemoscontinuaron, conjuntamente con lainsistencia ante las autoridadespara que asumieran el temacomo prioridad con controleseficaces y sanciones.

    En 1999 Luchemos decidió in-tensificar su campaña con la pro-puesta “Salvemos 1100 vidas conel uso del cinturón de seguridad”,enviando 25 cartas-documento alPresidente de la Nación y a cadauno de los Gobernadores provincia-les, 1027 cartas a cada uno de los

    intendentes de las ciudades del paísseñalándoles su responsabilidadpor la muerte de 1100 personascada año por el no uso del cinturónde seguridad, e instándolos acontrolar su uso y a dar el ejemplopersonal en el cumplimiento de esaley, ya que la mayoría de lasautoridades no lo usaban .Secontactó también a periodistas y aempresas concesionarias de rutaspara que promoviesen por diferen-tes medios ( carteles, folletos, con-sejos en los puestos de pago depeaje) el uso del cinturón.

    Las autoridades de la ciudadse comprometen

    Finalmente, la campaña públicade esta asociación y los continuospedidos a las autoridades motiva-ron que en septiembre de 2004 el

    gobierno de Buenos Aires –en ple-na campaña mediática de Luchemospor la Vida sobre el tema- decidie-ra comenzar el control del uso delcinturón de seguridad en Buenos Ai-res.

    A nuestro juicio, esta vez lospasos dados fueron correctos, puesel gobierno hizo propaganda gráfi-ca anunciando el comienzo de loscontroles para el día 18/10/2004, yaunque parezca extraño decirlo, yaque es poco común en Argentinaque se cumplan los plazos para po-ner en vigencia los mecanismos decontrol, comenzaron el día anuncia-do y con firmeza, en distintos pun-tos de la ciudad. En los dos prime-ros días muchos creyeron que eramás de lo mismo, que no se iba acontrolar seriamente, pero los con-troles se hicieron ver y esta vez losresultados medidos por Luchemos

    Últimas mediciones de uso en Buenos Aires

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    por la Vida, al fin de la primera se-mana fueron sorprendentementealtos: 86% en conductores particu-lares (ver gráfico).

    Los resultados alcanzados, conaltos índices de uso propios de paí-ses desarrollados y su sostenimien-to hasta el presente, se deben, anuestro juicio, a dos factores bá-sicos:

    1) Las intensas campañas deLuchemos por la Vida sobre eltema lograron una ampliaconcientización de la población,la cual se predispuso positiva-mente a cumplir con la norma,a diferencia de los comienzos delos noventa, en los que primabala creencia popular de que el afánrecaudador era la única motiva-ción de cada anuncio oficial decontroles. En una encuesta reali-zada por Luchemos entre 487 con-ductores, cuatro días antes de quecomenzaran los controles, el 81% respondió estar de acuerdocon él .

    2) La mayor convicción y fir-meza demostrada por el gobier-no de la ciudad para controlar ysancionar, decidió a los indeci-sos a usarlo para no sufrir el per-juicio de tener que pagar una multa, en otras palabras al cambiar la re-lación costo-beneficio del no uso delcinturón, como les sucede a los ha-

    bitantes de cualquier país del mun-do, la mayoría de los que se resis-tían al cambio de hábito lo pusie-ron en práctica y mantienen un altonivel de uso (77%), a pesar de quelos controles han mermado osten-siblemente.

    Lamentablemente, la inestabili-dad que caracteriza a las políticas

    y a los políticos afectó al proceso:los funcionarios a cargo del“enforcement” del cinturón de se-guridad fueron removidos, y comoconsecuencia, los controles casihan desaparecido al mes de fe-brero de 2005.

    La situación que se puede ob-servar a la fecha de cierre de estetrabajo (marzo 2005), muestra que,

    no obstante la desaparición de loscontroles, el uso del cinturón de se-guridad no ha decrecido mucho, aúnsu uso se mantiene alto, como lomuestra el cuadro de la página an-terior.

    Para salvar más de 1000 vi-das anuales es necesario soste-

    ner y extender a todo el paíseste logro del uso de cinturónde seguridad en la ciudad deBuenos Aires, para lo cual esabsolutamente imprescindible laurgente implementación de con-troles eficaces que sean gene-ralizados, permanentes, visi-bles, a todas horas del día y dela noche, en días hábiles y fe-riados, acompañados del ejem-plo del uso por parte de la po-licía y las autoridades.

    La experiencia porteña con-firma que en la Argentina tam-bién es posible mejorar la se-guridad vial cuando existecompromiso político, se tienenen cuenta las iniciativas positivas

    de la comunidad y se implementanacciones coherentes.

    Deben reimplantarse con ur-gencia los controles y sancio-nes, y mantenerlos, o de lo con-trario el uso del cinturón seguirá ca-yendo, y el efímero éxito de hoy seconvertirá en un nuevo fracaso,frustración para la población y lapérdida de una oportunidad históri-ca de comenzar a salvar más de milvidas cada año en el país.