Ander profesorado

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    28-Jun-2015
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<ul><li> 1. Coleccin Educacin y Sociedad RedEnsear alprofesoradocmo utilizar latecnologaBuenas prcticasde instituciones lderesRhonda M. EpperA.W. (Tony) Bates</li></ul><p> 2. ndicePresentacin 7Captulo I. La torre de marfil de la nueva economa 11Rhonda M. EpperCaptulo II. Benchmarking. Buenas prcticas de formacindel profesorado 33Marisa Martin Brown y Ron WebbCaptulo III. Institucionalizacin del apoyo al profesoradoen el uso de tecnologa en la University of Central Florida 55Joel L. Hartman y Barbara Truman-DavisCaptulo IV. La evolucin de la formacin del profesoradoen el uso de la tecnologa en el Collge Boral, Ontario79Chantal Pollock, David Fasciano, Louise Gervais-Guy, Daniel Gingras,Raymond Guy y Rene HalleCaptulo V. Diseo de comunidades de aprendizajeavanzado.101Anne H. MooreCaptulo VI. Desarrollar el uso de la tecnologaentre el profesorado 117Kae R. Hutchison 3. 6 Ensear al profesorado cmo utilizar la tecnologaCaptulo VII. El Centro de Aprendizaje Distribuidode la California State University143Charles Schneebeck y Gerard L. HanleyCaptulo VIII. Ms all del teclado171A. W. (Tony) BatesBibliografa 183Perfil de los colaboradores185 4. PresentacinDesde hace varias dcadas los administradores universitarios han perseguidolas promesas de la educacin potenciada por la tecnologa. En el transcurso dedicho propsito (principalmente, mejor enseanza, mayor aprendizaje a menorcoste), han superado grandes obstculos en financiacin y organizacin. Se hanestablecido redes, se han comprado ordenadores y se ha instalado software. Sehan realizado enormes inversiones en infraestructuras tcnicas a escala universi-taria y estatal. Pero contina an presente el mayor reto que presenta la incorpora-cin de la tecnologa en la enseanza universitaria: el desarrollo y la formacindel profesorado.Para que las instituciones obtengan un completo beneficio de sus inversionesen tecnologa, el profesorado debe utilizar la tecnologa disponible para mejorartanto su metodologa de enseanza como el aprendizaje de su alumnado. Duranteaos, el profesorado conocido como los primeros en aplicar (early adopters)experimentaron con la tecnologa en el aula y a distancia. En la actualidad, debidoa que cada vez ms el profesorado utiliza la tecnologa en la enseanza, las insti-tuciones deben prepararse para cubrir la demanda tanto de formacin como deequipamiento. Las universidades de Norte Amrica y de todo el mundo estninvirtiendo recursos en iniciativas de formacin del profesorado, las cuales tomanvariadas formas. Algunos ejemplos incluyen talleres, centros de recursos al profe-sorado, asistencia tecnolgica y pedaggica e incluso cursos online diseadospara aquel profesorado que desea dirigir cursos online. Pero mientras el intersdel profesorado en la enseanza mediante la tecnologa contine aumentandoincluso las instituciones ms importantes y con ms recursos, tendrn dificultadesen superar las necesidades de formacin y desarrollo.Este libro afronta las maneras en las que varias instituciones estn reaccio-nando a la creciente demanda de apoyo al profesorado en el uso de la tecnologaeducativa. Los captulos representan el estado del progreso de cada institucin enel ao 2001, pero el libro se basa principalmente en un estudio llevado a caboen 1998 por el State Higher Education Executive Officers (SHEEO) y el Ameri- 5. 8 Ensear al profesorado cmo utilizar la tecnologacan Productivity &amp; Quality Center (APQC) titulado Faculty InstructionalDevelopment: Supporting Faculty Use of Technology in Teaching. Esteestudio, de siete meses de duracin, fue diseado para identificar y examinaraquellas organizaciones que se considera que ejercen buenas prcticas en laayuda al profesorado para integrar la tecnologa al proceso de enseanza y apren-dizaje. Ms de 100 instituciones de educacin superior y 20 organizacionescomerciales y gubernamentales participaron en el estudio como patrocinadores,candidatos a buenas prcticas u organizaciones de buenas prcticas. Aunquesea imposible seleccionar un conjunto de instituciones y declararlas las mejoresen algn aspecto, creemos que las instituciones involucradas en el estudio deSHEEO/APQC han desarrollado programas robustos y efectivos que pueden llegara ser formativos para aquellos que inician una trayectoria similar. Por lo tanto, pedi-mos a aquellos que se encuentran en las profundas trincheras de los progra-mas de formacin del profesorado de estas excelentes instituciones que nosrelaten sus historias no slo los xitos, sino tambin los obstculos y comose han superado las mayores dificultades en su intento de ayudar al profeso-rado a incorporar la tecnologa en la enseanza.El libro est dirigido fundamentalmente a personas que toman decisiones aca-dmicas clave en universidades y politcnicas, incluyendo rectores, vicepresiden-tes acadmicos, decanos, jefes de departamentos y de direccin de profesorado.Tambin va dirigido a lderes de poltica tales como miembros de juntas regentes,juntas estatales para la educacin superior, y administradores de sistemas y supersonal. Este libro tambin ser de especial inters para profesionales en loscampos de apoyo tecnolgico educativo, como por ejemplo formacin de profe-sorado, centros para la enseanza y aprendizaje, y unidades de educacin a dis-tancia.El captulo I, La torre de marfil de la nueva economa, es una introduccin alas tendencias y temas ms importantes en la educacin superior que nos lleva a lanecesidad de formar al profesorado en el uso de la tecnologa. Se presentan algu-nos de los desafos ms relevantes a los que se enfrentan las instituciones, comopueden ser la planificacin y financiacin para la tecnologa educativa, el diseode estructuras de organizaciones apropiadas y herramientas de comunicacin,adems de incentivos y premios para el profesorado. Finalmente, se presentanalgunas de las buenas prcticas, descubrimientos y experimentos hallados en elestudio piloto.En el Captulo II, Buenas prcticas de formacin del profesorado, los auto-res presentan la metodologa utilizada en el estudio piloto y debaten su aplicacinen la educacin superior y en el sector corporativo. Se subrayan, algo detallados,los pasos que seguimos para identificar y examinar las instituciones con las bue-nas prcticas.Los captulos restantes, que contienen estudios de casos de cada una de lasinstituciones con las buenas prcticas, forman el ncleo de este libro. El casode la University of Central Florida (captulo III) proporciona una visin general 6. Presentacin 9de las iniciativas de formacin de profesorado, incluyendo un curso online queprepara al profesorado para ensear online. El Collge Boral (captulo IV) esel estudio del caso de la inmersin institucional en la tecnologa y los desa-fos asociados a dar prioridad a la pedagoga. El Virginia Tech (captulo V) harecibido atencin de mbito nacional por las numerosas innovaciones en la tec-nologa educativa, como el Emporio Matemtico, pero los instigadores de cam-bio para el profesorado han estado presentes desde 1993 mediante el FacultyDevelopment Institute. Bellevue Community College (captulo VI) ofrecemuchos programas de apoyo al profesorado para la enseanza mediante la tecno-loga, y el estudio de este caso relata las diversas iniciativas y la visin estrat-gica. Por ltimo, el Centro para Aprendizaje Distribuido (Center for DistributedLearning) de la California State University (captulo VII) es una incubadora deinnovaciones educativas punteras que han tenido un gran impacto en lugares muylejanos a California.Aunque los captulos varan sustancialmente, en general siguen la siguienteestructura: entorno institucional, infraestructura tecnolgica, enfoque de forma-cin del profesorado, incentivos a la participacin de profesorado, impacto en laenseanza y aprendizaje, lecciones aprendidas, y proyeccin de futuras actuacio-nes. El captulo VIII, Ms all de teclear: el uso de la tecnologa para mejorar elaprendizaje, cierra el libro con un debate sobre las conclusiones generales delestudio, extradas tanto de la fase preliminar de investigacin como de las visi-tas a las instituciones. Son de destacar como factores comunes, y quizs impulso-res del xito de cada institucin, el entusiasmo, idealismo y dedicacin a laenseanza y al aprendizaje desplegado por todas y cada una de las instituciones.El estudio en el que se basa este libro es en s mismo un modelo de colabora-cin. Muchas personas ofrecieron libremente su tiempo y recursos para que esteproyecto alcanzase un buen fin. Queremos especialmente agradecer y dar cons-tancia a las instituciones de buenas prcticas por hospedar nuestras visitas ydejarnos compartir sus historias con la comunidad de educacin superior. Entreestas instituciones se encuentran la University of Central Florida, Collge Boral,Virginia Tech, Bellevue Community College y el California State UniversityCenter for Distributed Learning. En particular, les estamos muy agradecidos a los14 individuos de gran talento de dichas instituciones que contribuyeron con cap-tulos en este libro. Reconocemos la dificultad y la dedicacin necesaria no slopara el desarrollo de sus programas galardonados, sino tambin escribir sobreellos.Un especial agradecimiento para nuestro amigo y compaero Jim Mingle, queproporcion liderazgo y conocimientos durante el estudio piloto y que posterior-mente inspir la idea para este libro. Fue su sugerencia la que nos anim aemprender esta tarea y diseminar ms ampliamente las experiencias sobre forma-cin del profesorado de stas instituciones. Tambin agradecemos al Dr. JimDavis de la University of Denver que nos aconsej sobre la eleccin de la edito-rial, que dio como fruto nuestra relacin con Oryx Press. 7. 10 Ensear al profesorado cmo utilizar la tecnologaPor ltimo, debemos al personal del American Productivity &amp; Quality Center(APQC) gran parte de los mritos de este libro. En particular, estamos en deudacon Marisa Brown y Kimberly Lopez por su extraordinario trabajo en organizar ydirigir el estudio piloto. De todos modos, debemos observar que las conclusionesque extraemos en este libro representan nuestras propias opiniones, no necesaria-mente las del APQC, el informe del estudio o las instituciones representadas aqu.Rhonda M.Epper A.W. (Tony) Bates 8. Captulo ILa torre de marfilde la nueva economa Rhonda M. EpperSi se pregunta a los miembros de la comunidad educativa sobre la enseanzamediante la tecnologa, es probable que se observe tanto miedos como entusias-mos (miedo de que les falte habilidad y apoyo institucional para utilizar las nue-vas herramientas, y entusiasmo sobre las posibilidades de mejora en el modo deensear y de aprender de su alumnado). Hasta hace poco, las innovaciones en laenseanza universitaria eran escasas. Literalmente, durante siglos, los profesoresslo se necesitaban a s mismos y un lugar donde ensear para llevar a cabo lamisin educativa. El trabajo del profesorado era, bsicamente, una tarea solitaria.Ahora es probable que sea una actividad en grupo en el que se involucran unavariedad de profesionales, tanto de dentro como de fuera de la institucin.Para poder hacer frente a los cambios tecnolgicos y pedaggicos acaecidosen el sector de la enseanza y sacar partido de ello, el profesorado necesita nuevasformas y habilidades no requeridas en el pasado. Si las instituciones esperan queel profesorado acoja estos cambios, entonces las instituciones deben afrontar ladifcil tarea de proporcionar les los recursos y estructuras de apoyo necesariaspara llevar a cabo la misin educativa de hoy en da.En 1998, el American Productivity &amp; Quality Center (APQC) y State HigherEducation Executive Officers (SHEEO), junto con 45 instituciones preuniversi-tarias y corporaciones de todo Norte Amrica, llevaron a cabo un estudio debenchmarking sobre la formacin de profesorado en el uso de la tecnologa.1El propsito del proyecto era localizar y estudiar organizaciones que estuvie-sen realizando un trabajo destacable en el mbito de la formacin de profesorado 1. American Productivity &amp; Quality Center and State Higher Education Executive Officers,Todays Teaching and Learning: Leveraging Technology: Results from the Faculty InstructionalDevelopment Study (Houston, Texas: American Productivity &amp; Quality Center, 1999). 9. 12Ensear al profesorado cmo utilizar la tecnologasobre la utilizacin ms efectiva en sus cursos de la tecnologa. Las conclusionesdel estudio incluyeron un conjunto de buenas prcticas y estrategias que permi-tieron a los lderes de las instituciones la confeccin de programas que apoyabanla integracin efectiva de la tecnologa en la enseanza.Este captulo expone las principales tendencias y cuestiones en la educacinsuperior que dieron lugar al estudio de benchmarking, explica los retos institucio-nales ms significativos al tratar de proporcionar apoyo al profesorado sobre eluso de la tecnologa en la enseanza. Adems, ofrece una vista preliminar de bue-nas prcticas, descubrimientos, y experimentos identificados por el estudio debenchmarking, y que se describirn en captulos posteriores.Tendencias y cuestiones que subrayan la necesidadde formacin educacional del profesoradoLos cambios ms significativos en la educacin superior tienden a producirsepor presiones ajenas al entorno acadmico. Mientras que la revolucin inform-tica ya ha llegado a transformar, eliminar y crear industrias en todo el mundo,sus efectos no son an muy evidentes en la educacin superior. Existen numero-sas tendencias que ejercen presin sobre los dirigentes de educacin superior paraque ayuden, tanto a centros universitarios como a profesorado, a incorporar ple-namente las nuevas tecnologas educativas. Dichas tendencias incluyen 1) elincremento de fuerzas econmicas y sociales que promueven el uso de las tecno-logas en todos los mbitos de la sociedad; 2) la necesidad de enfoques de mayorflexibilidad hacia la enseanza y aprendizaje; 3) el nuevo panorama competitivoen la educacin superior; y 4) el potencial tecnolgico de mejora de calidad enenseanza y aprendizaje.Fuerzas econmicas y sociales que promueven el usode las tecnologas en todos los mbitos de la sociedadLa tecnologa ha tenido una tremenda influencia en nuestro trabajo y en nues-tras vidas privadas. Los ordenadores han llegado a estar tan involucrados en lamanera en la que trabajamos, y en la que nos comunicamos, que apenas notamosni los grandes avances tecnolgicos ni la velocidad a la que suceden. Unas cuan-tas estadsticas pueden ilustrar el creciente alcance de la tecnologa: A finales delao 2000, el nmero de personas con acceso a Internet super los 300 millones entodo el mundo (un incremento de casi 80% con respecto a 1999). La cantidad deinformacin accesible online se multiplic por 10 entre los aos 1997 y 2000, 10. La torre de marfil de la nueva economa13excediendo los mil millones de pginas Web2. Adems, nuestro uso de Internetest amplindose al ir incluyendo actividades diarias, como compras. En enerodel 2001, el Government Working Group on Electronic Commerce del Departa-mento de Comercio estadounidense estim unas transacciones de comercio elec-trnico de empresa a consumidor por encima de los...</p>