Colección Ideas N° 98 Septiembre de 2009

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Esta colección recoge los aportes de los distintos equipos, grupos y talleres de la Fundación sobre políticas públicas y propuestas programáticas, desde una perspectiva progresista.

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DEMOCRACIA Y DESARROLLO

DEMOCRACIA Y DESARROLLO

ECONMICO EN EL

DEBATE EN AMRICA LATINA.

(I PARTE)

COLECCIN IDEAS

Eugenio Rivera Urrutia*

Ao 10 N 98Septiembre 2009* Director de la Investigacin: Eugenio Rivera Urrutia

Investigadores: Mara de los ngeles Fernndez, Sergio Molina, Mara Paz Poblete, Martn Schuster

ndice

Introduccin. (Eugenio Rivera Urrutia)

1. Consideraciones generales.

2. Consideraciones metodolgicas.

3. La dialctica de la renovacin poltica.

Captulo Primero: Democracia y desarrollo econmico: Una revisin de la discusin.(Mara Paz Poblete y Martn Schuster)

1. Conceptualizaciones de la democracia y el desarrollo.2. Debate histrico y recientes estudios sobre relacin entre democracia y desarrollo econmico.

3. Desarrollo y transicin a la democracia.

4. Democracia y desarrollo en Amrica Latina

Captulo Segundo: Democracia y desarrollo: La mediacin del estado de bienestar y la sociedad de garantas. (Eugenio Rivera Urrutia)1. Introduccin.

2. El Estado de Bienestar tradicional.

3. La crtica neoliberal.

4. El revisionismo socialdemcrata.Captulo Tercero: La reforma del Estado, sociedad de bienestar y polticas pblicas: mediaciones entre democracia y crecimiento econmico. (Eugenio Rivera Urrutia)

1. Introduccin.

2. Gobernabilidad y calidad de la democracia.

3. Cmo enfrentar los desafos de la democracia y del crecimiento?4. La cohesin social como eje de una relacin virtuosa entre democracia y desarrollo.

5. Modernizacin del Estado, democracia y desarrollo.

Captulo IV: Democracia y desarrollo: Una visin general de Amrica Latina (Sergio Molina Monasterio)

1. Introduccin.

2. Teoras sobre la democracia en Amrica Latina.

3. Las alternativas no democrticas.

4. El (neo) liberalismo

5. La socialdemocracia

6. La socialdemocracia radical o populismo.

Captulo V: El caso de Chile: La construccin del crculo virtuoso entre democracia y desarrollo econmico como objetivo de la poltica(Eugenio Rivera Urrutia)

1. Introduccin.

2. Democracia y desarrollo econmico en la visin y la prctica de los gobiernos de la Concertacin en Chile.

3. Democracia y desarrollo 20 aos despus: el balance de los gobiernos de la Concertacin.

Captulo VI: Venezuela: Presupuestos del socialismo del siglo XXI y dinmicas de su funcionamiento. (Mara de los ngeles Fernndez)

1. Introduccin.

2. Cules son los primeros indicios de que el sistema no estaba funcionando bien?

3. Cules son las claves conceptuales de lo que se ha llamado el socialismo del siglo XXI?

Captulo VII: Desarrollo y democracia en el caso del PAN de Mxico. (Eugenio Rivera Urrutia)

1. Introduccin

2. La revolucin mexicana y el rgimen del PRI

3. Crisis econmica, crisis del rgimen y transicin a la democracia

4. Algunos antecedentes histricos del PAN

5. Democracia y desarrollo en el pensamiento panista

6. Democracia, polticas pblicas y desarrollo

7. Democracia, cohesin social y desarrollo

Captulo VIII: El MAS y la democracia en Bolivia. (Sergio Molina Monasterio)

1. Puntualizaciones histricas sobre la democracia y el desarrollo

2. Las primeras ideas democrticas

3. El proyecto republicano

4. El nacionalismo

5. El neoliberalismo

6. La nueva izquierda

7. Las posiciones ideolgicas del MAS y su visin sobre la democracia

Captulo IX Democracia y desarrollo en el caso del PT de Brasil. (Eugenio Rivera Urrutia)1. Resea histrica de Brasil

2. Los gobiernos de Cardoso

3. Algunos antecedentes de la historia del PT

4. La llegada al gobierno de Lula

5. Democracia y desarrollo en la visin del PT

6. Polticas pblicas para el desarrollo

Captulo X: A manera de conclusin. (Eugenio Rivera Urrutia)

Bibliografa

Tablas y Cuadros

Cuadro n 1: Principales escuelas de pensamiento poltico econmico en gobiernos de pases de Amrica Latina

Cuadro n 2: Cuatro modelos de Estado de bienestar tpicos

Cuadro n 3: Estado de bienestar y sociedad del bienestar positivo

Cuadro n 4: Fragilidad de la preferencia por la democracia

Cuadro n 5: Diferencias entre democracia liberal y democracia participativa

Cuadro n 6: Diferencias entre el MAS y la oposicin

Cuadro n 7: Caractersticas de los ajustes del proyecto constitucional

democracia y desarrollo econmico en el debate en amrica latina. Introduccin.

Eugenio Rivera Urrutia1. Consideraciones generales.La convergencia de la democracia y el desarrollo econmico en los ltimos aos aparece, en muchos de los pases de la regin, como una realidad. Como se seala en los antecedentes de las bases tcnicas, el avance de la democracia en las ltimas dos dcadas en Amrica Latina, ha contribuido en una manera importante a garantizar las libertades polticas y los derechos civiles y humanos y en algunos casos un crecimiento econmico significativo. El desarrollo, la reduccin de la pobreza y de la desigualdad no ha llegado tan rpido como se esperaba. Estudios del PNUD han dejado en evidencia que ms de la mitad de los latinoamericanos apoyara un gobierno autoritario si ste le solucionara sus problemas econmicos. Se constata tambin que los gobiernos no han cumplido las aspiraciones polticas, sociales y econmicas de los ciudadanos. La pobreza afecta al 44% de la poblacin en AL, por lo que no resulta extrao que un nmero significativo de ciudadanos tiene como prioridad el mejorar su situacin econmica.

El vnculo entre democracia y desarrollo ha acompaado desde hace mucho la poltica en nuestros pases. Qu es primero?, la democracia o el desarrollo econmico? O son dos procesos simultneos que se retroalimentan uno a otro? Han sido preguntas fundamentales.

Como puntos de referencia destacan las propuestas de CEPAL en las dcadas de los 50 y 60 y las tesis exactamente contrarias, como las provenientes de la teora neoliberal que enfatizaba la prosperidad econmica en una economa de mercado, como requisito necesario para avanzar en una democracia estable. Los nuevos aires democrticos llevaron a pensar que la democratizacin de los regmenes polticos conducira a la prosperidad econmica y la prosperidad econmica, a su vez contribuira, a fortalecer las instituciones democrticas, en un crculo virtuoso que nuevamente miraba al proceso tal cual ocurrieron y ocurren en el mundo desarrollado.

Hoy, toda la regin cuenta con instituciones democrticas que funcionan, economas que se dinamizan a partir del desarrollo de diversas estrategias y gobiernos que son capaces de resolver sus crisis y conflictos de modo institucional; no obstante, segn el PNUD las cuestiones pendientes de nuestras democracias tienen que ver con el fenmeno de la estatalidad, es decir, con la capacidad del Estado para cumplir con sus funciones y objetivos independientemente del tamao y la forma de organizacin de sus burocracias Nuestros sistemas democrticos han generado cierta desafeccin de los ciudadanos respecto de sus sistemas y procesos polticos, situaciones que se ven reflejadas en los bajos niveles de confianza expresadas por los ciudadanos en sus instituciones y liderazgos o en su marginacin de los mecanismos formales y electorales de expresin de su voluntad.

En este contexto, el objetivo general del trabajo es elaborar un estudio tericamente detallado de las principales propuestas de pensamiento poltico econmicas que hoy estn en discusin en Amrica Latina y que relacionan desarrollo econmico con democracia, identificando aquellos pases donde se estn implementando cada una de ellas y sealando sus caractersticas. En este marco, se esperaba que se pudieran identificar las principales propuestas poltico econmicas actualmente en discusin en Amrica Latina, entre ellas la socialdemcrata, liberal, conservadora, y otras que se puedan establecer, analizar en cada escuela de pensamiento si existen matices, al momento de plantearse como solucin en Amrica Latina, respecto de cmo se plantearon y/o se plantean las democracias desarrolladas (Europa, Oceana, Norteamrica, Asia Pacfico), identificar a los actores polticos institucionales que son sostenedores y propagadores de cada escuela en especfico (partidos polticos, centros de estudios, organismos internacionales, instituciones no gubernamentales, otras), realizar un examen de los casos ms emblemticos de la regin de la regin por cada escuela de pensamiento, describiendo sus principales caractersticas. Como apoyo a este trabajo se deba construir un cuadro comparativo sobre las diferencias y semejanzas de las propuestas incluyendo la forma en cmo es incorporado el enfoque de gnero en cada una y entregar una referencia bibliogrfica actualizada de esta discusin en Amrica Latina (estado del arte) identificando los autores principales, tanto latinoamericanos como de otras partes del mundo.

En la preparacin de la propuesta se destac que en los antecedentes de las bases tcnicas se subrayaba que el tema de fondo no era la pura formalidad de las instituciones democrticas, sino que se instalaba como desafo central, el sentido y eficacia de la accin de las instituciones pblicas, y si estas no slo son capaces de mantener vigentes las reglas bsicas del juego, sino si estn habilitadas para cumplir con las demandas de cohesin social que las ciudadanas latinoamericanas estn demandando. En tal sentido, consideramos necesario plantear el objetivo adicional de analizar las proposiciones de las diferentes propuestas polticas y econmicas en discusin en Amrica Latina, para mejorar el sentido y eficacia de la accin de las instituciones pblicas para fortalecer la cohesin social.2. Consideraciones metodolgicas

Con la excepcin de Cuba que no es partidaria ni de una economa de mercado ni de un rgimen democrtico con diversidad de partidos y de posibilidades de alternancia, existe en Amrica Latina, un consenso slido en torno a la democracia. Se acepta tambin, en general, la economa de mercado, an cuando existen diferencias respecto del rol del Estado y de la importancia que debe tener el sector pblico en la economa. Se constatan, sin embargo versiones diferentes, cuyos matices revelan improntas de distinta naturaleza. Para el trabajo sobre las escuelas de pensamiento, el anlisis se concentrar en las corrientes que ejercen el gobierno. Dichas corrientes son suficientemente representativas y presentan la ventaja de que no slo sustentan discursos sino que desarrollan polticas especficas que deben traducir las concepciones generales en propuesta prcticas. Las corrientes a tomar en cuenta, aparecen en el cuadro n 1.

Cuadro n 1

Principales escuelas de pensamiento poltico econmico en gobiernos de pases de Amrica Latina

SocialdemcratasLiberalesConservadoresOtros

Concertacin, Chile

Partido Liberacin Nacional, Costa Rica

Partido de los Trabajadores de Brasil

Partido de la Social Democracia Brasileo

Frente Amplio del Uruguay

Expansiva ChileAlianza por Chile

Partido Accin Nacional de Mxico

Colombia Democrtica

APRA Per

Socialismo del Siglo XXI, Venezuela

Movimiento Pas (Patria Altiva i Soberana)

Movimiento Al Socialismo (MAS) de Bolivia

Kirchnerismo, Argentina

Amrica Latina ha experimentado un encuentro entre el funcionamiento relativamente slido del sistema democrtico y un desempeo econmico satisfactorio. No obstante, ambos elementos no han trado, en algunos pases de la regin, avances sustanciales en la reduccin de la pobreza y en los cuales ello ha sucedido, los avances en la atenuacin de la desigualdad son precarios o inexistentes. Todo ello ha generado en la ciudadana, procesos de desafeccin respecto de la democracia, de los partidos polticos generndose la posibilidad de una involucin autoritaria. En el cuadro aparece una primera propuesta de categorizacin de las corrientes polticas de la regin. Que pasamos a describir. Una primera corriente a destacar, es la que aparece con xito en pases que han estado afectados por ya sea graves situaciones de pobreza y desigualdad, o por la inoperancia creciente del Estado y del sistema poltico, o la operacin de un sistema econmico concentrador y excluyente, o por todas estn dimensiones en conjunto. Estas corrientes, reconocen la importancia de la democracia y en tal sentido se distancian de los movimientos izquierdistas de las dcadas de los sesenta y setenta, pero desconfan profundamente de la capacidad del sistema capitalista y del mecanismo de mercado para generar el desarrollo econmico y la justicia social. Son profundamente crticos de las perspectivas neoliberales, pero tambin de la globalizacin y en particular de la participacin de las empresas transnacionales en los recursos naturales y en los servicios. La nacionalizacin de estas empresas aparece como una condicin relevante para avanzar en la lucha contra la pobreza y en pos del desarrollo econmico, pues permite destinar los ingresos generados a financiar el crecimiento econmico nacional y el bienestar de las personas. Estas corrientes han puesto un nfasis crucial en el establecimiento de Asambleas Constituyentes que reformulen los principios bsicos de convivencia y le den al Estado un rol central en la actividad econmica. Dentro de esta corriente, se pueden ubicar el Socialismo del Siglo XXI en Venezuela, el Movimiento Al Socialismo (MAS) de Bolivia y del Movimiento Pas de Ecuador. No se trata sin embargo de corrientes homogneas; cada una de ellas expresa particularidades profundas de sus respectivos pases. Es en ese sentido, caracterstico por ejemplo del MAS, la alta relevancia que tiene el componente y la reivindicacin indgena. Del mismo modo, el socialismo del Siglo XXI de Chvez no puede desligarse del todo de los ingentes recursos derivados del petrleo. Dos elementos aparecen como debilidades de crucial importancia en estas corrientes: la dificultad para generar ambientes de cooperacin con los adversarios polticos y por otra parte, los recursos demandados por el esfuerzo de nacionalizacin dificultan la creacin de condiciones para un crecimiento econmico acelerado.Una segunda corriente, a menudo identificada con las corrientes socialdemcratas europeas, pero que reflejan como la anterior, particularidades nacionales sustantivas, est compuesta por la Concertacin en Chile, el Partido de la Social Democracia Brasileo de Fernando Henrique Cardoso y el Partido de los Trabajadores del actual Presidente Lula da Silva, el APRA de Per y el Partido de Liberacin Nacional de Costa Rica. (Sojo, 2008) Esta corriente reivindica con fuerza la democracia, reconoce la importancia crucial de la economa de mercado y de la necesidad de insertarse en los procesos de globalizacin. Especial atencin le presta al desarrollo del marco institucional para el desempeo eficiente del mercado y considera muy relevante el rol del Estado en el impulso de polticas sociales compensatorias, y en el desarrollo cientfico y tecnolgico. En general miran con simpata las experiencias de pases avanzados que valoran el establecimiento de acuerdos sociales globales en torno a proyectos de desarrollo nacional. Se trata de corrientes que han sido exitosas en generar condiciones favorables de gobernabilidad y desempeos econmicos exitosos. Dos elemento aparecen, sin embargo, como debilidades cruciales de estas corrientes: los avances escasos en la reduccin de las profundas desigualdades y la gran concentracin econmica que caracterizan a sus respectivos pases. En este contexto, se han desarrollado dos propuestas globales para mejorar la eficacia de las polticas pblicas respecto de los problemas indicados y por esa va potenciar la relacin positiva entre democracia y desarrollo econmico: la cohesin social la modernizacin del Estado y las polticas pblicas. La tercera corriente que se puede identificar, la liberal est representada en nuestro anlisis preliminar por el Grupo Expansiva de Chile. Se trata de una corriente que asume con mucha fuerza las ideas de la economa de mercado, que releva la importancia de las instituciones en para el desarrollo democrtico y para la buena operacin de los mercados. Enfatiza en los aspectos que constituyen una continuidad entre lo que fue la poltica econmica del rgimen militar y lo que ha realizado en ese campo la Concertacin. An cuando est compuesta por militantes de partidos, en su mayora mantienen una cierta distancia con ellos. En trminos generales dudan de sus capacidades para aportar en la gestin del Estado, pues estn sumidos, en su opinin, en los avatares de la lucha poltica contingente. Relevan la importancia de una meritocracia suprapartidaria para asumir las tareas gubernamentales (Expansiva, 2007).

Finalmente, una cuarta corriente es la que denominamos conservadora. Sin lugar a dudas, los partidos de la Alianza por Chile constituyen su expresin ms paradigmtica. Su visin est recogida por lo que se ha denominado el modelo neoliberal. Su principal exponente, Jaime Guzmn sostena la necesidad de alcanzar un cierto grado de desarrollo como condicin para permitir la democracia. Confan en el mercado como nico mecanismo regulatorio de la economa, donde solo circunstancialmente conviene que intervenga el estado subsidiario y regulador. El mercado se constituye tambin como el principal mecanismo para el mejoramiento de las condiciones sociales. El subsidio a la demanda y la prestacin privada de los principales servicios sociales es su propuesta central. Dentro de esta corriente, se pueden ubicar Colombia democrtica de lvaro Uribe y el Partido Accin Nacional. Sin embargo, se trata de organizaciones que no comparten las versiones extrema de la derecha chilena y tienden a tener buenas relaciones con los partidos que conforman la Concertacin en Chile (Maira y Elizondo, 2000).3. La dialctica de la renovacin poltica.En Europa la discusin en torno a los temas de democracia y desarrollo econmico ha adquirido nuevos contornos a partir de la irrupcin de la Tercera Va que provoc un fuerte impacto en las corrientes socialdemcratas pero tambin entre las fuerzas conservadoras. Del mismo modo, que las proposiciones de Tony Blair, no son posibles de entender sino como respuesta y reelaboracin de la poltica desarrollada por Margaret Thatcher en Gran Bretaa, las proposiciones de Nicols Zarkozi en Francia y de David Cameron en Inglaterra se construyen sobre la base de una dialctica crtica continuidad respecto de los avances conceptuales de los socialdemcratas. Fundamental resulta aqu el anlisis de la amplia discusin en torno a la democracia de autores que van desde Schumpeter, pasando por Lipset hasta los autores ms recientes. Tambin es necesario analizar el debate en torno al Estado de Bienestar con autores como Gosta Esping Andersen. Ulrich Beck entrega aportes interesantes con los conceptos de sociedad de riesgo y su anlisis de la globalizacin que sin duda precisan los nuevos desafos que enfrenta la relacin democracia y desarrollo econmico, en un contexto en que las amenazas al medioambiente son crecientes. Anthony Giddens, representa un pionero y un excelente cronista de la experiencia de la Tercera Va. Su reciente libro, Europa en la Era Global (2007) profundiza en los nuevos desafos del modelo social, el cambio y la innovacin como instrumento central para la potenciacin de las relaciones positivas entre democracia y desarrollo y, finalmente la necesidad de pasar del bienestar negativo al bienestar positivo ( el cambio de estilo de vida pasa a ser una cuestin central del sistema de bienestar p. 139) y la idea del seguro de empleo, que tiene como funcin primordial alentar a las personas a asumir riesgos que potencien su empleabilidad contribuyendo equilibrar autonoma, con mayor justicia social y el dinamismos econmico en el contexto de la economa del conocimiento y de los servicios.

CAPTULO I Democracia y desarrollo econmico: una revisin de la discusin

Mara Paz Poblete y Martn Schuster

1. Conceptualizaciones de la democracia y el desarrollo.

El debate existente entre la relacin causal que emerge de vincular el rgimen poltico de la democracia con el desarrollo econmico ha sido de larga data. El gran debate comienza en la dcada de los cincuenta, contextualmente durante la posguerra, a travs de los estudios de Lerner (1958) y Lipset (1959).

En primer lugar, es preciso conceptualizar brevemente las nociones sobre democracia y desarrollo econmico. Esto, con la finalidad de centrar el debate sobre las percepciones tericas referidos a dichos conceptos, las cuales guan el debate en diferentes direcciones.

El concepto de desarrollo econmico ha sido utilizado de forma distinta durante el tiempo. Los analistas que aplican este concepto lo han definido en dos parmetros: Desarrollo como un proceso dinmico (por ejemplo, movimiento del crecimiento econmico en el tiempo)

Desarrollo como una condicin (por ejemplo, el PIB per cpita en un punto en el tiempo)

De este modo, desarrollo econmico puede ser referido a una condicin (siendo desarrollada) o a un proceso (desarrollo). Hay que sealar de antemano, que los tericos modernistas no han especificado la influencia del proceso de desarrollo; es decir, ignoran la influencia del cambio econmico. Por lo tanto, los autores que estudian estos temas, utilizan el concepto de desarrollo como una condicin y no un proceso. No se preocupan de la evolucin de la economa, sino ms bien de un punto en el tiempo en particular. Lipset, sostena que el PIB per cpita es la variable explicatoria dominante sobre desarrollo econmico, no slo para todos los pases desarrollados, sino tambin para los que se consideran que no son desarrollados (Lipset 1995: 350). Sin embargo, esta sola medida de desarrollo econmico tiene amplias limitaciones: no siempre refleja bien el standard de vida de las personas y por otro, subestima el desarrollo en varios pases donde existe una alta tasa de actividad econmica informal. En adicin, el significado del PIB en los pases, no nos dice nada sobre su distribucin econmica.

Adems, muchos tericos han apuntado a que la argumentacin de Lipset sobre la relacin entre desarrollo y democracia se sostiene sobre la base del desarrollo de las personas en general, y no en del pas. De este modo, por ejemplo, con niveles altos de educacin, las personas incrementan su capacidad para tomar decisiones racionales, y alejarse de postura extremistas (Lipset, 1959). Entonces, segn el autor, cuando las personas de un pas son ms desarrolladas, tenderan a inclinarse a creer en los valores democrticos y apoyar el sistema democrtico.

Por lo mismo, en las ltimas dcadas se ha argumentado que indicadores no-monetarios reflejan mejor el desarrollo de las personas en los pases (Ghatak 1995: 34-42). Mientras muchos tericos utilizan medidas segn el PIB per cpita (Bollen y Jackman 1985; Lipset, Seong y Torres 1991; Przeworski y Limongi 1997) otros estudios aplican variables que contienen indicadores como educacin, urbanizacin y expectativas de vida (Cutright 1963; Olsen 1968; Diamond 1992). Estas ltimas variables han sido denominadas entorno al concepto de desarrollo humano. El concepto de desarrollo humano fue elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y se mide como un ndice y se basa en tres parmetros estadsticos: a) vida larga y saludable (esperanza de vida al nacer), b) educacin (tasa de alfabetizacin, duracin de educacin obligatoria,) y c) nivel de vida digno (PIB per cpita). En concreto, es la cantidad de posibilidades que tiene una persona en su pas para ser o hacer lo que la persona desea ser o hacer. Si bien esto ha enriquecido el debate actual, en antao habra sido difcil utilizar variables de medicin de desarrollo humano, ya que la informacin no exista.

Pero a pesar de esta diferenciacin y apertura de nuevas variables para entender el desarrollo econmico de un pas, los resultados de las investigaciones que buscan encontrar una relacin entre democracia y desarrollo, indican finalmente que la democracia est relacionada con ambos conceptos de desarrollo: desarrollo econmico y desarrollo humano. Por lo tanto, altos niveles de desarrollo humano y desarrollo econmico generan una mayor probabilidad que se establezca un rgimen democrtico en un pas en particular. Sin embargo, an no ha sido estudiado qu tipo de desarrollo es ms cercano en relacin a la democracia: si el puramente econmico o el que refiere a desarrollo humano (Doorensplet, 2000).

Por otra parte, el caso del concepto de democracia es similar a la discusin existente sobre el concepto de desarrollo econmico. En esta discusin es una buena gua el estudio que realiza Doorensplet sobre el concepto que han utilizado los tericos sobre democracia. La autora seala que el concepto de democracia tambin ha sido utilizado de forma diferente en diversos estudios. Si bien, las conceptualizaciones (o concepciones) de democracia son notablemente semejantes en las ideas de Joseph Schumpeter (1947) y Robert Dahl (1971), las actuales mediciones de la democracia, dice Doorensplet, varan en todos los estudios. Doorensplet seala que muchos estudios han tomado en cuenta slo la dimensin de competencia de Dahl y han ignorado la dimensin inclusiva (Bollen 1980, 1993; Gastil 1991; Jaggers y Gurr 1995; Alvarez et al. 1996). Por cuanto existe en materia de estudio, slo Dahl (1971), Arat (1991), Coppedge y Reinecke (1991) y Vanhanen (1997), segn la autora, han recolectado informacin sobre la inclusividad. Adems, algunas mediciones trabajan la democracia y la no-democracia como una variable continua (Cutright 1963; Jackman 1973; Bollen 1979, 1980, 1983, 1991; Vanhanen 1997) mientras otros no lo hacen (Gasiorowski 1996; Przeworski y Limongi 1997). Para entender mejor el concepto de democracia nos podemos remitir al libro de Jos Nun Democracia: Gobierno del pueblo o gobierno de los polticos?. En su texto, el autor, hace un repaso a travs del aporte de Schumpeter al concepto de democracia, y discute sus postulados. Schumpeter, en su estudio Capitalism, Socialism and Democracy (1947), descubri ciertas carencias en la teora clsica de democracia. Llama la atencin en el anlisis de Nun sobre Schumpeter cuando afirma que Schumpeter en su anlisis parte de juzgar a la democracia como un mtodo poltico y no como un fin en s misma (Nun, 2000). De aqu que Schumpeter concluye que la democracia puede o no contribuir al desarrollo econmico, a la justicia social o a que todos coman, sean sanos y se eduquen: el hecho fundamental es que se trata exclusivamente de un procedimiento, es decir, no se le puede exigir a la democracia que favorezca al desarrollo econmico que es lo que nos interesa saber en este apartado. Schumpeter argumenta que la democracia consiste en que el electorado define y decide las controversias polticas primera y designa despus a un conjunto de representantes para que se ocupen de implementar tales decisiones. En otras palabras, el modelo elaborado por Schumpeter contiene un nico elemento democrtico, mediato o inmediato, que es la competencia electoral; sin ella, no podra aspirar a llamarse democrtico. Sin embargo, Schumpeter tena una visin crtica sobre el electorado, y Nun nos resalta que la democracia finalmente- no es el gobierno del pueblo sino de los polticos. Siguiendo a Nun, a los ciudadanos solo les toca ir a votar. Por lo tanto, para Schumpeter, dice Nun, la democracia significa tan slo que el pueblo tiene la oportunidad de aceptar o rechazar a los hombres que han de gobernarle. Por lo mismo, dice, la democracia es solo un sistema institucional para llegar a las decisiones polticas, en el que los individuos adquieren el poder de decidir por medio de una lucha competitiva por el voto del pueblo. Adems, Nun nos relata sobre las condiciones que deben existir, segn Schumpeter, para que exista una democracia fructfera. En primer lugar, para Schumpeter, es posible que el mtodo funcione en los pases de gran industria de tipo moderno y, por lo tanto, dice Nun, su argumento se refiere nicamente a ellos. As, Schumpeter anticipa uno de los argumentos principales de las teoras de la modernizacin de los aos cincuenta y sesenta: un pas debe comenzar por crecer econmicamente y por transformar sus pautas de organizacin social para recin despus encarar la tarea del desarrollo poltico, esto es, la implantacin de una democracia representativa. Pero Nun nos advierte que esta base de desarrollo econmico y social torna en principio viable el mtodo democrtico pero no alcanza -siguiendo a Schumpeter- para asegurar su xito. Ac es relevante nombrar las cuatro condiciones para el xito que fija Schumpeter y que nos seala Nun. La primera es sobre la profesionalizacin de la poltica. Schumpeter apunta a que el material humano de la poltica debe ser de una calidad suficientemente elevada [] la nica garanta efectiva [] es que se consolide un estrato social dedicado por entero a ella. Por lo tanto, la lite poltica no debe ser corrupta y no debe hacer uso personal del poder pblico.Una segunda condicin, dice Nun siguiendo a Schumpeter, atae a la conveniencia de excluir del campo de las decisiones polticas a una cantidad de asuntos que es mejor poner en manos de especialistas, lo que incluye a la administracin de justicia, al manejo de las finanzas, etc. En otras palabras, ac se apunta a que el Estado debe concentrarse solo en las cosas que su capacidad como ente regulador logre acaparar. Claramente se hace alusin al sistema privado o instituciones que funcionen eficientemente y que permitan el desarrollo dinmico, por ejemplo econmico, de un pas.En tercer lugar, continua Nun, es indispensable contar con los servicios de una burocracia bien capacitada que goce de buena reputacin y se apoye en una slida tradicin, dotada de un fuerte sentido del deber y de un esprit de corps no menos fuerte. Pero una maquinara as, advierte Nun, no puede crearse apresuradamente, y, nuevamente, la cuestin del material humano disponible es de importancia decisiva. Hasta ac, seala Nun, las condiciones giran en torno a las caractersticas de los dirigentes. En cuarto lugar, se postula la autodisciplina democrtica la que supone un respeto absoluto por la ley y un alto grado de tolerancia hacia las diferencias de opinin por parte de la ciudadana. A diferencia de los puntos anteriores, ac se hace alusin a los ciudadanos que deben ser ejemplos para poder formar una democracia estable. Adems, contina el autor, los electorados y los parlamentos tienen que tener un nivel intelectual y moral lo bastante elevado como para estar a salvo de los ofrecimientos de los fulleros y farsantes o de otros hombres que, sin ser ni una cosa ni otra, se conducirn de la misma manera de ambos. Nun deja en claro que una democracia procedimentalista puede funcionar si la ciudadana cuenta con los recursos materiales, intelectuales y morales adecuados. Por lo tanto, nuevamente importa el desarrollo y las oportunidades que puedan tener las personas para poder desarrollarse intelectualmente y poder desenvolverse en la sociedad.Por otra parte, Dahl, terico importante sobre la conceptualizacin de la democracia, dira que la democracia "est compuesta, al menos, de dos dimensiones: la controversia pblica en las elecciones y el derecho a participar" (Robert Dahl, 1971). Por lo tanto, sin elecciones, no hay espacio para la democracia. Tanto en la definicin sobre democracia de Schumpeter como en la de Dahl se considera a la competitividad como concepto necesario para que exista democracia. De hecho, la competencia es un concepto que bajo el enfoque institucional, sera la gran diferencia entre la gama de regmenes polticos existentes. Es decir, la democracia es competitiva, mientras que los sistemas autoritarios y totalitarios no lo son. Adems si agregamos el concepto de inclusividad que postula Dahl, los sistemas democrticos y totalitarios son participativos (el primero con participacin autnoma y el segundo con participacin movilizada), mientras que los sistemas autoritarios son no participativos. Una definicin de democracia como la entiende Dahl Poliarqua- nos da el PNUD en su Informe La Democracia en Amrica Latina:Poliarqua deriva de las palabras griegas que significan muchos y gobierno, se distingue as el gobierno de los muchos del gobierno de uno, o monarqua, o del gobierno de los pocos, aristocracia u oligarqua. [] Una democracia polirquica es un sistema poltico dotado de las instituciones democrticas [descriptas]. La democracia polirquica es, pues, distinta a la democracia representativa con sufragio restringido, como la del siglo XIX. Es tambin diferente de las democracias y repblicas ms antiguas, que no slo tenan sufragio restringido sino que carecan de muchas de las otras caractersticas cruciales de las democracias polirquicas, tales como partidos polticos, derechos a formar organizaciones polticas para influir en un oponerse a los gobiernos existentes, grupos de inters organizados, etc. Es tambin distinta de las prcticas democrticas propias de unidades tan pequeas que permiten el establecimiento de una asamblea directa de sus miembros y su decisin (o recomendacin) directa de las polticas o leyes. (PNUD, 2004)2. Debate histrico y recientes estudios sobre relacin entre democracia y desarrollo econmico

Seymour Martin Lipset destaca el vnculo entre ambos conceptos, democracia y desarrollo econmico, y sostiene que existe una relacin causal entre desarrollo econmico (entendido bajo la variable PIB) y la calidad del rgimen. En palabras del autor, cuando mejor le va a un pas en trminos econmicos, mayores son las chances de mantener gobiernos democrticos. Por lo tanto, si un pas goza de niveles suficientes de desarrollo econmico es ms probable que esto afecte positivamente al desarrollo del rgimen democrtico. Esta relacin, 20 aos ms tarde, Guillermo ODonnell la llam ecuacin optimista (1979).

Por otra parte, Lipset afirma que las nuevas democracias requieren, sobre todo para incrementar su legitimidad, la eficacia particularmente en la arena econmica, pero tambin en la poltica (Lipset 1994: 17). Si existe un sistema eficiente, dnde las instituciones funcionen y exista un grado de legitimidad suficiente de parte de la ciudadana con las instituciones, el sistema econmico puede funcionar de forma ms dinmico. En este sentido, se hace hincapi en que las instituciones sean eficientes para favorecer al funcionamiento del sistema econmico. Si las capacidades econmicas han sido creadas, pero la institucionalidad, poltica y social, no se han afinado al punto de procesar las demandas, el sistema se ver en riesgo constante.

Lipset sostiene, adems, que el desarrollo econmico suele producir una tendencia centrista en la sociedad, lo que provoca que las clases altas y bajas se moderen, y por consiguiente generen un espacio suficientemente fructuoso para cultivar la democracia (Altman, 2001). Decir que las clases sociales se moderen, implica que no se polaricen, lo que favorece a generar una sociedad ms equilibrada y preparada para desarrollar un rgimen democrtico. Sociedades polarizadas socialmente y con niveles altos de desigualdad perjudican la formacin ptima de un rgimen democrtico.

Siguiendo la teora de la modernizacin lipseana, Philips Cutright realiz en 1963 estudios multivariados intentando verificar y profundizar la teora de Lipset. Su trabajo estadstico seal que la correlacin entre democracia y desarrollo econmico presentaba mayores ndices si el desarrollo econmico era mayor lo que finalmente fortaleca el rgimen democrtico. As, para el autor es posible que una nacin sea polticamente desarrollada o subdesarrollada, sugiriendo que cambios polticos o de otra ndole ocurrirn para poder dar a la nacin un equilibrio (1963: 264). Sin embargo, las conclusiones de este trabajo no fueron muy decidoras ya que, as como exista una alta correlacin entre los ndices de desarrollo econmico y democracia, la correlacin entre democracia y desarrollo tambin era significativa.

Por entonces, ya se comenzaba a abrir un nuevo debate respecto a qu era primero, si la democracia o el desarrollo o quien, finalmente, promova a quien. En este sentido, las discusiones y los debates sobre la relacin entre democracia y desarrollo econmico comenzaron a ser, adems de tericas, metodolgicas. De aqu que varios estudios y sus resultados fueran radicalmente distintos.

A pesar de que generalmente los estudios desde una perspectiva cuantitativa, transversal-nacional tendan a concordar con la ecuacin ptima de Lispet, existen algunos casos que no coincidieron en esta lnea. Huntington (1968), realiz una investigacin con las mismas variables que utilizaba la teora de la modernizacin de Lipset. Sin embargo, en el trabajo de Huntington, se verifica la primera arremetida contra la teora de Lipset desde la misma ptica que dicho autor utiliz para su estudio. El argumento de Huntington postula que una rpida modernizacin puede generar altas expectativas, y stas probablemente no puedan ser recogidas por el gobierno de forma eficiente. Por consecuencia, lo que plantea Lipset respecto a que el desarrollo econmico modera las clases sociales, y que esto permitira un aumento en las posibilidades de promover un rgimen democrtico, termina por ser ms cuestionada que sostenida a partir del estudio de Huntington. Por lo tanto, segn Huntington, altos niveles de desarrollo de forma espontnea pueden socavar la estabilidad poltica. Por eso, es importante reconocer la necesidad de una poltica eficaz. En caso de que existan niveles rpidos y altos de desarrollo econmico, estos deben ser bien utilizados y maniobrados para poder profundizar en un mejor rgimen.

Por otro lado, Michael Hannan y Glenn Caroll argumentan que el desarrollo y el crecimiento econmico sirven para mantener y reforzar el rgimen poltico que promueve el desarrollo (ms all de que ste sea democrtico o no) (Altman, 2001), afirmando que pases con mayores ingresos per cpita tienen menos posibilidades de cambiar sus modelos polticos, sea cual sea este modelo (1981: 30).

Entre las dcadas de los 70 y los 80 la teora de la modernizacin comienza a ver cuestionada su legitimidad debido al surgimiento de regmenes autoritarios en gran parte del mundo, especialmente en Amrica Latina. Entre los crticos ms emblemticos estn Coleman (1971), Wallerstein (1974) y los coautores Cardozo y Faletto (1979). Adems, es importante el aporte de Rustow (1970) quien arremete contra la teora de la modernizacin en su anlisis sobre Estados Unidos y Suiza. El autor sintetiza que no hay un nivel particular de desarrollo econmico que constituya un prerrequisito para la democracia (Altman, 2001). De este modo, es ms relevante, segn el autor, un sentimiento profundo de unidad nacional y un tipo de compromiso entre las lites para una transicin a la democracia (Altman, 2001).

La otra gama de estudios sobre la relacin entre democracia y desarrollo se han definido como estudios comparativos histricos. Como era de esperar, para tales estudios, la relacin entre modernizacin econmica y democracia no es tal como lo plantea la ecuacin optimista de Lipset. Barrington Moore (1966), plantea la hiptesis que no es posible establecer relaciones lineales entre desarrollo econmico y democracia, ya que ste es un fenmeno de gran complejidad. De hecho, establece tres modelos de modernizacin en contextos polticos diametralmente opuestos, como es el comunismo, el fascismo y la democracia. Moore plantea que la existencia de la democracia hoy se basa en modelos, algunos premodernos otros ciertamente muy modernos y vigentes- en que el desarrollo econmico aconteci, en instancias en las que la democracia no exista. Afirma que es posible argumentar y fundamentar la idea que el feudalismo occidental contuvo ciertas instituciones que lo distinguieron de otras sociedades en el sentido de favorecer las posibilidades democrticas (Moore, 2002: 588). Por otra parte, afirma que la persistencia del absolutismo real o, ms generalmente, de un rgimen burocrtico preindustrial hasta tiempos modernos ha creado condiciones desfavorables a la democracia de tipo occidental (Moore, 2002: 591).

Guillermo ODonnell, acadmico situado en la perspectiva comparativa histrica, sigue la lnea de la ecuacin ptima, pero bajo el paraguas de la teora de la dependencia. Se ubica especficamente en la realidad latinoamericana, sosteniendo que los altos o bajos niveles de desarrollo en la regin se producen en regmenes que no siempre son democrticos. No obstante, afirma que la democracia es viable en niveles medios de modernizacin. Frente a esta propuesta, se presenta un contrapunto con lo que sealaba Rustow, respecto a la inexistencia de un nivel particular de desarrollo econmico que constituya un prerrequisito para la democracia, mientras que ODonnell seala que al menos la democracia necesita de ciertos niveles de modernizacin denominado por el autor como medios- para que sea funcional o al menos viable.

Las dos perspectivas que acabamos de analizar (cuantitativas transversales-nacionales e histricas comparativas) difieren en varios puntos. En general, las posturas a favor y en contra de los postulados de Lipset son amplias en debate desde ya varias dcadas. Si bien existen estudios que comprueban las conclusiones de Lipset, otros, definidos por distintas metodologas y enfoques tericos terminan por complejizar el debate respecto al modelo de la ecuacin optimista. Pero as tambin, hay estudios en que, siguiendo la lnea de Lipset, terminan por deslegitimar la hiptesis de la ecuacin optimista. Por lo tanto, no existe un dialogo claro, o al menos un argumento que permita definir si la democracia promueve al desarrollo econmico o viceversa. Sin embargo, todos los estudios que se han realizado en esta materia sealan que la relacin entre la democracia y el desarrollo es positiva (Doorensplet, 2005).

De todos modos, en los ltimos aos, nuevos estudios surgen con innovadoras metodologas, que tratan de identificar y analizar qu aspectos de la modernizacin causan democracia y cules no tienen una conexin lgica.

En la dcada de los 90 se pueden encontrar investigaciones que logran tener un ajuste apropiado con la teora de la modernizacin de Lipset. Larry Diamond (1993), por ejemplo, afirma que cuanto mejor le vaya a un pas, mayores son los chances de que establezca un rgimen democrtico. En su ltimo trabajo, sigue el trabajo de Lipset, y concluye que sus postulados eran certeros y se adecuaban a la realidad actual. As, sostiene que el desarrollo econmico beneficia la democracia, ya que ella se ve legitimada por un buen desempeo econmico, mientras que en circunstancias de un rgimen autoritario, el desarrollo econmico no se ve legitimado. Por otro lado, incorpora la complejidad del estudio del fenmeno, sealando que existen factores sociales y culturales que se ven beneficiados con el crecimiento econmico, y por tanto, que benefician la democracia. Ac es interesante como empieza a existir una apertura de nuevas variables que explican ms este fenmeno. Si antes eran solo variables econmicas que podan explicar la relacin entre desarrollo econmico y democracia, ahora empiezan a tomar ms relevancia variables culturales y sociales que tienen ms que ver con la realidad misma del caso que se est estudiando lo que finalmente hace que el estudio sea, si bien complejo, ms enriquecido.

Otro estudio relevante es el de Ryan Carlin (2006) que realiza un estudio de Amrica Latina sobre los niveles de crecimiento econmico y el apoyo a la democracia, estableciendo que a mayor crecimiento econmico es mejor la percepcin ciudadana sobre un rgimen democrtico. Las conclusiones de Carlin dan cuenta que es beneficioso que un pas tenga altos niveles de desarrollo econmico, ya que esto favorece a la imagen del rgimen poltico que rige en el caso en particular. Sin embargo, esto puede ser ms bien confuso, ya que, si el rgimen es autoritario y los niveles de desarrollo son altos, estn dispuestos los ciudadanos a ceder sus libertades por mejorar el desarrollo econmico de un pas y de este modo, legitimar el rgimen imperante? Dicho de otro modo, si mayores niveles de desarrollo en un pas democrtico mejoran la percepcin de la ciudadana respecto al rgimen democrtico, puede ocurrir lo mismo en un rgimen autoritario? El autor concluye que las condiciones socioeconmicas juegan roles cruciales en la formacin de apoyo a la democracia (2006: 48). Pero el argumento de Carlin no considera lneas de causalidad entre ambos criterios, sino que su estudio se centra principalmente en el nivel de percepcin y apoyo al rgimen democrtico y no la causalidad entre democracia y desarrollo.

Por otra parte, Adam Przeworski y Fernando Limongi (1997) establecen que el surgimiento de la democracia no depende de un nivel determinado de desarrollo econmico. Esto puede ser debatible en torno a lo que han postulado ODonnell y Rustow respecto a los niveles de desarrollo que se necesitas para que una democracia sea viable. De todos modos, Przeworski y Limongi sostienen que la democracia se alcanzara por actores polticos que acten en funcin de metas, y que no necesariamente se alcanza en altos niveles de desarrollo econmico, sino que se puede producir en diferentes estadios de desarrollo. Ac se incorpora una nueva variable que tiene que ver con la elite poltica que gobierna al pas. Si bien los autores reconocen que es ms probable el fortalecimiento de un rgimen democrtico en un contexto de desarrollo econmico medio, existen casos excepcionales que dan cuenta de la multiplicidad de factores que complejizan esta relacin. Es decir, no se puede generalizar sobre este punto en cuestin. De hecho, podramos comparar los casos de China con Uruguay. Mientras el primero goza de altos niveles de crecimiento, pero no as de democracia, el segundo no presenta altos niveles de desarrollo, sin embargo tiene una de las democracias ms reconocidas a nivel mundial. As, sostienen los autores que, incluso si las democracias florecen en pases pobres, stas son extremadamente frgiles sobre todo en el combate de la pobreza, mientras que en pases con mayores ndices de riqueza es posible combatirla (2005: 269). Por lo tanto, Przeworski y Limongi seguiran en la misma corriente que Diamond incorporando otras variables que puedan afectar en esta relacin democracia-desarrollo.

Otra lnea de anlisis es la que incorpora el economista Amartya Sen. El autor es enftico en sealar que la relacin entre ambos conceptos no es unicausal ni lineal, sino que debe ser comprendido y estudiado como un fenmeno complejo, tal como lo plantea Moore. As, la relacin y las implicancias seran mltiples, lo que lo lleva a concluir que no existe una clara relacin entre crecimiento econmico y democracia. De este modo, Sen tambin se alista como uno de los tericos que insiste en que la relacin entre democracia y desarrollo econmico es compleja y hay ms variables que inciden en esta relacin lo que hace ms difcil an su estudio. Si bien el autor acepta que la democracia durante el siglo XX se ha transformado en el paradigma a seguir por todos los pases, como el modelo poltico a incorporar, pone en la palestra la evidencia emprica que el desarrollo econmico ha existido en circunstancias en las que el rgimen era otro o no necesariamente al estilo en que hoy lo conocemos (1999).

Por ltimo, es fundamental incorporar la teora de la politloga Renske Doorensplet (2000). Esta autora pretende explicar la incorporacin de nuevas teoras y la complejidad del estudio desde la propuesta de Lipset. Seala que las diferencias pasan fundamentalmente por seis motivos centrales. En primer lugar, por la conceptualizacin del concepto de democracia. As, afirma que en funcin del paradigma terico que se aborde, ser el tipo de vnculo que se obtendr de ambos conceptos. En segundo lugar, y como sealamos en un comienzo, las diferencias dependeran tambin de los indicadores de desarrollo econmico que sean considerados, afirmando que no es lo mismo hablar de crecimiento econmico en funcin del PIB, que respecto a medidas como la proteccin social o los modelos del estado de bienestar. En tercer trmino, Doorensplet afirma que el estudio de los vnculos depender sobre todo del caso de estudio que se aborde. Ya hemos sabido por ODonnell que la realidad latinoamericana ha presentado niveles de crecimiento econmico sostenido en lo ltimos cincuenta aos, y en muchos de los casos, el rgimen poltico predominante no ha sido precisamente la democracia. En cuarto lugar, se seala que el estudio tambin depende del momento histrico que se considere, incorporando la variable contextual dentro del anlisis. Es distinto hacer un estudio en el tiempo, que un estudio en un ao en particular. En quinto lugar, la autora postula que los resultados obtenidos diferirn en funcin de los modelos estadsticos que se utilicen, para finalmente terminar sealando que los resultados dependern tambin de los acercamientos paradigmticos que tanto los investigadores como las investigaciones mismas tengan. (Doorensplet, 2000).

En conclusin, la discusin tanto conceptual como causal entre ambos conceptos, democracia y desarrollo econmico, ha sido extenso y adems complejo. Las nuevas variables y nuevas concepciones que han ido apareciendo a lo largo del tiempo han complejizado el debate, y si bien existen algunas conclusiones concretas como que la causalidad existe entre ambos fenmenos- al mismo tiempo son debatidas arduamente entre sus ms connotados tericos.

3. Desarrollo y transicin a la democracia

Debido a que, en general, los estudios han demostrado que con altos niveles de desarrollo econmico un pas puede tender a desarrollar un rgimen democrtico, hay investigadores -como el caso de Inglehart- que han concluido que el nivel de desarrollo econmico puede ayudar a predecir qu pases son ms afines a convertirse en democrticos (Inglehart, 1997). As, para el autor, es probable saber qu pases, sin estar en un rgimen democrtico, estn en condiciones de desarrollar una transicin hacia la democracia.

Samuel Huntington (1991) es uno de los primeros estudiosos en analizar el impacto del desarrollo econmico en transiciones democrticas. En este estudio emprico, Huntington se focaliza en las transiciones democrticas que ocurrieron durante la tercera ola de democratizacin (1976-1990). El autor argumenta que para pasar a una transicin democrtica, se necesita en primer lugar niveles medianos de desarrollo econmico. Dicho de otro modo, en pases pobres, la democracia no es a fin, mientras que en pases ricos, la democracia ya ha sentado sus bases. Mientras el pas se desarrolla econmicamente y se mueve hacia esta zona, ellos son ms propensos a democratizarse, segn Huntington (1991: 60). Ms del 85% de los pases que se democratizaron entre 1976 y 1990 pertenecieron a pases con niveles de desarrollo como los seala Huntington.

Otro estudio al respecto, es el trabajo realizado por Adam Przeworski y Fernando Limongi (1997) donde explicitan de forma separada la presencia, la transicin y la durabilidad de la democracia. Estudian de forma sistemtica el impacto del desarrollo sobre estas tres variables dependientes en estudios broad cross-national desde 1950 hasta 1990. Encontraron que haba, de hecho, una fuerte y positiva relacin entre desarrollo (medido por PIB per capita) y la probabilidad que un rgimen sea democrtico. A pesar de esto, no encuentran evidencia para demostrar que la democracia emerge como un resultado de altos niveles de desarrollo. Adems la transicin a la democracia puede no ser afn cuando un rgimen autoritario logra niveles altos de desarrollo. Si bien es posible que un rgimen autoritario tenga menos adhesin popular en situaciones donde el desarrollo econmico es menor, y por lo tanto pierda estabilidad y legitimidad el mismo rgimen, es poco probable que esto ocurra si dicho rgimen muestra altos niveles de desarrollo econmico. En conclusin, los estudios de anlisis empricos, no apoyan el argumento que seala que mientras ms desarrollo se genere, mayores posibilidades existen para un pas de pasar de un rgimen autoritario a uno de tipo democrtico.

4. Democracia y desarrollo en Amrica Latina

Tericamente, el fenmeno referido a la democracia y el desarrollo econmico pareciera ser analizable desde perspectivas ms bien dicotmicas. Pero ya hemos sealado que la realidad de Amrica Latina dista de ser la realidad europea o de pases desarrollados.

Ya Giovanni Sartori sealaba en su texto Qu es la democracia? (2003) que la realidad latinoamericana tenda a la necesidad de pasar de un rgimen autoritario a uno de tipo democrtico. Afirma que democratizacin quiere decir simplemente, en Amrica Latina, salida de la dictadura. En los pases ex comunistas, democratizacin quiere decir, a lo ms, entrada en el territorio desconocido de una sociedad y una economa de mercado. La primera es un modesto retorno a lo conocido. La segunda es un salto acrobtico hacia lo desconocido [cursiva del original] (2003: 406). Finalmente, la situacin actual es la de la incorporacin de democracias con adjetivos, tal como lo seala Collier y Levinsky (en Conaghan, 2004). Segn ellos lo regmenes latinoamericanos haban dejado atrs el antiguo autoritarismo, pero seguan sin poder implementar una democracia plena (Collier y Levinsky en Conaghan 2004: 108).

Lo anterior toma relevancia, sobre todo, porque Amrica Latina no vive los procesos clsicos que la literatura evidencia, sino que ms bien el fenmeno de democracia y desarrollo econmico ocurre en situaciones propias de la regin.

Especficamente, porque el desarrollo econmico en el caso de Amrica Latina entendido como incremento del PIB ha sido una condicin necesaria en las presentes dcadas, en orden a incorporarse a una economa desarrollada, pero al mismo tiempo, globalizada. Las exigencias han sido tantas, que an en tiempos de autoritarismos (recordemos que Chile, durante los aos de rgimen autoritario present un crecimiento econmico PIB- que aument en 58%), la economa evidenci un crecimiento, sin existir un vnculo directo con la democracia.

No obstante, los esfuerzos por incrementar el desarrollo econmico es una tarea pendiente e ineludible, tal como lo plantea Collier y Levinsky. Aludiendo a la Carta Democrtica Interamericana, acordada por los pases miembros de la OEA, se afirma que el desafo de la pobreza y el incremento del desarrollo humano y no slo el crecimiento econmico en trminos de PIB- es una tarea pendiente. La pobreza, el analfabetismo y los bajos niveles de desarrollo humano son factores que obstaculizan la plena democratizacin (Collier y Levinsky en Conaghan 2004: 109).

Sin duda, una tarea pendiente en la regin es aumentar el desarrollo humano en aras de mantener y fortalecer el rgimen democrtico, y no slo preservar el rgimen en orden de no caer en autoritarismos y modelos afines.

CAPTULO IIDemocracia y desarrollo: La mediacin del Estado de bienestar y la sociedad de garantasEugenio Rivera Urrutia

1. Introduccin.

El anlisis desarrollado hasta este momento trata en abstracto las relaciones entre democracia y desarrollo econmico. Algunos de los autores analizados dejan en evidencia, sin embargo, la naturaleza insuficiente de esa perspectiva. Steven Doorensplett, seala por ejemplo, que las diferentes percepciones sobre esta polmica relacin estn basadas en conceptualizaciones distintas del concepto de democracia, en la utilizacin de indicadores de desarrollo econmico diferentes y de los enfoques tericos e ideolgicos que cada autor utiliza. Concordamos con esta perspectiva. Amartya Sen, es enftico en sealar que la relacin no es unicausal ni que la relacin sera lineal, sino que como es un fenmeno complejo, la relacin y las implicancias son mltiples y por tanto, no hay una relacin clara entre crecimiento econmico y democracia. En el contexto de esta lnea de pensamiento, nuestro enfoque parte de la base de que la relacin entre democracia y desarrollo est mediada por diferentes aspectos. Histricamente, en Europa, el Estado de bienestar surgi simultneamente como una apuesta que permitiera asegurar el compromiso de los trabajadores con el sistema capitalista con el objetivo de darle estabilidad el rgimen democrtico y al mismo tiempo crear las condiciones, con una poltica inspirada en el keynesianismo, para que el dinamismo econmico propio de la economa de mercado se articulara con el mejoramiento de las condiciones de vida de la mayora de la poblacin. La relacin democracia y crecimiento econmico dejaba de ser un una hiptesis intelectual para constituirse primero en un objetivo de poltica y luego una historia de xito. No obstante, los cambios en la economa internacional, el avance impetuoso de la globalizacin y las transformaciones culturales han puesto en cuestin la modalidad tradicional de Estado de Bienestar. Ello no est significando su desaparicin como mecanismo de mediacin entre democracia y desarrollo econmico, sino su reformulacin en un contexto transformado en que desde la poltica se busca construir una nueva modalidad de imbricacin entre democracia y economa de mercado de nuevo tipo.2. El Estado de bienestar tradicional.Al analizar la relacin entre democracia y desarrollo, le cabe al Estado de bienestar un papel de singular importancia. En su inicio, una rpida revisin histrica deja en evidencia que sus fundamentos fueron establecidos por reformadores conservadores como Bismark cuyo objetivo no era alterar sino reproducir las jerarquas sociales (Esping Andersen y Myles, 2008). Se esperaba superar las necesidades ms acuciantes de los trabajadores para de esa forma contribuir a reducir la fuerza y beligerancia antisistmica de los inicios del movimiento socialdemcrata. Es por ello, que en ese perodo, el movimiento obrero se opuso a estas medidas. La racionalidad era clara, una mayor paz social generara un efecto positivo sobre el crecimiento econmico. Al interior de la empresa se obtendra un beneficio similar. El Estado de bienestar tiene dos objetivos: crear una sociedad ms igual, pero tambin proteger a los individuos durante el ciclo vital. Despus de la segunda guerra mundial vari la actitud de los socialistas frente a estas medidas, reclamndolo como algo propio.

Como seala Giddens (1999) el Estado de bienestar, es ms una mancomunidad de riesgos que de recursos. Lo que ha modelado la solidaridad de la poltica social es que grupos por otra parte privilegiados descubrieron que compartan un inters comn en distribuir el nuevo riesgo con los desfavorecidos . El Estado de bienestar es el punto lgido de un prolongado proceso de evolucin de los derechos de ciudadana. Estos y los programas de bienestar fueron establecidos, principalmente, al tratar los Estados de atraer a sus poblaciones y mantener su apoyo, un fenmeno que continu durante el perodo de Guerra Fra. No obstante, como sostiene Giddens en la obra citada, T H Marshall uno de los principales impulsores del Estado de bienestar, vea el desarrollo de la democracia liberal y del Estado de bienestar como procesos ms autnomos que lo que comnmente se piensa.

Peter Abrahamson (2007) ha hecho un anlisis del debate desarrollado sobre el Estado de Bienestar que ayuda a centrar la discusin. La primera clasificacin fue realizada por Wilensky y Lebaux en 1958. Segn Abrahamson, ellos distinguan entre Estados de bienestar institucionales y residuales, estos ltimos caracterizados por ser inmaduros o estar en proceso de desarrollo y, en consecuencia se esperaba que se iran convirtiendo en institucionales. La variable independiente era el monto del gasto social y por tanto, cuando ms desarrollados fueran, mayor sera el gasto. Esta perspectiva fue objetada en 1971 por Richard Titmuss quien argument que esas dos modalidades de Estados de bienestar haban surgido simultneamente y por tanto constituan versiones diferentes del Estado de Bienestar. Este autor, segn Abrahamson, agrega una tercera categora, el modelo de bienestar social de rendimiento y especifica el modelo institucional sealando que incluye un objetivo adicional, la redistribucin. No obstante, va a ser Esping Andersen quien en su influyente libro The three Worlds of Welfare Capitalism pone en el centro del debate las diferentes modalidades que adopta el Estado de Bienestar. Como seala Abrahamson, Esping Andersen redefini el modelo residual como rgimen liberal; el de rendimiento como conservador corporatista y el institucional y redistributivo como rgimen democrtico social. Posteriormente, otros autores han continuado el debate. Abrahamson, sintetiza el debate en el cuadro nmero 2.

Cuadro n 2

Cuatro modelos de Estado de bienestar tpicosMEDITERRNEOEUROPEOATLNTICOESCANDINAVOASITICO

Criterio de elegibilidadNecesidadContribucinNecesidadDerecho

IdeologaDemcrata cristianaConservadoraLiberalSocialdemcrata

Institucin predominanteFamiliaOrganizaciones voluntariasMercadoEstadoFamilia y empresas

AlcanceLimitadoIntegralLimitadoIntegral

FinanciamientoOrganizaciones voluntariasMiembros de la seguridad socialEstadoEstado

Poblacin beneficiariaMiembros de la familia y la comunidad localIntegrantes del mercado de trabajoCiudadanosCiudadanos

Fuente: Elaborado por Peter Abrahanson (2007)

La perspectiva de Abrahamson es interesante, pues contribuye a especificar los criterios para distinguir las distintas modalidades de Estado de bienestar. Considerando el criterio de elegibilidad, destaca aquellos hacen elegible a una persona basados en la evaluacin selectiva de necesidades (Atlntico), y aquellos en que la contribucin es determinante para acceder a los beneficios. En el caso escandinavo, que es en el que profundiza Abrahamson, los derechos a las prestaciones sociales son de naturaleza constitucional. Llama tambin la atencin los requerimientos para ser beneficiarios. Mientras que en los casos escandinavo y atlntico se exige ser ciudadano, en el modelo europeo se debe pertenecer al mercado de trabajo, mientras que en el mediterrneo la exigencia es ser miembro de la familia y la comunidad local.

El modelo escandinavo o social-demcrata segn la terminologa desarrollada por Esping Andersen o nrdico, como lo denomina Sapir se caracteriza por niveles de proteccin mayores a los brindados por las otras experiencias, y son independientes de las rentas obtenidas por los ciudadanos. Garantiza una cobertura total de todos los servicios bsicos (salud, vivienda, educacin y sistema de pensiones). La viabilidad del modelo supone altos niveles impositivos. Se alcanza una reduccin sistemtica de las desigualdades sociales, al asegurar el acceso los servicios bsicos. Existe un alto grado de intervencin estatal en las estructuras sociales de los mercados de trabajo, especficamente en los sindicatos, para garantizar altos niveles salariales. Los pases que se agrupan bajo este modelo son Dinamarca, Noruega, Islandia, Finlandia, Suecia y Holanda.

El segundo modelo, el europeo es el que Esping Andersen denomina conservador y que Sapir llama continental. Se caracteriza, tambin, por altos niveles impositivos pero, orienta sus gastos en mayor proporcin al sistema de pensiones y a la proteccin en el mercado del trabajo, estableciendo subsidios que promueven la empleabilidad. Los pases que se agrupan bajo este modelo son Austria, Blgica, Francia, Alemania y Luxemburgo.

El tercer modelo, el atlntico que Esping Andersen denomina liberal-individualista y que Sapir llama anglosajn, comparado con los anteriores se caracteriza por menores niveles de proteccin social. En general, privilegia la entrega de subsidios a la poblacin econmicamente activa por sobre la entrega de beneficios a poblacin inactiva, lo que se traduce en menor apoyo al sistema de pensiones. La presencia de los sindicatos es menor que en los modelos anteriores, lo que se traduce en menores sueldos mnimos y mayores brechas entre los salarios. Los pases que se agrupan bajo este modelo -dentro de Europa- son Irlanda y Gran Bretaa (esto, segn la clasificacin de Sapir, ya que segn Esping-Andersen tambin se debe considerar a Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda).

Ha sido Sapir quien ha incorporado una cuarta tipologa, el llamado modelo mediterrneo, caracterizado por la adopcin tarda del estado de bienestar. Es el caso espaol, que adopta el modelo luego de la dictadura franquista durante la dcada de 1970. Orienta su atencin al financiamiento de las pensiones para la poblacin econmicamente inactiva. Presenta menores ndices impositivos. Dentro de las caractersticas, destaca la proteccin al empleo y el beneficio de la jubilacin anticipada. Los pases que se agrupan bajo este modelo son Grecia, Italia, Portugal y Espaa.

En el debate se ha incorporado una quinta versin que busca conceptualizar las experiencias de algunos pases emergentes del Asia. En este caso, destaca el hecho que la poltica social se subordina a la estrategia estatal de desarrollo y la familia ocupa un papel central en la reproduccin social. Se valora la independencia de la familia respecto del Estado y el confusionismo y la tradicin son componentes de valor importantes en la regulacin social. De ah que el Estado juega un papel menor en la provisin social llevndose el mayor protagonismo la familia, las empresas y las organizaciones filantrpicas. Los derechos sociales son escasos (Draibe y Riesco, 2007).

En los 30 aos siguientes a la segunda guerra mundial en Europa se vivi una verdadera explosin de gastos sociales, los que pasaron de una cifra promedio equivalente al 5% del PIB a un 25%. En este perodo, las polticas econmicas y sociales tendieron a reforzarse unas a otras. En efecto, como sostienen Esping Andersen y Palier (2008), los dispositivos de proteccin social permitieron sostener el relanzamiento del crecimiento econmico por su impacto en la creacin de empleo (profesiones vinculadas a la salud, sociales y de administracin de la proteccin social); al hacer posible que aquellos que no podan trabajar (por enfermedad, cesanta, vejez o invalidez) mantuvieran la capacidad de consumir; al garantizar la seguridad del ingreso hicieron posible que el ahorro por seguridad se destinara al consumo. Es as como, sigue sealando Palier los 30 aos gloriosos (1945 1975) reposaron en gran medida sobre la interaccin virtuosa entre el desarrollo de la industria de bienes de consumo masivos estandarizados, el consumo de masas y la generalizacin de la proteccin social. El desarrollo democrtico que abri paso a la proteccin social le abra nuevas posibilidades el crecimiento econmico.

3. La crtica neoliberal.El Estado de Bienestar, que contribuy a la estabilidad social de la postguerra y que pareca haber conciliado definitivamente el capitalismo, el crecimiento econmico y la justicia social empez a enfrentar dificultades desde fines de los 60 y con ms fuerza en los 70. Los costos crecientes del sistema de bienestar, obligaron a incrementos de la tributacin lo que afect, junto con otros fenmenos, la competitividad de las economas y tendencias a un incremento de la inflacin que luego confluy en el fenmeno de la estanflacin que terminaran afectando an ms los problemas de financiamiento del Estado de Bienestar. Por otro lado, la apertura progresiva de las economas y el ingreso significativo de nuevas pases en la economa internacional desestabiliz las economas industriales tradicionales y puso en cuestin las relaciones entre las polticas econmicas y sociales (Esping Andersen y Palier 2008). El financiamiento de la proteccin social empieza representar un alto costo para las empresas europeas incentivando la reubicacin de la produccin en pases de mano de obra barata. Esta evolucin, sostienen los autores, conduce a la reconversin industrial hacia actividades estructuradas sobre la base de la innovacin tecnolgica, las altas calificaciones, el saber y los servicios, calificados o no, en particular los servicios personales. Los mecanismos de proteccin tradicionales resultan poco adecuados para proteger carreras profesionales, ms mviles, ms caticas, frecuentemente precarias todas caractersticas propias de la nueva economa. En este nuevo contexto, sostienen los autores citados, las polticas sociales devienen contraproductivas: debido a su modo de financiamiento, se les denuncia como un costo y ya no ms como un medio de sostn de la economa.

Se generaba la base para una crtica de derecha al Estado de bienestar. La oposicin al Estado de bienestar es uno de los rasgos ms distintivos del neoliberalismo, y es percibido como el origen de todos los males. Como sostiene David Marsland inflinge un dao enormemente destructivo a sus supuestos beneficiarios: los vulnerables, los marginados y los desgraciados debilita el espritu emprendedor y valiente de los hombres y mujeres individuales y coloca una carga de profundidad de resentimiento explosivo bajo los fundamentos de nuestra sociedad libre

En este contexto, la pregunta es obvia qu producir bienestar si el Estado de bienestar es desmantelado? El crecimiento econmico guiado por el mercado.

Friedrich Hayek economista y filsofo austraco no se opona a que algunas necesidades comunes fueran satisfechas por medio de la accin colectiva. Estos mnimos podran crecer y ser provistos desde fuera del mercado y podan no causar ningn dao. Miraba, sin embargo, con desconfianza, la monopolizacin gubernamental de la provisin de servicios sociales, mdicos y educacionales, ya que eliminaba el proceso competitivo por medio del cual nuevos y mejores medios podan ser descubiertos. Se opona a medidas gubernamentales que pudieran distorsionar los sistemas de informacin del mercado, estableciendo salarios, rentas o precios de los bienes para adecuarlos a alguna idea social o expediente poltico. El resultado de ello, para Hayek, era una economa menos eficiente y una sociedad menos libre. Reducida la amenaza proveniente de la igualdad salarial (abandonada en los 50 por la mayora de los partidos socialistas), para Hayek surga una nueva amenaza, este era, el ideal de la justicia social. Segn l, impulsaban ese concepto, algunos que sin querer destruir el mecanismo de mercado, pensaban que era deseable manipular la economa para que la distribucin del ingreso se hiciera de acuerdo con sus concepciones. Para Hayek quienes predicaban la necesidad de reestructurar la economa de mercado para adecuarla a los estndares exigidos por la justicia social, no entendan lo que estaban diciendo y por ello eran adoptadas rpidamente y, manipuladas por grupos de inters, que argumentaban que sus ingresos no se correspondan con los estndares de la justicia social y por tanto el gobierno deba intervenir para entregarles lo que en justicia les corresponda. Para Hayek, dicha concepcin de la justicia social era imposible en una sociedad capitalista y ello era bueno. En su opinin las instituciones capitalistas liberales hacan posible para hombres y mujeres con muy diferentes visiones, vivir junto en paz. Podan cooperar precisamente pues sus negocios estaban mediados por el dinero y reglas bsicas compartidas, ambos sistemas de medios y no fines. Sobre esa base, el autor sostena que precisamente el Estado y la economa liberal no estaban basados en visiones coherentes y compartidas del bien comn, y por tanto no podan ser usadas para recompensar econmicamente a individuos de acuerdo con una escala de valores comunes. Ms an, una de las mayores motivaciones de la gente para involucrarse en la actividad de mercado era asegurar ventajas para sus hijos, para proveerlos de vivienda, educacin y otras oportunidades. Hacer iguales las oportunidades para los nios penalizando aquellos de origen privilegiado o recompensando a los de origen desaventajado, implicaba remover el incentivo fundamental para que las personas trabajaran y ejercitaran su ingenio en el mercado.

4. El revisionismo socialdemcrata.En Estados Unidos y en el Reino Unido, los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher en Gran Bretaa impulsaron un fuertsimo ataque al Estado de Bienestar. En el caso de Gran Bretaa, la lder conservadora desarroll una dursima lucha con el laborismo sindical con el planteamiento explcito de terminar con lo que consideraba una excesiva influencia del sindicalismo en la vida poltica del pas. Al mismo tiempo, inici un amplio proceso de privatizaciones y dirigi sus fuegos contra el Estado de Bienestar. La larga permanencia de los Tories en el Gobierno (1979 1997) reflej las dificultades que enfrentaba el Estado de bienestar, la cada del ritmo de crecimiento de la economa y el relativo cansancio de la poblacin con los excesos del Estado de Bienestar.

Giddens, conocido como el terico de la Tercera Va impulsada por Tony Blair en Gran Bretaa desarroll en su libro La Tercera Va. La renovacin de la socialdemocracia publicado en 1998 una primera crtica desde la izquierda al Estado de Bienestar. En el libro reconoca que el Estado de bienestar no estaba preparado para cubrir riesgos novedosos como los referentes al cambio tecnolgico, la exclusin social o la creciente proporcin de hogares monoparentales. Ms an, enfrentaba desajustes de dos clases: cuando los riesgos cubiertos no se adecan a las necesidades y cuando se protege a grupos equivocados (p. 138). En su opinin, la tercera va debera aceptar algunas de las crticas que la derecha haca al Estado. Reconoca un cierto carcter no democrtico y que dependa de una distribucin vertical de las prestaciones. Su fuerza motriz era la proteccin y la atencin, pero en su opinin no daba suficiente espacio a la libertad personal. Reconoca, adems, que algunas formas de institucionalizacin del bienestar eran burocrticas, alienantes e ineficientes, y las prestaciones del bienestar podan producir consecuencias perversas que socavan aquello para lo que estaban diseadas. No obstante, la poltica de la Tercera Va no vea estos problemas como una seal para desmantelar el Estado de bienestar sino, como expresin de la necesidad de reconstruirlo.

De esta forma, la reforma del bienestar debera reconocer los argumentos sobre el riesgo: su gestin no slo significa minimizar o proteger contra los riesgos, significa tambin aprovechar el lado positivo o energtico de los riesgos y suministrar recursos para la enfrentarlos. En este contexto, desarrolla el concepto de bienestar positivo, que retomando las preocupaciones tradicionales del Estado de Bienestar busca alinearlo con los requerimientos de la creacin de riqueza. El principio gua es la inversin en capital humano all donde sea posible, ms que la provisin directa de sustento econmico. En lugar del Estado de bienestar, sostiene el autor, deberamos colocar el Estado Social inversor funcionando en el contexto de una sociedad de bienestar positivo. La idea que tenda a configurarse era que el Estado de bienestar debera ser reemplazado por la sociedad de bienestar donde las instancias del sector terciario deberan tener un mayor papel en la provisin de servicios de bienestar. La distribucin vertical de beneficios debera ceder paso a sistemas de distribucin ms localizados. En suma, se preguntaba Giddens, qu apariencia tendra un Estado de bienestar transformado en el Estado social inversor en la sociedad de bienestar positivo? El gasto en bienestar, entendido como bienestar positivo, no ser generado y distribuido totalmente a travs del Estado, sino por el Estado actuando en combinacin con otros agentes, incluyendo el mundo financiero. La sociedad del bienestar, en este contexto no es slo la Nacin, sino que se extiende por encima y por debajo de ella. El control de la contaminacin nunca puede ser asunto del gobierno nacional solamente, pero es sin duda directamente relevante para el bienestar.

En esta nueva modalidad, se altera el contrato entre el individuo y el gobierno; pues la autonoma y el desarrollo personal el medio de expandir la responsabilidad individual se convierte en el foco principal. El bienestar, en este sentido bsico, atae a los ricos igual que a los pobres se sustituye cada aspecto negativos de Beveridge por un positivo, en lugar de indigencia, autonoma, no enfermedad sino salud activa; en lugar de ignorancia , educacin. En las sociedades posindustriales, el papel del Estado no puede limitarse a proporcionar bienestar, debe asume un papel regulador ms amplio y ms flexible. La labor del Estado es ayudar a crear una esfera pblica eficaz y unos bienes pblicos que valgan la pena. No es, ni mucho menos, el nico encargado de esas tareas. La nocin misma de servicios pblicos debe ser tratada con cautela. El Estado no es lo mismo que la esfera pblica o los bienes pblicos. El de bienestar (welfare) tambin es un trmino ambiguo. Una es la de ayuda econmica a las personas que la necesitan la otra es ms genrica y alude a la condicin de sentirse satisfecho y con salud. El Estado de bienestar fue concebido por sus fundadores como un sistema de seguro o de gestin del riesgo (medio para combatir los 5 gigantes, la necesidad, la enfermedad, la ignorancia, la miseria y la desocupacin). Esta perspectiva est caduca como el orden industrial en que se desarrollla sociedad posindustrial se caracteriza por unos niveles ms elevados de individualismo y por una diversidad mucho mayor de estilos de vidase debera concebir el bienestar como un autntico bien-estar, es decir como el intento positivo de procurar unos objetivos vitales. Cada uno de los factores negativos podran ser reemplazados por uno de signo positivo; transformados en positivos, esos 5 factores configuran un ncleo de objetivos afirmativos de vida a los que debera ir orientada la poltica social.

Desde otro punto de vista, Ulrich Beck sostiene tambin una visin crtica del Estado de Bienestar tradicional. Beck concibe la modernizacin como un proceso de innovacin que ha devenido autnomo y que en consecuencia debe aceptarse que la modernidad envejece. La otra cara de este envejecimiento de la modernidad industrial es la aparicin de la sociedad de riesgo. Este concepto, sostiene Beck, describe una fase de desarrollo de la sociedad moderna en la que los riesgos sociales, polticos, econmicos e individuales creados por el impulso de innovacin eluden crecientemente el control y las instituciones protectoras de la sociedad industrial (Beck, 1999)

Casi 10 aos despus, elaborando a partir de la experiencia del gobierno de Tony Blair y de los esfuerzos por construir la Europa Social, Anthony Giddens en su libro, Europa en la Era Global desarrolla una nueva perspectiva sobre el Estado de Bienestar Su punto de partida es que los cambios radicales que han experimentado las economas desarrolladas y que se traducen en la existencia de una economa del conocimiento y de los servicios han ido acompaadas de profundas transformaciones sociales. La sociedad, pero tambin las vidas cotidianas de las personas estn cambiando de una forma casi tan espectacular como lo hace el orden econmico. Al cambiar los riesgos cambian los sistemas de bienestar que tratan de abordarlos. Ms an la misma idea de bienestar debe transformarse; ya no significa slo, evitar los riesgos, sino abarca tambin la nocin de un cambio positivo en el estilo de vida.

En ese sentido, sostiene Giddens, la proteccin social es el elemento central de las inquietudes de los ciudadanos frente a los cambios asociados con nuestra era global. Las sociedades se estn transformando tan radicalmente como el orden econmico. Es necesario identificar esos cambios y valorar sus implicaciones de cara a las polticas a seguir. Crucial es el cambio en el sistema de estratificacin social. Las pautas actuales de la desigualdad difieren de las que eran caractersticas hace dos o tres dcadas y ese fenmeno, dice Giddens, tiene importantes consecuencias en la poltica social. Las transiciones vitales son menos predecibles y las innovaciones en poltica socioeconmica deben responder a estos fenmenos. En ese sentido, insiste en que en las sociedades diferenciadas y culturalmente diversas como son las europeas, difcilmente puede existir una igualdad de resultados, pero eso no implica pagar el precio de una desigualdad econmica para asegurarse buenos ndices de crecimiento. Por el contrario, una Europa ms igualitaria puede ser una Europa ms competitiva.

Para Giddens la estructura y las divisiones de clases que acompaan a la economa del conocimiento y los servicios, son muy distintas de la era industrial. La clase trabajadora de cuello azul que era la ms numerosa ha sido reemplazada por nuevas divisiones ocupacionales. En ese sentido, el autor identifica un primer grupo, las lites cosmopolitas (las altas esferas de la administracin pblica, las empresas y el mbito profesional) que alcanza un 1 a 2 % de la poblacin cuyo poder es tan transnacional como nacional, en especial, en las ciudades globales de Europa. Los profesionales y directivos presentan una participacin de 8 a 9%. El tercer grupo, los especialistas en informtica y en alta tecnologa, los llamados trabajadores Apple Mac, constituiran el 23 o 24% de la poblacin trabajadora. Junto a ellos, los que denomina, trabajadores conectados incluidos los administrativos, que utilizan computadores durante buen parte de su jornada laboral sin ser especialistas en informtica, que alcanzaran un 18%. No obstante, muchas personas trabajan en los empleos llamados Big Mac mucho ms rutinarios. Se trata de los empleos (23 al 24%) de atencin al pblico en cafs, tiendas, supermercados o estaciones de bencina que an cuando pueda estar disminuyendo sigue siendo sustancial. El resto est constituido por los propietarios de negocios pequeos (9%), la clase obrera industrial (15%) y los trabajadores agrcolas (3%). Uno de los rasgos distintivos de la economa del conocimiento, sigue diciendo Giddens, es la elevada presencia de mujeres en la fuerza de trabajo, en particular en los empleos Big Mac y en los empleos conectados. Las mujeres son tambin ms proclives a trabajar a tiempo parcial (30% de las mujeres de la Europa de los 15) que los hombres (7%). Los salarios femeninos son en promedio 15% ms bajos que los de los hombres.

Estos cambios han alterado, segn Giddens el debate poltico y la fuerte correlacin tradicional entre la clase social y la adscripcin poltica. Por otra parte, algunos han intentado utilizar el concepto de exclusin social para referirse a los grupos que se encuentran en el fondo de la escala socioeconmica. En la opinin del autor la nocin es incorrecta pues no existe, al menos en Europa, un grupo que rena los cuatro indicadores de exclusin social: desempleado, bajo nivel de ingresos, pocos vnculos sociales y habitante de una zona caracterizada por niveles elevados de delincuencia. En ese sentido, las divisiones de clase no son conductuales sino que estn determinadas por las diferencias en trminos de oportunidades vitales. Siguen existiendo variaciones de estilos de vida entre las personas pertenecientes a las diversas clases pero parecen ms determinados por los gustos y las costumbres, que por las limitaciones econmicas puras. La democratizacin cotidiana tiende a extenderse tanto hacia abajo como arriba en los distintos tramos de edad. Esta democratizacin cotidiana no supone necesariamente mayor seguridad ni mayor sensacin de inseguridad; aparecen en realidad una serie de nuevas inseguridades. El grado de seguridad de los diferentes sectores sociales produce escisiones ideolgicas, basadas en preocupaciones racionales (miedo a perder el empleo) y en otras inquietudes sin causa aparente. Las llamadas clases creativas pueden entusiasmarse con la idea de cambiar peridicamente de empleo. Otros grupos prefieren el orden existente o miran el pasado con nostalgia. En ese sentido, la cambiante estructura de clases modifica la distribucin de los grupos sociales en situacin de riesgo as como la naturaleza y la forma de las desigualdades. Ms an, sostiene Giddens, las condiciones que generan esos colectivos de riesgo son estructurales, pero el extremo hasta el que se traducen en vulnerabilidades reales, depende de la combinacin de polticas que se da en una sociedad determinada as como los bloqueos especficos que puede tener. Sin embargo, lo central, es que la otra cara del riesgo es la oportunidad.

Cmo se estructura segn Giddens esta relacin riesgo oportunidad en la sociedad europea actual? Hay menos empleos fijos garantizados; los riesgos y las oportunidades se reparten hoy de forma diferente de cmo se repartan en el pasado. Los riesgos y oportunidades no son cosas que suceden; cada vez ms individuos piensan estratgicamente sus vidas en trminos de posibilidades de futuro; las transiciones entre distintas fases de la vida son menos previsibles y menos mecnicas; la intensidad del cambio tecnolgico, combinada con una divisin ms globalizada, crea nuevas vulnerabilidades para algunos grupos. Las personas de ms edad poseen, actualmente una participacin ms alta de la riqueza total; las mujeres mayores que viven solas son las ms vulnerables. Sin embargo, los riesgos han tendido a decantarse con mayor profusin hacia las edades ms tempranas. La pobreza infantil se ha vuelto habitual en los lugares donde las instalaciones de atencin a la infancia y las guarderas, as como las oportunidades de trabajo, estn insuficientemente desarrolladas. Los empleos Big Mac tienden a ofrecer pocas oportunidades de continuar una carrera laboral, en particular cuando quienes desempean esos trabajos carecen de las calificaciones necesarias para progresar. En la economa del conocimiento y los servicios las credenciales los certificados, los diplomas, los ttulos adquieren una relevancia fundamental para la movilidad profesional. La mayora de las mujeres trabajan y sus ingresos, en muchos casos, son cruciales para el sostenimiento del nivel de vida de las familias. Las cuestiones relacionadas con la compatibilidad entre la vida laboral y la vida familiar adquieren una enorme importancia. Las fuentes estructurales de la movilidad han cambiado. La movilidad intergeneracional no tiene ya una direccin tan clara como cuando muchas de las personas de orgenes obreros acababan ocupando puestos de trabajo profesionales y de cuello blanco. La movilidad estructural, depender para nuestro autor, de la actualizacin y la mejora continuas de empleos basados en el conocimiento, en general, a costa de las ocupaciones menos calificadas en el sector servicios. Es probable que haya ms transiciones profesionales voluntarias e involuntarias que supondrn un desplazamiento lateral hacia reas laborales diferentes. El envejecimiento est cambiando de carcter, tanto por que habr ms cantidad de personas mayores que trabajen ms tiempo como porque no habr la misma discontinuidad entre la vida laboral y su interrupcin.

Todos estos cambios, sostiene Giddens, han hecho tan obsoleto el Estado de bienestar tradicional como el orden industrial en el que surgi. Para l, la sociedad posindustrial se caracteriza por unos niveles ms elevados de individualismo y por una diversidad mucho mayor de estilos de vida que en la sociedad tradicional. En esta nueva sociedad tiene menos sentido concebir el Estado como un simple mecanismo de seguro o definir el bienestar nicamente en trminos de riesgo econmico. Es necesario, por el contrario, sostiene Giddens concebir el bienestar como el intento positivo de procurar unos objetivos vitales, pasar de una gestin del riesgo de corte protector a un sistema del bienestar positivo. Ms que combatir la necesidad buscar apoyar la autonoma o la libertad de las personas; en vez de evitar la enfermedad, practicar la salud activa, en lugar de la ignorancia desarrollar la educacin como parte permanente de la vida, en lugar d ela miseria, la prosperidad y en lugar de la desocupacin, la iniciativa. En el cuadro siguiente, Giddens confronta el Estado de bienestar tradicional con lo que l llama la sociedad de bienestar positivo.

Cuadro n 3

Estado de bienestar y sociedad del bienestar positivoEstado de BienestarSociedad del bienestar positivo

La naturaleza de las polticas.

Da la impresin que el problema no es el carcter universal de las polticas, ni su carcter sistmico. El debate se desplaza desde un nfasis expost a uno exante, preventivo.

Mientras que la perspectiva tradicional es proteger frente a los peligros una vez que ello suceden; la nueva perspectiva busca fortalecer la capacidad del individuo para hacer un mejor aprovechamiento de las oportunidades, para eludir la enfermedad, para asumir los riesgos que implica abandonar el trabajo para capacitarse y lograr en el futuro un mejor trabajo.Las polticas son posteriores a los hechos: recogen los pedazos de lo que ha salido mal. El Estado de bienestar funciona como un sistema de seguro colectivo basado en la idea de una red de proteccin.Las polticas se basan en el bienestar preventivo y en la inversin en capital humano. Siguen aplicndose programas de proteccin social (a modo de la red de seguridad) pero integrados en otros de carcter ms generativo. Las polticas estn orientadas hacia valores vitales positivos.

Aparte de los campos de la educacin y, en menor medida la salud, el Estado de bienestar no se considera una agencia generativa. Esta orientacin es debida, en parte, a que la cuestin del estilo de vida no es percibida como problemtica: la conducta y muchas estructuras (como la de los roles de gnero) vienen dictadas por la costumbre.El cambio de estilo de vida pasa a ser un problema central. Se establecen incentivos y sanciones para ayudar a conseguir resultados positivos. Esos incentivos tienen que decidirse por medio de mecanismos ortodoxamente democrticos y deben ir orientados a potenciar libertades sustantivas.

El Estado de bienestar tiene la finalidad de incrementar la cohesin, sobre todo, mediante la reconciliacin de clases. El problema socia